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jueves, 23 de abril de 2015

La Laguna del Torollu: Gaiteros on the rock


El próximo sábado, día 25, a partir de las ocho de la tarde el Teatro Filarmónica de Oviedo, acogerá un concierto muy especial que le va a servir a la banda de gaitas La Laguna del Torollu para celebrar sus primeros y fructíferos diez años de vida.
Una banda nacida en la localidad ovetense de San Claudio (San Cloyo), de donde adoptó el nombre de una conocida laguna y, desde entonces, ha venido combinando el repertorio de música tradicional asturiana, con otras músicas que ya caen fuera del terreno habitual de las bandas de gaitas.
Un ejemplo de ello nos lo van a dejar sobre las tablas del Filarmónica el sábado, con un repertorio de temas de bandas de rock míticas como U2, Oasis, The Beatles, AC/DC, The Doors o Phil Collins, entre otros, lo que asegura al público que se de cita en el patio de butacas un concierto de esos que no se olvidan.
La banda está formada por una treintena de músicos, con gaitas, tambores (es una de las escasísimas agrupaciones de este tipo que todavía conserva la percusión tradicional), bombo y timbales.
Yo no me pierdo este concierto por nada del mundo. Por cierto, la entrada es libre hasta que se complete el aforo.

lunes, 5 de enero de 2015

Os Reises: Tradición milenaria en las tierras de Allande (Asturias, España)



Todos los personajes de la mazcarada al término del desfile.

Desde hace cinco años la Asociación Cultural Amigos de Fonteta, viene recuperando una tradición popular de esas cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos y que no es otra que las de Os Reises (Los Reyes), una tradición que se enmarca dentro de lo que se conoce como mazcaraes de invierno, que se pueden ver en distintos pueblos de Asturias y de otras provincias españolas, en el periodo del año que va desde Navidad hasta el Carnaval o Antroxu, que es como lo llamamos en Asturias.

El Choqueiro.

En el caso del Valledor, una parroquia perteneciente al concejo de Allande, situado en el suroccidente de Asturias y determinada, groso modo, por los puertos del montaña de El Palo y el Pozo de las Mujeres Muertas, un grupo de jóvenes de la aldea de Fonteta llevan ya cinco años empeñados en mantener viva la memoria de su mazcarada, que llena los pueblos de Vilalaín, San Salvador y Fonteta, con sus disfraces y humor, para pedir al aguinaldo (guinaldu) por las casas, todos los días 3 de enero.

A Basoira.

Los personajes de esta mascarada (aguilandeiros) se dividen entre Os Feos (Los Feos), también denominados Tolos o Da ropa ruía (de ropa vieja), vinculados al mal, lo viejo y la naturaleza. Por otro lado, estarían Os Guapos o Da ropa bua (Los Guapos o los de la ropa buena), encargados de pedir al aguinaldo (guilando), bailar, cantar y agradeciendo las viandas o criticando. Todos ellos van acompañados por Os Músicos (Los Músicos), con gaitas, tambor y bombo y platillos.

Una de las Madamas, A Basoira y El Valenciano.

Entre Os Feos están el Choqueiro, encargado de anunciar la llegada del grupo, haciendo sonar sus cencerros o chocos. A Cardadora, una anciana que va cardando lana, hilando la vida y, si se tercia, el pelo de los vecinos. A Basoira, equipada con una escoba vegetal se encarga de limpiar las calles y los pies de los espectadores. El Rodalo, personaje gamberro que no deja de hacer trastadas durante todo el recorrido. El Maragato, es un comerciante por lo que porta una romana y un nabo del que va cortando trozos que luego ofrece a los espectadores. La Maragata, acompaña a su marido, embarazada dará a luz al final del desfile sobre un lecho de paja. Desde que hace unos años llegara al municipio un sacerdote natural de Guinea Ecuatorial, de modo irónico, la criatura que da a luz La Maragata, es mulata.

El Militar con su Madama.

El grupo de Os Guapos, está formado por A Gocha, personaje encargado de recoger en un saco el aguinaldo de los vecinos. El Valenciano, vestido  con un traje de blanco impecable y sombrero. El Militar, con uniforme y fusil, es el encargado con El Valenciano, de cantar las coplas delante de las casas, de hecho, antiguamente cada casa tenía su copla particular. As Madamas, mujeres que acompañan a los dos personajes anteriores, pizpiretas, descaradas y coquetas, pueden levantar los celos tanto de El Valenciano como de El Militar, por lo que cualquiera que coquetee con ellas tendrá que asumir las consecuencias.

Un pequeño descanso.

A lo largo del desfile, Os Reises son agasajados en todas las casas con toda clase de viandas y licores, y no sólo ellos sino todo aquella persona que se sume al cortejo, en un día de convivencia y alegría, que culmina con una comida comunitaria a la que se puede sumar cualquier persona que pase por allí, con la seguridad de que va a ser recibida con toda la vieja y buena hospitalidad de los pueblos.

El parto con el que finaliza la mazcarada.


lunes, 6 de octubre de 2014

Monasterio de San Juan Bautista de Corias (Cangas del Narcea)


Vista de una de las entradas al monasterio.

Como parte final del viaje por el suroccidente asturiano, con especial atención al municipio de Allande (etapa 1, etapa 2, etapa 3, etapa 4), la ruta nos llevó hasta uno de los cenobios más importantes de la región durante siglos, hoy convertido en un establecimiento hotelero dentro de la red de Paradores Nacionales. Se trata, como ya saben por el título de esta entrada, del monasterio benedictino de San Juan Bautista de Corias, muy próximo a la población de Cangas del Narcea, capital del municipio del mismo nombre.

Interior de la iglesia conventual.

Como tantos otros monasterios medievales, va a ser una pareja de noble, Aldonza y Piniolo, los fundadores del mismo en un proceso llevado a cabo entre 1031 y 1044, quienes colocarán al frente del mismo a un pariente suyo que terminaría por ser obispo de Oviedo, Arias Cromaz. La fundación de este establecimiento trajo consigo la introducción en la zona, como muy bien explicó la guía que nos acompañó durante una visita muy amena, del cultivo de la vid del que hoy en día se siguen obteniendo unos caldos francamente apreciables, tanto en la variedad de tinto como de blanco.

Cúpula sobre pechinas y rematada en linterna.

El cenobio benedictino llegará a convertirse en uno de los más importantes de la región, tanto por la donación inicial de los condes consistente en otros ocho monasterios, cuatro iglesias y treinta villas, completadas por compras sucesivas por tierras de Allande, Cangas del Narcea y Tineo, llegando hasta el Cantábrico por el norte y León por el sur.

Enterramiento de los condes Aldonza y Piniolo.

En 1763 el monasterio sufrió un pavoroso incendio que provocó la destrucción de la práctica totalidad de sus instalaciones, a excepción de la iglesia. Las obras de reconstrucción modificaron el aspecto de un monasterio románico para convertirlo en la mejor obra neoclásica de Asturias y una de las más destacadas de todo el norte peninsular. Un estilo neoclásico que había llegado a España de la dinastía francesa de los Borbones en la persona de Felipe V, que se rodeó de artistas franceses e italianos que traían consigo ese estilo nacido como reacción a los excesos del barroco. El arquitecto responsable del nuevo diseño del monasterio fue Miguel Ferro Caaveiro, maestro de la Catedral de Santiago de Compostela.

Vista del retablo.

Básicamente se trata de recuperar el antiguo esplendor de la arquitectura clásica grecorromana, a través de una pureza en las líneas arquitectónicas, la simetría y las proporciones sujetas a la matemática, para dar protagonismo a los componentes puramente arquitectónicos por encima de lo decorativo, y el uso de elementos de la arquitectura clásica como columnas, los órdenes dórico y jónico, frontones, bóvedas, cúpulas.

Detalle del retablo.

Elementos todos ellos muy visibles en el cenobio que nos ocupa, con un exterior en forma de bloque prismático, con un tratamiento individual de las fachadas, pero sin perder la rígida ordenación vertical y horizontal de sus elementos, y dos patios interiores, uno de servicio y el otro concebido como claustro propiamente dicho. El material utilizado es mármol blando de las canteras de Rengos (Cangas del Narcea)

Claustro.

Así la iglesia es un buen ejemplo de todo esto, con un espacio interior claramente direccional, para que la atención del fiel se fije desde que cruza el umbral en el magnífico retablo, en el que además de la efigie del santo patrón del monasterio, se pueden ver relieves sobre la fundación del monasterio, además de estar flanqueado por sendos cenotafios. Uno de los condes fundadores del centro eclesiástico y otro que indica la presencia de los restos del monarca del Reino de Asturias, Bermudo I el Diácono, sepultura discutida ya que otra tradición documental indica que el rey estaría enterrado en la Catedral de Oviedo, disputa hoy por hoy imposible de resolver.

Maqueta del monasterio neoclásico.

Una iglesia que mantiene un sistema de proporciones armónicas y un sistema de fuentes de luz natural que permite una perfecta iluminación de un interior en el que además del retablo y varias capillas laterales, alberga una talla policromada de un Cristo crucificado del siglo XII.

Planta del monasterio neoclásico superpuesto sobre las estructuras románicas.

En el siglo XIX el monasterio fue afectado por la desamortización provocando la exclaustración de los benedictinos, quienes fueron sustituidos, poco después, por los dominicos, frailes que en 1954 convirtieron las instalaciones monásticas en un centro de estudios en régimen de internado tanto de enseñanza secundaria como técnica.

Restos arqueológicos de la primitiva iglesia románica.


En el siglo XXI con las obras destinadas a adaptar el edificio a una nueva función hotelera, se descubrieron los restos de la primitiva iglesia conventual, un edificio románico con cabecera con tres ábsides, el central más ancho y profundo que los laterales. Se trataba de una iglesia de grandes dimensiones, planta de cruz latina, nave única, transepto marcado, y construida entre el 1031 y el 1043. A esta primera iglesia se uniría otra levantada en el siglo XII.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Por los caminos de Allande (III): La capital y la braña del Campel. Embalse de Grandas.


Atardecer en Allande.


Después de las tres primeras visitas del día a la iglesia de santa María de Celón, el castro de San Chuis y la capilla de san Martín de Beduledo, y pasado ya el mediodía tocó rendir visita a la capital municipal, Pola de Allande o La Puela. Población principal de un municipio de algo más de 342 kilómetros cuadrados, divididos en 17 parroquias y con una población inferior a las dos mil personas, lo que genera una densidad de algo menos de seis habitantes por kilómetro cuadrado.

Ayuntamiento de Pola de Allande.

Sus límites municipales conviven con los de los concejos de Villayón, Cangas del Narcea, Ibias, Tineo, Illano, Pesoz, Grandas de Salime y el gallego de Negueira de Muñiz en la provincia de Lugo. De poblamiento antiguo relacionado con la cultura megalítica, continuada por los asentamientos castreños y la presencia romana, después de unos oscuros tiempos altomedievales, en el siglo XIII conseguirá la carta puebla documento del que deriva la denominación de Pola, al igual que ocurre en el resto de Polas asturianas.

Monumento al emigrante en la capital municipal.

Una “pola” es un documento por medio del cual se conceden determinados privilegios a los habitantes de una zona determinada, y que en la Edad Media se utiliza para hacer atractivo el asentamiento de población en zonas que se pretendían repoblar o potenciar. Por una buena parte del municipio discurre el recorrido primitivo del Camino de Santiago.

Vista del concejo de Allande desde un mirador en el puerto del Palo.


Para los amantes de la gastronomía en Pola de Allande, la referencia tiende a ser La Nueva Allandesa, aunque hay otros establecimientos como es el caso del Casino, que también tienen fama por sus fogones. En esta ocasión elegimos el primero con la intención de disfrutar de su menú degustación a base de pote asturiano, fabada, pudin de verduras, repollo relleno y churrasco, amén de un surtido variado de postres.

Braña del Campel.

Para la tarde dejamos la visita a la braña del Campel, uno de esos lugares, lástima de la lluvia, en los que Asturias en general y Allande en particular, se abren en toda su belleza natural y hacen que el eslogan de Asturias paraíso natural, cobre auténtica carta de naturaleza. Situada entre el puerto de la Marta y Bustantigo, pertenece a la parroquia de Santa Coloma. Se trata de un conjunto de viviendas de piedra con campos cercados utilizados por los pastores para llevar sus ganados a pasar los meses de primavera y de verano.

Braña del Campel.

Con algo de lluvia y con la niebla empezando a difuminar los contornos de las cimas que rodean la braña, el paisaje se abre ante nosotros para disfrutar del silencio en un enclave paisajístico y humano único, próximo a un camino inmemorial conocido como la Carreiriega de los Gallegos que enlaza los valles del Narcea y del Navia.

Vista del embalse de Grandas de Salime.

Entre chubasco y chubasco la intención era la de llegar hasta el municipio vecino de Grandas de Salime, capital del concejo del mismo nombre, y visitar el magnífico museo etnográfico y no menos magnífico castro del Chao San Martín, visitas que tuvieron que quedar para una próxima ocasión. Sin embargo, si nos detuvimos a ver el embalse de Grandas de Salime, una obra impresionante sobre el río Navia, inaugurado en 1954, y para cuya construcción fue necesario construir un teleférico entre el puerto de Navia y el embalse, de 36 kilómetros de longitud, que en su momento fue el mayor de España.

Vista del embalse. A la izquierda restos de construcciones
levantadas durante su construcción.


Todavía son visibles elementos como silos y tolvas, y del poblado construido para albergar a los trabajadores, muchos de ellos condenados por sus ideas políticas o por haber luchado en el ejército de la República, y también muchos de ellos muertos a lo largo de la obra ante la indiferencia general. Por eso, cada vez que pasó por la zona no puedo evitar un recuerdo para todos ellos.