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jueves, 26 de marzo de 2009

Spoken World 09 (Día 3: domingo 22)

El último día del Spoken empezó con una auténtica tomadura de pelo. Dos sofás en el escenario que fueron ocupados por el estadounidense Joe Boyd y por Mario Pacheco, dos grandes amigos a lo que parece, que se pusieron allí a charlar tranquilamente sobre la andadura profesional de Boyd, una persona muy vinculada a la escena musical londinense de los años 60 y 70, después de que llegara a Europa como representante de grupos de blues norteamericanos, y de trabajar para una discográfica de su país.

Fundador con un amigo del mítico club Ufo, trabajó en sus inicios con Pink Floyd, y otros como Muddy Waters o el propio Bob Dylan. El caso es los dos colegas se pasaron una hora de charleta tirando a intrascendente, y leyendo fragmentos de un libro que sobre aquellos años de drogas, música y liberación sexual, ha escrito el propio Boyd.

Todo aquello que estaba transcurriendo entre el asombro general cobró de repente un sentido inesperado, y es que al final de la hora, Boyd se descolgó con aquello de “ahora voy a estar ahí afuera firmando ejemplares de mi libro”. Otra sorpresa porque nadie parecía conocer el libro en cuestión lo que hizo suponer que afuera estaba la susodicha obra para proceder a su venta.

O sea, que aquello fue una confabulación en toda regla para el merchandising más descarado. Increíble, porque además cobraron del festival por aparecer sobre el escenario.



Supongo que cuando empiecen a leer esta parte del comentario, habrán visto y escuchado el video de Diamanda Galás, lo que espero que les ayude a comprender algunas de las opiniones que voy a exponer a continuación.

Reconozco que se trata de una artista de la que nunca había oído hablar, y mucho menos había escuchado. Mi opinión es que a la Galás la tendrían que haber traído para dar un concierto en solitario más que incluirla en el programa del Spoken World, que yo creo que no es su territorio natural.

Pianista que hace una música nada complaciente, dura de escuchar, y que para apreciarla hay que tener unas horas de vuelo que yo reconozco que no tengo y que no estoy seguro de conseguir reunirlas algún día. En cada tema ofreció un amplio registro de voces siempre con tendencia a la distorsión y en diferentes idiomas, lo que hacía muy complicado por no decir imposible entender las letras ni siquiera cuando cantó en castellano. Una música en la que se intuyeron ritmos de blues y de jazz, entre otros, tocados con rudeza, de una forma áspera.

Muy bueno eso sí, la combinación de la niebla con un juego de luces enormemente efectivo y que apoyaba perfectamente a cada uno de los temas, en una hora de actuación en la que la pianista y cantante en ningún momento se giró hacia los espectadores, recibiendo los tímidos aplausos del final de cada canción dándole la espalda al respetable, e incluso abandonó el escenario ocultando su rostro.

En fin, tres días sin casi nada que rescatar.

martes, 24 de marzo de 2009

Spoken World 09 (Día 2: sábado 21)

(Foto Teresa Serigo)

Este podría definirse como el día de las fugas, ya que hubo un cierto número de espectadores que no pudimos aguantar hasta el final el más que molesto chaparrón sonoro que nos depararon Álgora y Florent por un lado, y Alexander Hacke y Danielle de Picciotto por el otro.

El guitarrista de Los Planetas, Florent, y el cantante madrileño Álgora, dieron un espectáculo de una duración excesivamente larga, que provocó la primera huída de espectadores (algunos regresaron para la segunda parte pero otros se perdieron definitivamente), con un universo sonoro en el que lo peor de todo fue su estridencia que lograba ocultar las palabras que recitaba o cantaba Álgora, quien también imprimió a toda su actuación un único tono que terminó por resultarme tremendamente aburrido.

Despedidos con unos tímidos aplausos, después de la pausa de rigor, fueron sustituidos por el músico vanguardista alemán, Hacke, y la artista audiovisual norteamericana Picciotto, con el anunciado espectáculo basado en la obra del autor medieval Sebastien Brant (1458), titulado The ship of fools (El barco de los necios).

Ya con mi nivel de tolerancia bajo cero el despliegue de sonidos a un volumen muy por encima de lo humano, con una guitarra desaforada de la que salían sonidos estridentes, mientras que la electrónica más puntera se ponía al servicio de una selva sonora impenetrable y desquiciante, y cantando casi diríamos que a gritos en un totum revolutum donde era difícil entender nada, ya fue más de lo que algunos pudimos soportar y opté, cerca ya de las once de la noche, por salir a la fría noche gijonesa para buscar un más que merecido reposo para mi maltrecha cabeza.

lunes, 23 de marzo de 2009

Spoken World 09 (Día 1: viernes 20)

Igual que digo que el año pasado disfruté con mucha intensidad cada uno de los tres días que dura el Spoken World, digo que este año me he aburrido incluso con más fuerza de la que disfruté el año pasado. Y es que los responsables del festival prepararon un programa en el que las propuestas parecían una prueba de resistencia para los sufridos espectadores, y que muchos de ellos no lograron superar a tenor del número de personas que, sobre todo el sábado y el domingo, abandonaron el patio de butacas.

Entrando en la harina del primer día del Spoken, el programa doble os deparaba la aparición sobre el escenario de un trío de artistas asturianos como son Sergio Rodríguez, que se encargó del aspecto sonoro; el videojockey, Rob Loren; y el poeta Carlos Barral, que fueron los que dieron vida a un espectáculo que titularon Performance Lírica-Recital Trifásico.

Una propuesta que ya se inició de una manera extraña, y es que el poco público que nos dimos cita en el patio de butacas, recibimos, sin que sea capaz de encontrar una explicación al asunto, a los actuantes sin un solo aplauso, de una forma fría que no iba a mejorar con el paso del espectáculo. Concebido como la agrupación de poemas de diferentes temáticas en bloques, y apoyado el recitado en música e imágenes, en una fusión que creo que no cumplió con las expectativas de sus autores.

Un espectáculo que avanzó a saltos, con pausas que Carlos Barral utilizó para explicar el contenido de su poesía, algo que a mi entender resultaba innecesario y que rompía el ritmo constantemente. Algo a lo que no ayudó la posición indolente (reclinado en un sofá) del poeta ni el tono monocorde que desplegó durante todo el tiempo. Tampoco la música ni el apoyo visual fueron memorables.


Les siguió en el escenario lo mejor de los tres días de Spoken. Y es que el novelista británico Irvine Welsh nos regaló un momento de enorme sobriedad, sólo él y su voz para leernos el primer capítulo de su nueva novela titulada Crime, y un relato corto incluido en uno de sus libros en el que se recogen varios de estas historias breves.

Con la lectura del capítulo que abre su nueva novela, volvió a demostrar su talento como novelista, su capacidad para generar una prosa que tiene un mucho de surrealista y un profundo sentido del humor (negro), algo que quedó absolutamente patente en la segunda historia, en la que una familia disfuncional totalmente se encuentra de repente que la madre pierde las piernas después de ser arrollada por un tren, lo que “estropea” la tarde que el padre de familia tenía pensado pasar viendo el fútbol después de que la familia pasara por un pub. Una historia delirante, plagada de tacos, y con un ritmo en ocasiones frenético, y que nos recitó como tenía que ser. Una delicia.

viernes, 11 de abril de 2008

Spoken World (día 3)

Como todo llega a su fin, el último día del Spoken World tuvo lugar el domingo 9 con un cartel en el que se reunían Mr. Master y Sr. Mansilla, John Cooper Clarke y Alessandro Baricco y Marlango, o lo que es lo mismo el recitado de tintes surrealistas con la poesía punk y la sensibilidad, respectivamente, y para que la fiesta fuera completa, el patio de butacas presentó el mejor aspecto de los tres días.

El dramaturgo y poeta Fernando Mansilla, transmutado para la ocasión en Sr. Mansilla, salió al escenario acompañado por un dúo minimalista, de trompeta y contrabajo, escondido bajo el nombre de Mr. Master, y que fueron un eficaz acompañamiento a la historia del entierro de un grillo de los montes de Toledo, fallecido por el pie de un asesino infantil equipado con unos zapatos de charol negro en los que se reflejaba la luna y la muerte, en lo que fue un juego de inteligencia brillante, divertido, y plagado de originalidad.

Mansilla, vestido con traje gris, narró, cantó y casi rapeó una historia en la que brilló con luz propia un lenguaje de asociaciones insólitas, dentro de un estilo que unos denomina rap-teatro, y otros literatura de baile. El nombre es lo de menos cuando uno se encuentra con un espectáculo que se mueve en esa tierra ignota en el que sólo de adentran los valientes, y en la que la música y el teatro se fusionan para dar frutos exóticos y cargados de vitaminas, en este caso para el intelecto.


John Cooper Clarke

En los finales de los 70 este poeta se erigió como una de las figuras de culto dentro de los poetas asociados al movimiento punk, con una fuerte relación con grupos de la época como The Sex Pistols o The Buzzcocks. Como muchas personas por aquellos años se enganchó a la heroína, adicción que logró superar, y en los 90 volvió a las andadas literarias.

A pesar de la pésima traducción simultánea del discurso que iba desgranando entre poema y poema, el público pudo disfrutar de un recitado a una velocidad increíble, casi de tableteo de ametralladora, para unos textos, la mayoría de ellos ya de cierta antigüedad (de hecho preguntó si había británicos entre el público, y al recibir respuesta afirmativa se disculpó con ellos, porque los textos que iba a recitar ya los habrían escuchado cientos de veces), aderezados con mucho fuck y fucking, claro reflejo del ambiente contra cultural en el que nacieron. Como él mismo dice, más que recitar poesía lo que pretende es divertir a la gente y eso sí lo consiguió.


Baricco y Marlango

La combinación del escritor italiano y el grupo liderado por Leonor Watling, fue el broche de oro a los tres días de Spoken World, en lo que fue una simbiosis perfecta, en la que la música cedió protagonismo a la palabra, limitándose, que no es poco, a apoyar de forma perfecta las palabras que iban saliendo de las bocas del escritor y de la cantante.

Baricco explicó que venía de una región del norte de Italia donde llueve mucho, tanto que esa lluvia llega a calar por dentro a las personas, generando un tipo especial de persona, un tanto reacia a la hora de mostrar sus sentimientos. Ejemplo de ello fueron las lecturas que escogió de algunos de sus autores italianos favoritos, especialmente la historia del niño que se da cuenta de que su padre se va a suicidar y es el único de la familia que se da cuenta. Una historia de gran sensibilidad que revela los pasadizos más recónditos del alma humana.

Fue Leonor Watling (quien está en el reparto de la primera película del italiano que lleva por título Twenty one) la encargada de leer un fragmente de la obra de Baricco titulada Oceano Mare, un ejemplo más de la riqueza expresiva y de la profundidad que se esconde bajo las palabras del aclamado autor de Seda y admirador de Borges o de Alice Monroe.

Momentos especialmente intensos se vivieron cuando Baricco y Watling recitaron juntos El penal más largo del mundo, narración breve del argentino Osvaldo Soriano, una historia de una belleza extraordinaria que puso el colofón perfecto a tres días de gran intensidad narrativa y musical, que dejaron en el ánimo en la necesidad de que el año próximo se vuelva a repetir.

miércoles, 9 de abril de 2008

Spoken World (día 2)

EVENTUALMENTE PASO DÍAS ENTEROS SANGRANDO
(POR NEGARME A SER MADRE)

El vientre vacío sangra / exagerado e implacable como una mujer enamorada. / Si los hijos no salieran nunca / del cuerpo de sus madres / juro que tendría uno ahora mismo / para sentirlo crecer dentro de mí / hasta poseerme como en una sesión espiritista / o como si mi bebé y yo / fuéramos muñecas rusas / una llena de la otra / mamá llena de bebé. / También tendría un hijo / si ellos siempre fueran bebés / y pudiera sostenerlo en mis brazos por encima de la realidad / para que mi niño nunca pusiera los pies en la tierra. / Pero ellos llegan a ser / tan viejos como uno. / No alimentaré a nadie con mi cuerpo / para que viva este suicidio en cuotas que vivo yo. / Por eso sangro y tengo cólicos / y me aprieto este vientre vacío / y trago pastillas hasta dormirme y olvidar / que me desangro en mi negación.

El segundo día del Spoken World dio comienzo con la recitación a cargo de la poetisa gallega de Ourense, Miriam Reyes, quien desde los 8 años vivió en Caracas donde estudió en la Universidad Central de Venezuela, y que se ha convertido en una de las principales representantes del spoken world en nuestro país.

Lo que trajo hasta la Laboral fue un conjunto de poemas acompañados por una proyección de imágenes acompañadas de música, que contribuyeron a apoyar muy bien lo que sus palabras querían transmitir. Palabras en las que flota una verdad intensa, primigenia, que tiene que ver con experiencias vitales, y con un conocimiento profundo de una personalidad intensamente femenina, y capaz de llegar a profundidades de esas en las que la presión es muy difícil de resistir.

Nos habló del amor, de la infancia, del sexo, de la soledad, de las decepciones, de una trayectoria vital en suma que se nos revela y nos hipnotiza, para llevarnos a un terreno en el que nos sentimos tímidos, en una zona muy íntima, llena de verdad descarnada y de un concepto muy profundo de mujer.

INMÓVIL

Abandonado a tu pesadez de hombre inmóvil / me miras con antiquísimos resentimientos. / Óyeme bien / soy inocente de tu pasado / no soy tu puta madre / ni tu enferma madre / ni tu loca madre / aunque sea puta loca. / No merezco recibir agresiones ajenas / retrasadas y caducas. / No proyectes sobre mí los espectros de tu niñez / tengo forma, color y dimensiones propias. / Tampoco vengas a mí / llorando como un niño / cuando no lo eres. / Este regazo que te acoge también te desea. / No sobreactúes / a mí también me expulsaron del paraíso / antes de tiempo / y sin notificación previa / ¿a quién no? / Anda hombre / levántate de ti.

Henry Rollins

Cuando Miriam Reyes dejó vacío el escenario, y con sus palabras todavía flotando en el aire, tomó su lugar el norteamericano Henry Rollins, considerado como el auténtico pionero del spoken world. Cantante, compositor, editor, artista de spoken world, escritor y actor, Henry Rollins hizo una puesta en escena de una sobriedad imposible de reducir. En solitario, sin ningún instrumento, proyección o música enlatada, solo, vestido de negro y con el micrófono en su mano izquierda, empezó a hablar y ya no paró hasta pasada una hora.

Discurso muy pegado a la vida, pero sobre todo a la muerte, un elemento éste último en el que no encuentra nada heroico, valeroso, bonito, sino todo lo contrario. Habló de algunos de sus múltiples viajes, y del contacto que tuvo con la muerte en muchos de ellos, incluyendo el más reciente a Pakistán que coincidió con la muerte de Benazir Bhuto.

Un día en el colegio, un niño le pegó mientras le acusaba de haber matado a Martin Luther King, y cuando llegó a casa y se lo contó a su madre, ésta le aconsejó que la próxima vez extendiera su mano y dijera con la mayor de las sonrisas: hola, me llamo Henry y quiero ser tu amigo. Eso no hizo que le pegaran menos, pero con esa filosofía ha ido por todos los rincones del mundo, y dice que esa actitud le ha abierto muchas puertas.

No dejó de lado las críticas al gobierno norteamericano de George W. Bush, un presidente del que dijo que no se preocupa por la economía, ni por la sanidad, ni por la seguridad, sino que nada más que sabe hacer la guerra, y pidió que no se juzgara a todos sus compatriotas por su presidente.

Recordó un primer viaje adolescente a España, con la consiguiente visita a una plaza de toros para ver una corrida, para dejar en el aire una crítica al maltrato que sufre el toro y una metáfora que despertó la hilaridad general, al llamar a los toreros "carniceros muy sexys", por los trajes de luces.

Henry Rollins nos dejó un canto a la vida, al entendimiento, y a acercarnos a los demás con una mente abierta, sin superioridades de ningún tipo, y, a veces, basta con alargar la mano y sonreír para que las puertas se abran. Luego sólo hay que entrar.

lunes, 7 de abril de 2008

Spoken World (día 1)

A lo largo de tres días el teatro de la Universidad Laboral de Gijón, ahora renombrada como Ciudad de la Cultura, acogió el IV Festival Internacional de Spoken World, que por vez primer se celebró de forma simultánea en Palma de Mallorca y Sevilla, además de Gijón. Así, entre el viernes 4 y el domingo 6, se ofrecieron un total de 7 espectáculos en los que la música y la literatura se dieron la mano para formar un binomio mágico.

En el programa del festival se explicaba así: “Palabra y Música no es un festival de poesía con música de fondo, ni un ciclo de música con contenido poético. Es un festival de spoken world, ese género híbrido de espíritu beat en el que se unen recitados de textos (poesía, prosa o prosa poética) con música concebida única y exclusivamente para acompañar a esas palabras. O viceversa. En el spoken world el texto es el protagonista, pero la música se convierte en un elemento indisoluble, sin el que la palabra no tiene el mismo sentido”.

El primer día el cartel acogió por un lado a los poetas asturianos Sofía Castañón y Pablo Texón, quienes compartieron escenario con el grupo holandés Veenfabriek, capaz de hacer una música realmente asombrosa, de una potencia desmedida pero también capaces de crear momentos de una enorme sutileza, y que hacía difícil concentrarse en los poemas a los que les robaron mucho protagonismo, posiblemente debido a la falta de un número suficiente de ensayos previos que hubieran podido mejorar el ritmo de recitado en un caso, y de vocalización en el otro.

Aunque a la gran mayoría de grupos y artistas que pasaron por el escenario de la Laboral no los conocía en absoluto, para mí el gran descubrimiento han sido estos holandeses. Un quinteto que integra en sus propuestas diferentes disciplinas para crear un conjunto que es realmente impactante.

Voet / Foot

Luego tomaría el relevo en el escenario, el norteamericano Willy Vautin, a la sazón cantante del grupo Richmond Fontaine, y que salió a las tablas acompañado por una guitarra y de otro músico que tocó la steel guitar y la trompeta, mientras nos desgranaba textos de su novela Vida de motel, en la que cuenta la vida de dos hermanos que no se pelean, y que por un accidente se ven obligados a cambiar totalmente su vida. Entre lectura y lectura, ofreció algunas canciones en lo que yo creo que fue la actuación más floja de todo el programa, ya que los textos quedaron muy colgados en el aire y sin terminar de quedar cerrados, lo que dejó una sensación de insatisfacción final.

Temas musicales de estética country, menos canónica de lo que estamos acostumbrados a escuchar por estos lares, pero que tampoco dejó nada especialmente reseñable en el aire.