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lunes, 19 de mayo de 2014

Gordon Matta-Clark: Poeta del espacio, explorador del vacío



La identidad individual y colectiva es un asunto complejo debido a la confluencia de factores culturales, políticos, psicológicos y ambientales, que se combinan de formas complejas para dotarnos a cada individuo de una identidad igualmente compleja y en la que no siempre nos sentimos totalmente identificados. Concepto o subjetividad especialmente compleja en sociedades en cambio continúo como son las nuestras, en las que los lugares, los espacios que una vez fueron importantes para nosotros, que son parte de nuestra memoria más íntima, se transforman, cambian, y nos descolocan.


En ese concepto de identidad cambiante se desarrolla una parte del complejo mundo conceptual que desarrolló Gordon Matta-Clark a lo largo de un periodo artístico muy breve debido a su prematura muerte a los 35 años de edad. Había nacido en el seno de una familia de artistas formada por Anna Clark y Roberto Matta, y su mellizo también será artista.


Arquitecto de formación, profesión que se negó a ejercer, licenciado en Francia en literatura francesa y conocedor de las teorías de Guy Debord y los situacionistas, Matta-Clark desarrollo un complejo universo artístico en el que la arquitectura, considerada como una escultura con tuberías y el espacio y las relaciones que establecemos con esos espacios, al lado de toda la resaca qua había dejado tras de sí le eclosión del pop, el minimalismo y el conceptualismo, genera un entramado artísticamente calculado para poner en tela de juicio los elementos de las sociedades capitalistas definidas por el utilitarismo, por no dar valor a la creatividad sino a la producción industrial y de consumo.


“La auténtica naturaleza de mi trabajo con edificios está en desacuerdo con la actitud funcionalista, en la medida en que esa responsabilidad profesional cínica ha omitido cuestionar o reexaminar la calidad de vida que se ofrece”.


Eso le llevará a realizar acciones de carácter colectivo, como el asado de un cerdo en la calle, la crítica al sistema de propiedad comprando propiedades completamente inútiles en Nueva York por precios ridículos, o a subirse a la Clocktower para realizar acciones tan habituales como ducharse o afeitarse suspendido en el vacío. También con muy conocidas sus “cortes de edificios”, acciones en casas o bloques de viviendas en las que hace cortes longitudinales o abre grandes boquetes.


“Hay que abrir la casa para que pueda recordar, hay que moverla para poner de nuevo en libertad esos recuerdos. Para abrir la memoria de la casa pondríamos agua por medio, agua que nos apartaría de su visibilidad, que nos desposeería de la seguridad de nuestra intervención sobre los objetos que rodean nuestro cuerpo, ya no viéndolos; porque, ¿qué otra cosa es el dominio —como realización de lo doméstico— sino la costumbre que guía nuestros hábitos útiles, la cristalización de una de aquellas entidades fantasmáticas en siempre la misma reacción apropiada?”



Acciones todas ellas perfectamente documentadas por medio de dibujos, grabaciones y fotografías, a través de los cuales se puede seguir todo el proceso convirtiéndose, además, en obras artísticas que muestran el ansia por deconstruir esos lugares de la memoria ahora abiertos, ahora convertidos en una nueva experiencia colectiva sobre la que construir una nueva identidad tan precaria al menos, como esos edificios, trasuntos, tal vez, de la fragilidad de la memoria o convertidos, quien saben, en modernos lugares de una arqueología de lo precario, de lo inestable, de la desmemoria.

lunes, 3 de febrero de 2014

Ignasi Aballí: “A nuestro alrededor hay muchas cosas que no vemos, pero eso no quiere decir que no existan”

Biblioteca II, 2002.

“Las obras que se realizan en cada momento no se pueden separar del contexto en el que han sido posibles. Quiero decir que son el resultado de la evolución personal y de las experiencias, reflexiones, investigaciones, lecturas, conversaciones, encuentros, etc. que marcan cada período de tu vida y que influyen sobre lo que propones como artista”.

En el aire, 2011.

“Algunas obras plantean la idea de que a nuestro alrededor hay muchas cosas que no vemos, pero eso no quiere decir que no existan. No las vemos pero nos afectan intensamente, como el aire que respiramos o el paso del tiempo. Son componentes de nuestro entorno que percibimos a través de otros sentidos. Algunas de estas reflexiones ya las había planteado en trabajos anteriores, como Tomar medidas, en el que exponía diferentes aparatos de medición de aspectos de la realidad que no vemos: temperatura, tiempo, sonido. El objetivo es proponer una mirada crítica al papel de la imagen en el mundo contemporáneo y plantear una reflexión sobre la percepción y lo que no vemos”.


“En algunos trabajos la pintura sigue estando presente como un punto de referencia, como un trasfondo al que se refieren algunas obras que, de hecho, ya no pueden considerarse pinturas. Pero creo que hoy las clasificaciones de las obras por disciplinas no tienen mucho sentido. Los límites se han expandido hasta desdibujarse, y vemos como el arte se vincula a otros ámbitos del conocimiento como la literatura, la ciencia, la filosofía, el diseño, la sociología, etc. para abordar desde nuevas perspectivas la complejidad de la realidad”.


Listados, 1998-2007

“A partir de un cierto momento entré en conflicto con la pintura porque no sabía qué hacer con ella, no era útil para decir lo que quería y los resultados no me satisfacían. Empecé a plantearme cómo podía expandir sus posibilidades y a buscar soluciones para poder pintar de otra manera. Como Duchamp, diría que la transparencia me ha salvado. Es muy difícil pintar hoy en día. La pintura es la técnica más utilizada en la historia del arte y creo que ha sufrido un agotamiento”.


Reflexión, Passion, 2009.

“Me interesa el cine como soporte de reflexión sobre la imagen y la narración, como espacio en el que mezclar realidad y ficción. También como un espacio de expansión de la pintura y la fotografía. Mi aproximación al cine es parecida a la que hice a la pintura, es decir, desde los márgenes, utilizando sus propios elementos para analizarlos, deconstruirlos y llevarlos al ámbito de mis intereses”.


Vitrinas CMYK, 2011

“Nos relacionamos con las imágenes como un hecho cotidiano más. Todos vemos y producimos muchas imágenes cada día, cada vez más. Este fenómeno hace imprescindible la reflexión para alguien que se dedica a producir imágenes. Y creo que la única posibilidad es posicionarse desde un punto de vista crítico, cuestionando su uso y abuso. Como resultado de estas reflexiones surgen algunas de las obras de la exposición o, también, la titulada Sin actividad, en la que dejo en la exposición mi cámara de fotos dentro de una vitrina y no la puedo volver a utilizar hasta que ésta termina. En vez de producir nuevas imágenes, me autoimpongo dejar de producirlas”.

Fragmentos de la entrevista con el artista publicada en El Cultural, firmada por Paula Achiaga.


Más información: Web oficial del artistaWikipedia, MACBA.

miércoles, 26 de junio de 2013

Nuria Güell: Resistencia biopolítica



Arte valiente, arte que prima el compromiso personal. Esas podrían ser dos frases, insuficientes sin duda ninguna, para empezar una aproximación a la obra de la catalana Nuria Güell (Barcelona, 1981), una artista para la que la obra de arte es una disculpa para transmitir un mensaje muy enraizado en al crítica social y política.

Una forma de poner de manifiesto las contradicciones de los sistemas legales y políticos que en nombre de la defensa de los derechos de los ciudadanos, en muchas ocasiones caen en flagrantes contradicciones y terminan siendo instrumentos de represión de esos mismos derechos que se dicen proteger.



En ese sentido me viene a la memoria una frase leída hace mucho tiempo, y cuyo autor lamento no recordar, que decía que los estados llaman ley a su violencia y crimen a la del individuo, sin olvidar que la violencia del individuo efectivamente puede llegar a ser criminal pero la ejercida por las estructuras del Estado también puede desembocar en actitudes criminales.


Un ejemplo de esa contradicción la puso de manifiesto al colocar unas dianas como las utilizadas por la policía para sus prácticas de tiro, ligeramente modificadas para simular personas concentradas pacíficamente. Las colocó en un parque, luego llamó a la policía para informar de que se estaba empezando a gestar una protesta ciudadana. Con ello quería denunciar la modificación del Código Penal que castiga con pena de tres meses a un año de cárcel, la resistencia pasiva.



En Ayuda humanitaria, un proyecto iniciado en 2008 en La Habana, puso de manifiesto los mecanismos de creación de comportamiento por parte de unos turistas que acuden a la isla a la búsqueda de sexo y cómo los cubanos lo aceptan como una forma de paliar sus necesidades. Para este proyecto ofreció casarse con aquel cubano que le remitiera la carta de amor más bonita del mundo, según la valoración de un jurado formado por tres jineteras habaneras. El resultado fue una boda que se disolvería en el momento en el que el ganador consiguiera la nacionalidad española.


Los bancos y sus mecanismos de apropiación de inmuebles a precios muy reducidos o directamente por la vía del desahucio más desalmado, son otro objetivo de algunos proyectos de Nuria Güell, como es el caso de Intervención, llevado a cabo en 2012. Así procedió a crear una cooperativa, contratar a un albañil en paso y desahuciado de su vivienda, para que derribara las puertas de acceso a edificios vacíos adquiridos por Caja Mediterráneo (CAM), después de haber desahuciado a sus habitantes.

Cierro con estas palabras de David G. Torres que describe la obra de Nuria Güell de esta forma: Si tuviese que buscar un adjetivo para calificar a la artista Núria Güell sería el de valiente. A la vista de sus trabajos es evidente que es una persona comprometida social y políticamente, y que tiene interés tanto en desvelar las miserias y mentiras del sistema económico y, aparentemente, democrático en el que vivimos, como de subvertirlas, darles la vuelta, mostrar sus subterfugios y actuar a la contra”.



domingo, 31 de marzo de 2013

Isidoro Valcárcel Medina: “Ahora, el poder lo asume todo, lo paga y lo archiva para la tranquilidad general”

Constitución 1812-2012.

“El arte se puede aprender, pero no enseñar. Sólo cuenta el testimonio personal. Para mí, el arte es la vida, una actitud, ser consciente de lo que quieres. Y de lo que no”.

“Ahora, el poder lo asume todo, lo paga y lo archiva para la tranquilidad general. Es más difícil escapar del dinero que de la policía. Hay profesionales de la protesta que medran y progresan. Antes, si escribías en una pancarta 'Franco es feo' ibas a comisaría. Hoy si escribes 'El alcalde es feo' el Ayuntamiento te compra el cartel”.


“A los artistas les exijo un plus de responsabilidad. Deberían pensar: si todo lo que hago me lo compran, ¿qué puedo hacer que no me compren, para que no me cacen?”.

“Una vez me llevaron a Canarias y me metieron en una habitación de hotel con dos duchas y cinco televisores. Pensé: mi obligación es evitar que me vuelvan a meter en una habitación así”.


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“Una prueba de eso es que en esta exposición la mitad está dedicada al proceso, a la elaboración. Es una cantidad de papel enorme que está puesta ahí porque tiene un valor muy grande. El objeto final es lo que se presenta, pero yo también quiero que se vea lo otro”.

La chuleta (1991)
“Hay civilizaciones que tenían limitada la contabilidad sencillamente porque su grado de desarrollo no llegaba a más. Hay una cultura africana que conoce uno, dos y a partir de allí dice simplemente muchos. Eso es precioso, ¿no? Y entre los escogidos hay un par de idiomas que no tienen una numeración muy amplia. Cuando pasa de un número pequeño que ya no les sirve, después ya no lo denominan. En esos casos hemos puesto simplemente el número. Por ejemplo, 3923 y un signo que tienen para lo que sigue en adelante”.


“Para mí las medidas o los números son como el tiempo, ineludibles. Eso lo respetamos por necesidad. La denominación de los objetos es más prescindible. Este libro son seis mil páginas, le des las vueltas que quieras. ¿Manifestarlo es una perogrullada? Pues bienvenida sea la perogrullada. Yo lo que quería es decir lo que estás viendo”.


“Una metáfora aporta un conocimiento nuevo. El campo de la creatividad no está delimitado en ciencias y letras. Un carpintero para hacer una mesa tiene que saber de ciencias y de letras. Este libro tiene millones de letras que se refieren a números”.


“Lo que me molesta es el culto al archivo en exclusiva. Me fastidia que se transmita la idea de que se puede ser solo archivo. Detesto el fetichismo del archivo. Si se piensa en todo lo que ha ocurrido en el devenir del hombre respecto a determinado aspecto, eso sí me interesa muchísimo. Si es el culto a esa recopilación, no”.

“Cuando hablas con un artista e inmediatamente empieza a contarte su obra, es un agobio. Prefiero llegar y enfrentarme directamente con ella yo mismo. Hay mucha futilidad, muchas cosas superpuestas. Y, qué duda cabe, la crítica ha contribuido mucho a esa situación. También el mercado del arte que se vanagloria de lo secundario”.


“El arte conceptual empezó de forma muy idealista, como muchos movimientos. La preponderancia de la idea sobre el objeto. Llega un momento en que se quiere expresar solo la idea y de eso se ha abusado y se sigue abusando, como todo aquello que cae en manos generalistas. Es decir, que se pone de moda. ¿En qué momento está ahora? Ahora hay una degradación bestial del conceptualismo, pero a la vez hay obras conceptuales grandiosas. No soy ni pesimista ni optimista. Creo que podemos seguir expresándonos, transmitiendo ideas desprovistas de su materialidad, aunque la tengan. O mejor dicho, que la materialidad transmita ideas pero también creo que eso está en decadencia absoluta. ¿Es que no puede haber un pintor ahora? Claro que sí, pero tiene que estar tan por encima de la tradición pictórica, tanto que no somos capaces de imaginarlo. Estamos a la espera del pintor de nuestro tiempo. Lo mismo con el conceptualismo. Esperemos y agarrémonos a los pocos casos salvables”.