martes, 2 de octubre de 2007

El concierto de los peces (Halldór Laxness, 1957) (y III)

Llevaban largo rato discutiendo el asunto cuando entré a la reunión, y aún quedaban bastantes oradores en el turno de palabra. La sala estaba abarrotada de gente, de manera que hube de quedarme de pie al lado de la puerta. Estaba en el uso de la palabra un constructor, un señor de aspecto muy digno, con gran bigote y un poco torpe de expresión, como suele suceder tan a menuco entre los hombres cultos. Decía que consideraba una mala costumbre afeitarse por las mañanas, y que no le parecía nada adecuado animar al común de los mortales a adoptar semejante costumbre. Opinaba que el afeitado era uno de esos esnobismos que se permitían de vez en cuando los hombres cuando iban a acudir a alguna reunión o convite, así como los jóvenes cuando iba a reunirse con otros jóvenes para un solaz digno y decente; y muy especialmente, los mozalbetes bien nacidos que estaban comprometidos oficialmente y salían son sus prometidas, digamos que una vez por semana. Dijo que trabajaban a lo largo del día. En su opinión, puesto que el afeitado público estaba autorizado (por desgracias, dicho sea de paso), debería estar circunscrito y limitado a las horas vespertinas, y sólo habría de permitírseles a aquellos hombres que se vieren precisados de acudir a actos de esparcimiento públicos y reconocidos, que contasen con el correspondiente permiso de las autoridades municipales. No dejaría de ser razonable que se exigiese a tales señores la presentación de un certificado en el sentido de que se veían imposibilitados de afeitarse en sus propias casas.



Sigur Ross. Saeglopur

Los islandeses siempre hemos estado agradecidos al Papa desde que le escribió a Jón Arason [Obispo católico de Islandia, ejecutado por los reformistas luteranos] una carta para reconfortarlo poco antes de que los enviados de un tal Cristian III, criminal alemán residente en Dinamarca, se llevaran a nuestro gran obispo para ejecutarlo. Siempre hemos albergado la idea de que el Papa está por encima del emperador. Pero existe un terreno en el que siempre hemos pensado que sus palabras no se ajustaban demasiado a la verdad, y que en ocasiones incluso eran una pizca ridículas: cuando abre l aboca para decir cualquier cosa relacionada con la fe. Y ahora resulta que estábamos reconociendo a Su Santidad como dotado de infalibilidad en un asunto que, en cierto modo, era una auténtica cuestión de fe, pero que nosotros no habíamos podido presenciar cuando se produjo, como tampoco estuvimos presentes en la salvación del mundo. Ahora nos encontrábamos ante la paradoja de creer un artículo de fe que, indudablemente, se hallaba entre los más difíciles de creer de todos los que, según pensábamos, con razón o sin ella, habían sido objeto de pronunciamiento por parte de Papa alguno.

6 comentarios:

Milagros Sánchez dijo...

Una obra inolvidable de uno de los grandes novelistas de todos los tiempos. Laxness, haciendo recordar a Dickens.

Un abrazo y te agradezco tu visita a mi blog.

Alfredo dijo...

Un placer encontrar a alguien que conoce a este novelista. Yo lo conoci gracias a Susan Sontag, que tiene un ensayo sobre la novela de este autor Bajo el glaciar y que no logrado encontrar todavia.

Gracias. Un saludo.

Milagros Sánchez dijo...

Yo también lo conozco a través de la red, he estado buscando más información sobre sus publicaciones pero tampoco he encontrado gran cosa. Y es una lástima, porque es alguien que pasará a la historia de la Literatura además de Premio Nóbel como un genio del siglo pasado, revolucionario y convincente.
Un abrazo y encantada de visitarte.

Alfredo dijo...

De hecho tan desconocido que ni en la FNAC pude encontrar nada suyo, ni les aparecía en los ordenadores, y luego encontrar información sobre este autor en la red tampoco es fácil, y eso a pesar de que últimamente parece que está siendo redescubierto.

Sigo pasando a verte.

Un abrazo!

Milagros Sánchez dijo...

Otro caso más de ignorancia, quizás no haya demasiada demanda y los números no cuadren bien para arriesgarse los editores.
Esperemos que no tenga que transcurrir otro siglo para que se publiquen sus obras a nivel mundial.
Gracias por visitarme y por comentar tan ampliamente el tema este de la Educación para la Ciudadanía y los secuaces intereses de la derecha ultraconservadora española.
Un abrazo fuerte.

Alfredo dijo...

De nada. Un gusto pasarme por tu blog, y comparto deseo sobre la publicación de las obras de este autor.

Siempre dispuesto a colaborar para desenmascarar el rostro de esta derecha ultramontana que tenemos en este país.

Un beso!