jueves, 23 de abril de 2015

La Laguna del Torollu: Gaiteros on the rock


El próximo sábado, día 25, a partir de las ocho de la tarde el Teatro Filarmónica de Oviedo, acogerá un concierto muy especial que le va a servir a la banda de gaitas La Laguna del Torollu para celebrar sus primeros y fructíferos diez años de vida.
Una banda nacida en la localidad ovetense de San Claudio (San Cloyo), de donde adoptó el nombre de una conocida laguna y, desde entonces, ha venido combinando el repertorio de música tradicional asturiana, con otras músicas que ya caen fuera del terreno habitual de las bandas de gaitas.
Un ejemplo de ello nos lo van a dejar sobre las tablas del Filarmónica el sábado, con un repertorio de temas de bandas de rock míticas como U2, Oasis, The Beatles, AC/DC, The Doors o Phil Collins, entre otros, lo que asegura al público que se de cita en el patio de butacas un concierto de esos que no se olvidan.
La banda está formada por una treintena de músicos, con gaitas, tambores (es una de las escasísimas agrupaciones de este tipo que todavía conserva la percusión tradicional), bombo y timbales.
Yo no me pierdo este concierto por nada del mundo. Por cierto, la entrada es libre hasta que se complete el aforo.

martes, 14 de abril de 2015

Wentworth, drama carcelario desde Australia



Esta serie ya va por el país austral por la cuarta temporada (yo solo he visto la primera y a ella limito este artículo), mientras que en Alemania, Austria, Gran Bretaña y Holanda, ya tiene sus propios remakes, siendo a su vez un remake de otra serie también australiana titulada Prisoner, emitida en aquel país entre 1979 y 1986.


La serie está ambientada en una prisión femenina, a la que llega una mujer de clase media, con casa en lo suburbios de la ciudad, víctima de la violencia de su marido y después de perpetrar un intento de asesinato. El golpe de realidad que se lleva Bea cuando entra por las puertas de la prisión, lógicamente, va a ser de grandes dimensiones mientras intenta entender cuáles son las reglas básicas de supervivencia, encontrándose como se encuentra en medio de la lucha entre una convicta por asesinato, Jacs, y una concursante de un reality de cocina, Franky Doyle.


Con el paso de los episodios iremos conociendo a todas las mujeres que forman el microcosmos carcelario, incluidas las funcionarias y las dos alcaides que se suceden en la temporada, junto con algunos personajes masculinos, y las interacciones entre ellos, no sólo dentro de la prisión sino también fuera. Un mundo exterior dominado en buena medida por los hombres, y en el cual las mujeres terminan siendo víctimas y pagando las consecuencias.


Se genera así una sensación extraña que da que pensar. Cómo unas personas afectadas por unas circunstancias determinadas, terminan por reaccionar violentamente y, en consecuencia, pagando su deuda con la sociedad, mientras que otras, igualmente culpables de actos considerados delictivos, no sufren las mismas consecuencias. Los dos mundos únicamente aparecen separados por pequeños detalles, por situaciones que terminan por decidir dramáticamente los destinos de las personas.



Los dramas personales, familiares, afectan a todos por igual, generándose situaciones de tensión que terminan explotando dentro de los muros de la prisión, a veces también fuera, configurando un espacio en el que se mezclan las drogas, el sexo y la violencia, en el cual, todo el mundo desconfía de todo el mundo o, al menos, debería de hacerlo, porque nadie es lo que parece ser.

martes, 7 de abril de 2015

Julian Opie: “Todos somos símbolos de la humanidad”


City Walkers, 2014.

“Aunque no creo que tenga un mensaje que difundir, no me interesa la comunicación cuando estoy elaborando una pieza. No pienso en el espectador si no en adecuar mi estilo para que funcione, para que salga lo mejor posible.”

Daniel, 2012.

Julian Opie es un artista británico multidisciplinar, que lo mismo se mueve en el terreno de la pintura, la escultura, la instalación o el vídeo. Para este artículo únicamente me voy a referir a su faceta como pintor que le ha llevado a ser considerado como uno de los grandes referentes del retrato contemporáneo.

Walking in the Rain, Seoul, 2015.

Ello gracias a su particular forma de reducir los rasgos de sus modelos a elementos muy básicos, con perfiles delimitados por líneas de contorno en negro, muy evidentes, casi al modo de algunos dibujantes de cómic, con superficies de color planas, detalles muy escasos pero que, al mismo tiempo, individualizan muy bien cada una de sus obras, de tal forma que no tenemos la sensación de estar viendo siempre el mismo rostro, sino que somos capaces de reconocer distintas personalidades.

I had made a couple films of rippling water, 2005.

Una forma de pintar que debe mucho al uso de las tecnologías, por medio de fotografías tratadas por ordenador, convertidas después, de la mano de programas informáticos, en elementos figurativos y una aplicación del color análoga a la que hacen esas mismas herramientas. Con ello obtiene unas imágenes luego trasladadas a distintos soportes, tipo vinilo, plástico o papel.

Woman taking off a summer dress, 2003.

Independientemente del medio que utilice Opie para llevar a cabo sus obras, sí hay algo que permanece en el fondo como una constante, y no es otra cosa que el simbolismo, es decir, el tratamiento de las figuras humanas o de los objetos como elementos simbólicos de un todo, como partes de un complejo social y material. Según los criterios que maneja Opie, cuando entablamos relación visual con una persona o un objeto, desde ese mismo momentos estamos poniendo en pie una relación profunda, al vincular eso con un macrocosmos de relaciones profundas.

Detective, 2014.

Como él mismo ha dicho en alguna entrevista, un Ford Escort es más que un coche, es un elemento que tiene que ver con el mundo que nos rodea, con preguntas del tipo ¿cuánto habrá costado este coche? ¿a quién pertenece? y otras similares, que nos llevan a considerarlo como una parte más del sistema social y material que nos rodea, y que es el que Opie quiere poner de manifiesto.

Lily, eyes straight, head straight, 2013.

De vuelta a las personas a las que retrata, éstas pueden ser igualmente famosos como Kate Moss, o personas perfectamente anónimas, personas a las que vemos pasar por delante de nosotros cuando estamos sentados en una terraza, y que desarrollan ante nosotros coreografías realmente sorprendentes igualmente interpretables en clave de sistema de relaciones sociales.

Evening sun, 2013.


Si nos fijamos en las posibles influencias en el arte de Opie, es imposible no tener en mente el arte Pop, e incluso el minimalismo, sin embargo, es sorprendente conocer la faceta de coleccionista de Opie relacionada con obras de los siglos XVII y XVIII, de las que extrae detalles y elementos que luego aparecen reflejadas en sus obras, así como de la estampa japonesa o del manga.


Más información: Wikipedia, Tate [en], The Guardian [en], Journal of Contemporary Art [en].

martes, 31 de marzo de 2015

Broadchurch: Segunda temporada irregular




Después de una primera temporada absolutamente fantástica, parecía difícil que una segunda tanda de episodios tuviera el mismo tirón y así ha sido, a pesar de tener momentos muy apreciables y unos cuatro primeros episodios con un buen nivel para, a partir de ahí, perder fuelle y seguir un rumbo irregular y con un final que me parece que no está a la altura de una primera temporada excelente. La ITV ya ha confirmado que habrá una tercera temporada con la misma pareja de policías como protagonistas.


Una vez que en el último episodio de la primera campaña se descubriera al asesino del niño Danny Latimer, un acto capaz de hacer tambalear los cimientos de la tranquila comunidad de Broadchurch, una plácida localidad costera con una playa y unos acantilados que son unos protagonistas más de la serie, ahora para la segunda, la historia se centra en el juicio al culpable y en un antiguo caso de Alec Hardy motivo fundamental de su llegada a Broadchurch.


El juicio enfrentará a dos abogadas con concepciones muy distintas del derecho. La defensora, por un problema que le toca muy de cerca, desconfía de la justicia, aprovecha los recovecos, no duda en utilizar cualquier método con el fin de desacreditar las tesis de la acusación. Un papel, éste último, que recae en una abogada veterana que ve el ejercicio del derecho como una práctica honorable, y dedicada en cuerpo y alma a conseguir la condena del culpable desde la conciencia y la nobleza en la lucha.


Las sesiones del juicio deparan momentos muy intensos en el arranque de la serie, cuando algunas de las cosas que creíamos fijadas en la primera temporada, vemos como son retorcidas de tal forma que empiezan a parecer otra cosa, trayendo la zozobra a unas familias que esperaban conseguir a través de la justicia la paz perdida tras el asesinato de Danny. Lejos de eso, el juicio sacará a la luz nuevos trapos sucios y el veredicto justificará un final colectivo a modo de catarsis.


Por otro lado está el asesinato y desaparición de dos chicas jóvenes, de 19 y de 12 años, en Sandbrook, caso que Hardy fue incapaz de resolver en su día por la desaparición de una prueba clave, y que volverá a la luz cuando uno de los sospechosos, escondido en Francia, regrese a Inglaterra para recuperar el contacto con su esposa, también sospechosa.


Ese segundo caso no termina de levantar el mismo interés, ni de tener la fuerza dramática del asesinato que da origen a la serie, sirviendo únicamente para dar un paisaje más amplio a la presencia de Hardy en Broadchurch, y relanzar la relación con Ellie Miller, dividida entre el juicio y las consecuencias que éste tiene sobre su propia vida y la necesidad de salir de ese ambiente opresivo, a través de centrar su atención en un nuevo caso y echar una mano a Hardy. Veremos que nuevas tribulaciones les esperan en la tercera temporada.