Para
los amantes de la música negra, sea blues, jazz, soul o góspel, el año 2012 se
cerró con una nueva mala noticia con el fallecimiento de Fontella Bass, una
portentosa cantante nacida en la ciudad de Saint Louis en 1940, y que vería su
fallecimiento el pasado 26 de diciembre, después de una carrera musical con
altibajos y probablemente con un reconocimiento por parte del gran público un
poco por debajo de lo que merecía la mujer que puso composición a un tema inmortal
como es el archiconocido Rescue Me.
Una
canción que forma parte de nuestro acerbo musical, al menos del mío, y casi
siempre identificada con la voz de Aretha Franklin, otras de esas voces
realmente fantásticas, pero que Bass puso en pie logrando que el sello de
Chicago Chess Records lograra por primera vez desde hacía diez años, lograra
vender más de un millón de copias de la canción, una cifra que solo había
conseguido una década antes con Chuck Berry.
Sin
embargo, como solía ser norma en la época, estamos hablando del año 1965, no
eran los músicos los que más se beneficiaban de su trabajo y Fontella Bass no
fue una excepción. Así, entre un cheque menguado y que su nombre no terminó de
aparecer por ningún sitio vinculado a la creación de la canción, empezaron sus
problemas con la discográfica que le valieron fama de polémica y eso la llevó,
un poco después, en 1969, a dejar la escena norteamericana para dirigirse con
su marido, el trompetista Lexter Bowie y el grupo Art Ensemble of Chicago, a
París donde los rebeldes del free jazz eran recibidos con los brazos abiertos.
La
dedicación a una familia con cuatro hijos, apartó un tanto a Fontella Bass de
la escena musical, sobre todo después de que en 1972, su disco Free no
alcanzara el éxito esperado. A pesar de algunas apariciones esporádicas, los
aficionados tuvieron que esperar hasta 1990 para volver a reencontrarse con la
voz de Fontella Bass, ahora de vuelta a lo que habían sido sus orígenes
musicales, es decir, el góspel, de la mano de su madre, la también cantante
Martha Bass y de su hermano David Peaston.
Y es
que Fontella Bass había nacido en el seno de una familia muy musical, con su
abuela cantando en funerales y a la que Bass, que con cinco años ya estaba en
el coro de su iglesia, acompañaba antes de hacer estudios de piano. Su madre,
Martha había sido miembro del prestigioso grupo de Clara Ward. Un ambiente de
mujeres vinculadas a la música en el que Bass fue creciendo hasta que dio el
salto a la música profana tocando el piano en algunas formaciones y clubes,
hasta que se le dio la oportunidad de poner su voz en juego e iniciar una nueva
trayectoria que vino a marcar su vida profesional y personal desde su
adolescencia y hasta su muerte.
Una
música que para ella fue como el título de una de sus canciones, un soplo de
vida.
Más información: Allmusic, Apoloybaco, Telegraph, The Guardian, El País.




















