Jeff Harris es un fotógrafo que
dese 1999 ha documentado todos y cada uno de los días de su vida por medio de
autorretratos. En este video titulado This is What Madeline Did (Esto es lo que
hizo Madeline), documenta por medio de fotogramas de un segundo de duración,
cada uno de los 365 días del año 2011 en la vida de esta joven asistente de producción
que vive en Los Ángeles. A las imágenes añade el tema musical All My Friends de
LCD Soundsystem.
viernes, 10 de febrero de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
Dora García: la ficción camino a la realidad
“Un sentimiento de malestar, de
desajuste, de torpeza. El que yo sentí de inmediato cuando me propusieron hacer
el pabellón español. El que siente el autor ante su público, el que siente el
que está fuera de sitio, social, cultural. Este sentimiento de inadecuación, de
estar fuera de lugar, de no hablar el mismo idioma ni mirar hacia el mismo
sitio. Es una herramienta importante de investigación y de crítica: sólo ve
bien el que está fuera.”
“Yo hago mi trabajo, el que creo
que tengo que hacer, y si funciona o no, no está en mi mano decidirlo ni
preocuparme por ello. No me siento obligada a entretener ni a ‘funcionar'
-signifique lo que signifique ‘funcionar'-, mi única obligación es hacer mi
trabajo y lo demás responde a tantos factores que ni siquiera intento
comprenderlos, ya no digamos controlarlos. No creo que el trabajo de un artista
deba ser hecho a la medida de un público determinado. Entre otras cosas, porque
ello implicaría la presunción de saber lo que quiere o piensa el público.”
“Para responder a su pregunta, el
arte no necesita de nada para entenderse, incluso creo que el arte no tiene que
entenderse en absoluto -siempre está mucho mejor si hay una parte que no se
entiende-.”
“No creo que la performance ayude
a acercarse al espectador. Ayuda a desconcertarlo y en el momento en que debe
tomar decisiones (dónde me pongo, qué digo, me río o no, aplaudo o mejor no, me
quedo o me voy, se ha terminado ya o sigue) es menos espectador. Eso es lo que
busco, el forzar al visitante a tomar decisiones, aunque sea una muy simple:
entrar o no, marcharse o quedarse. Quiero que nunca sepa muy bien lo que tiene
que hacer, crear un estado de perplejidad que haga la percepción más intensa.”
“El arte no tiene ninguna obligación
-afirma rotunda-. Puede ser lo que quiera: aburrido a muerte o histéricamente
divertido, hermoso o espantoso, ordenado o caótico, culto o extremadamente
idiota”.
“Veo lo que ya veía antes: una
injerencia constante de los políticos en el trabajo de los profesionales, un
interés exclusivamente propagandístico en la cultura, el considerar al arte
(hablo del arte en general: teatro, danza, etc…) como algo elitista e indigno
de ser sostenido en medio de una crisis. Nadie piensa en la cultura y la
educación como generadores de riqueza y, sin embargo, lo son.”
*******
“Desde que empecé a trabajar,
todas las estructuras de las obras siempre han sido de narrativa, con una
relación con la idea de personaje y de historia. Al cabo de los años percibo que
hay personajes que se repiten, historias que mutan en otras historias. Veo una
especie de continuidad. Entiendo la idea de ficción como una especie de
milhojas, como vasos comunicantes.”
“En toda exposición de arte
siempre se está presentando algo que no está ahí, ésa es la idea misma de
representación. En mi caso es todo, todo mi trabajo versa sobre esa idea de lo
que no está. Estamos ante un indicio de algo que ha pasado o está pasando en
ese momento en otra parte.”
“En Instant Narrative queda esa
idea de que mientras estás allí observando o mirando, hay otro que te está
mirando y tú mismo estás siendo expuesto. Se trata de despertar la intensidad
de lo que tiene ese momento concreto. También se ve en otro trabajo, Robe este
libro (2009), formado por 5.000 libros en cuya cubierta está impreso:
"Robe este libro". La obra funciona por la calidad del texto que
contiene, pero luego está el hecho de que sea un objeto que esté diciendo:
róbame. Y en los museos no se roba, por lo que obedecer a la obra implica una
transgresión del código de conducta. Cuando robas ese libro y lo llevas a casa,
éste sigue diciendo que lo roben. El hecho de la transgresión se extiende en el
tiempo en tanto en cuanto exista ese libro.”
“No existe esa dicotomía
realidad/ficción. La ficción es el único modo que tenemos de construir la
realidad, de aprehenderla. Es una necesidad. La única diferencia está entre las
ficciones útiles, que son las que creamos para sobrevivir, y las ficciones
inútiles, que creamos para divertirnos. Todos tenemos que hacer una
construcción del mundo para poder vivir en él. No hay otra manera de
comunicarse con el mundo más que con la ficción.”
“En mis trabajos sobre los
cómicos (Lenny Bruce y Andy Kaufman), o con el Mendigo (The Beggar's Opera,
para Münster Sculpture Projects), es central la relación entre
actor/autor/artista y público. Esa relación necesita ser calibrada
constantemente, y de modo meticuloso. El problema del autor es que está
empeñado en que las cosas tengan sentido, y el problema de su público es que
sólo quiere autores que den sentido a las cosas. Se ve muy bien en las
películas comerciales, donde no puede haber nada gratuito. Cuando, en la
realidad, todo es gratuito y nada tiene sentido. Entonces, la idea de verdad
significa renunciar al sentido, por lo tanto, renunciar a la autoría, y
consecuentemente, perder la complicidad de gran parte del público.”
“Desde 2000, año en que comienzo
a trabajar con actores, advertí muchas conexiones con el teatro o la danza
experimentales, con autores como Jérôme Bel. Una conexión con el rechazo de
ciertas convenciones en el teatro, en la literatura. Rechazar las convenciones
tiene que ver con la idea de dotar de intensidades nuevas un proceso que la
convención ha anestesiado.”
“En estos vídeos se entrevistan mutuamente
partiendo de esta premisa: todos mienten, y todos lo saben. Es como esas
comedias de situación en donde todos mienten y lo saben y sin embargo mantienen
la ficción porque les interesa, porque la verdad sería una opción mucho peor.”
domingo, 5 de febrero de 2012
Christer Strömholm, figura clave de la fotografía nórdica
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| Alberto Giacometti. |
La personalidad del fotógrafo
sueco Christer Strömholm (1918-2002) viene definida por su conciencia viajera,
casi diríamos que nómada, desde que antes de la Segunda Guerra Mundial, se
trasladara a estudiar a Alemania, concretamente a Dresde donde inició unos
estudios artísticos que no llegaría a terminar al ser expulsado de la misma por
discrepancias con su director, toda vez que Strömholm era admirador de Nolde y
Klee, mientras que el director de la escuela seguía la línea nazi de
considerarlos como artistas degenerados.
Nacido en el seno de una familia
de posibles, con un padre oficial del ejército, inició entonces un primer
periplo europeo que lo llevará a París, Firenze, Roma, Niza y Marsella. Después
regresará a Estocolmo para estudiar pintura, arte que dejará después del
conflicto bélico, cuando ya esté de vuelta en París, para dedicarse a la
pintura.
Antes de llegar ahí, nuestro
fotógrafo pasará por la guerra civil española, a la que llegó por oposición al
nazismo y de la que saldrá con esa posición personal reforzada y con la fobia añadida hacia el
comunismo después de ver en España las peleas entre comunistas y anarquistas.
En medio de la conmoción europea de aquellos años, pasará como voluntario al
ejército finlandés para tomar parte en la guerra ruso-finlandesa entre 1939 y
1940. Una vez finalizada, pasará a Noruega para oponerse a la invasión de ese
país por Alemania, motivo por el que será condecorado.
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| Place Blanche finales años 50. |
Cuando pase la convulsión, en
1948 empezará a estudiar Bellas Artes en Estocolmo y a principios de los 50
regresará a París y empezará a interesarse por la fotografía, un arte que ya no
abandonará y en el que se inició haciendo fotos para diversos periodistas que
las necesitaban para ilustrar sus artículos. Un trabajo que le venía bien
porque cobraba en cuanto entregaba la foto como él mismo dejó afirmado en
alguna ocasión.
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| Hotel de la Poste, Arlés 1979. |
Escogió la fotografía
“simplemente porque podía ganarme la vida de esa manera. Con mi cámara colgada
del cuello la gente sabía que yo era fotógrafo. Descubrí que unirme a los
periodistas me proporcionaba oportunidades porque ellos necesitaban
fotografías. Yo tomaba las fotos y me pagaban inmediatamente”, según le dice en
una entrevista a Gunilla Knape en el año 2000.
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| Mimosa, Hotel Pierrots, 1963. |
Precisamente una de las series
más aclamadas de Strömholm fue la que dedicó a los transexuales de la Place
Blanche de París, a los que tomará fotos en las décadas de los años 50 y 60.
Unas fotografías en las que se ven algunas de las claves del resto de trabajos
de nuestro fotógrafo, que reconoce tener influencias de Duchamp, Man Ray y de
la forma de pensar de Le Corbusier.
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| Gina, Place Blanche, 1963. |
Imágenes en blanco y negro en las
que se ve claramente que Strömholm se ha tomado el tiempo suficiente para
ganarse la confianza de sus modelos, para comprender un modo de vida a contracorriente
de la moral imperante, unas personas atrapadas en un cuerpo que no sienten como
el suyo y condenadas a una vida de marginalidad.
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| Themis, 1963. |
“La primera vez que llegué a la
Place Blanche fue en 1947. Ese lugar y los transexuales llegarían a ser muy importantes
de mi actividad fotográfica y en mi relación con las fotografías que hice”, le
dice a Knape. Más adelante añade: “Tienes que estar interesado de verdad en las
personas para hacer esas fotografías. Me gusta tener una buena relación con la
persona a la que tengo todo el respeto. El respeto es importante”.
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| Fox Amphoux, 1965. |
Para Strömholm lo importante
siempre fue lo que quería transmitir con la imagen, aunque en ocasiones solo
fuera consciente de ello una vez revelada la misma, y esa actitud era más
importante que la verdad fotográfica que luego tomaba forma en sus imágenes,
tanto las que tienen a personas como centro como aquellas otras en las que son
las calles de la ciudad, niños detrás de cristales que dejan traslucir su
desconcierto o un cesto que contiene partes desmembradas de muñecas capaces e
dejar una sensación de inquietud en el espectador.
Por delante de su cámara pasarán
la gran parte de los artistas alojados en París como Léger, Duchamp, Man Ray o
Le Corbusier, mientras frecuentaba los círculos existencialistas y frecuentaba
a Brassaï, Sartre o Saint Phalle entre otros.
Resumiendo mucho, se puede decir
que en su obra se dan cita un puñado de personas que se salen de lo común, un
acercamiento muy personal a todos ellos y un tratamiento técnico también muy particular.
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| Paris, 1949. |
viernes, 3 de febrero de 2012
The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore
Un corto de animación nominado a los Oscar especialmente indicado para los amantes de los libros.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Wislawa Szymborska (1923-2012)
La poeta y crítica literaria Wislawa Szymborska, fallecida hoy en
Cracovia y en cuya creación son temas recurrentes la memoria, la belleza y la
condición humana, nació en Kornik, en la región de Poznan, el 2 de julio de
1923.
De su poesía se desprende una consideración antropológica basada en la
finitud humana, en la debilidad del hombre frente a la naturaleza, con el
hombre en el centro de sus interrogantes, retomando de esa forma la tradición
de la poesía realista polaca. (fuente ABC)
Vietnam
Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir.
-No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.
*****
Si acaso
Podía ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.
Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.
Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.
Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad,
¡Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.
*****
La habitación del suicida
Seguramente crees que la habitación estaba vacía.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?
Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.
No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.
Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.
domingo, 29 de enero de 2012
La transvanguardia, un movimiento artístico fallido
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| Francesco Clemente. Espejo. |
A finales de los años 70 el
panorama artístico estaba siendo dominado por movimientos no pictóricos, como
el caso del arte povera, el conceptual o el land art, movimientos que en
algunos casos ya estaban empezando a dar señales de agotamiento por lo que se
estaba empezando a abrir paso la idea de un retorno a la base pictórica del
arte.
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| Mimmo Palladino. Visitatore della sera. |
En ese contexto un tanto difuso
en el que se estaban empezando a producir algunas respuestas todavía no
formalizadas a cien por cien de una vuelta a los valores pictóricos, va a nacer
en Italia una agrupación de artistas alrededor de la figura del crítico de
arte, Achille Bonito Oliva, bautizada como transvanguardia con la idea de
superar a una vanguardia ya agotada e ir un paso más allá con la recuperación
de los valores pictóricos, algo que no dejaba de tener una cierta paradoja
después de que el propio Oliva afirmara en una conferencia celebrada en Madrid
a finales del franquismo, que España era un país atrasado artísticamente
precisamente porque aquí los artistas pintaban mucho. Así lo afirma José Manuel
Bonet en el artículo de 1995, La transvanguardia italiana vista desde Madrid.
Dejando de lado esa aparente
contradicción en un crítico muy aficionado a los focos, lo cierto es que la
transvanguardia se insertó de una forma muy oportuna en un contexto en el cual
el nuevo expresionismo alemán también empezaba a reivindicar la importancia de
la pintura aunque con resultados de mayor calado de los que conseguirían sus
coetáneos italianos.
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| Enzo Cucchi. A terra d'uomo. |
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| Nicola de Maria. Maschera dell Amore. |
La presentación en sociedad de
Sandro Chia, Enzo Cucchi, Francesco Clemente, Nicola de Maria y Mimmo Paladino,
es decir, del núcleo duro del grupo, tuvo lugar en el año 1979 en la colectiva
Opere fatte ad arte. Al año siguiente, en la que algunos consideran como una de
las peores bienales de la historia comisariada por el propio Oliva, se asomaron
al escaparate internacional que tendría su continuidad al año siguiente en la
Documenta de Kassel. En 1982, la transvanguardia presentará sus respetos al
público español en la primera edición de Arco.
Oliva sería el encargado de
elaborar el manifiesto identitario del grupo en el que se formulan los
principios básicos de un movimiento nacido en un momento en el que el arte había
sido empujado “hacia una impersonalidad de expresión que no podía conjugar el
ego siempre apostado detrás del impulso creativo de la imagen”, según escribe
el propio crítico.
Se reivindica entonces un regreso
al trabajo manual al servicio del subjetivismo del artista, una subjetividad
que, en palabras de Oliva “se afirma justamente a través de la accidentalidad
de la imagen que no es nunca un momento unitario y totalitario, sino una visión
precaria que no recoge, o no quiere hacerlo, el sentido del mundo y la idea del
infinito que lo acompaña.”
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| Sandro Chia. Ponte di rane senza ponte. |
Es la reivindicación del genius
loci, expresión muy del gusto de Oliva, tomando como base la riqueza artística
italiana del manierismo, el barroco, el futurismo ahora convertidas en fuentes
de las que apropiarse y reconducir por medio de un eclecticismo individual
síntoma de la nueva libertad animadora del devenir artístico de cada
individualidad, de un artista ya no volcado en la transformación del arte, ni
en plantear dudas, reflexiones, inquietudes al espectador, sino que busca que
sus obras, aún a pesar de la importancia dada al fragmento, capaces de abrir y
de cerrar el enigma al mismo tiempo.
A ese respecto Oliva afirma: “El
arte pierde así su lado nocturno y problemático, de solamente interrogar, en
favor de una gloriosa visualización que significa la posibilidad de realizar
obras hechas con arte, en la que la obra es realmente hipnotizadora en el
sentido que doma la mirada inquieta del espectador, acostumbrado por la
vanguardia a la obra abierta, al proyectado inacabado de un arte que exige la
perfectiva intervención del espectador.”
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| Francesco Clemente. La historia de mi país II. |
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| Nicola de Maria. Sin título. |
Para llevar adelante esos
presupuestos los artistas transitan por los diferentes momentos artísticos en
una suerte de práctica nómada también amparada por los presupuestos teóricos de
Oliva. Un transitar del que vuelven cargados de fragmentos, de recuerdos luego
pasados al lienzo en composiciones de una buena carga colorista generalmente
tendentes hacia una figuración afirmada “a través de la accidentalidad de la
imagen que no es nunca un momento unitario y totalitario, sino una visión
precaria que no recoge, o no quiere hacerlo, el sentido del mundo y la idea del
infinito que lo acompaña”.
Oliva desgrana otros de los
presupuestos de la transvanguardia cuando escribe: “El dibujo en los trabajos
de Chia, Clemente, Cucchi, De Maria y Paladino es signo, trazo, imagen,
retrato, línea, esbozo, arabesco, paisaje, planta, diagrama, perfil, silueta,
viñeta, ilustración, figura, escorzo, grabado, sección, boceto, calco,
caricatura, claroscuro, grafito, incisión, mapa, litografía, pastel,
aguafuerte, xilografía. Los instrumentos pueden ser, carboncillo, lápiz, pluma,
pincel, lápiz, compás, tiralíneas, escuadra, pantógrafo, regla de cálculo,
regla, esfumino, molde. El proceso puede ser: Trazar arabescos, calcar,
componer, copiar, borrar, corregir, lustrar, recabar. El resultado: campo,
contorno, sombra, ornato, perspectiva, bosquejo.”
![]() |
| Francesco Clemente. Parábola. |
El final de un recorrido no
demasiado largo del grupo, lo que quedará para la historia del arte es más bien
poco, apenas un puñado de nombres la mayoría de los cuales se han ido diluyendo
con el paso del tiempo, si hacemos excepción de Francesco Clemente considerado
como una de las figuras claves del arte europeo de los años 80.
En relación a esto Juan Manuel
Bonet, en el artículo que cito más arriba es categórico al afirmar que “los
transvanguardistas no se nos aparecen como pintores de una gran importancia.
Sus universos son limitados. Su fuste, considerablemente menor que el de sus
coetáneos alemanes, norteamericanos o incluso españoles, y no digamos que el de
los italianos del novecento”.
jueves, 26 de enero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
Guy de Maupassant (1850-1893): La tos
El relato está extraído de la antológica que ha publicado la editorial Páginas de Espuma con todos los cuentos escritos por Maupassant. La edición ha sido preparada y traducida por Mauro Armiño.
LA TOS
A Armand Silvestre
Mi querido colega y amigo,
Tengo un pequeño cuento para usted, un cuentecillo anodino.
Espero que le guste si llego a contárselo bien, tan bien como aquella que me lo
contó.
La tarea no es fácil, porque mi amiga es una mujer de
ingenio infinito y palabra libre. Yo no poseo los mismos recursos. No puedo,
como ella, prestar esa alegría loca a las cosas que cuento; y, reducido a la
necesidad de no utilizar palabras demasiado características, me declaro
impotente para encontrar, como usted, los delicados sinónimos.
Mi amiga, que además es una mujer de teatro de gran talento,
no me ha autorizado a hacer pública su historia.
Me apresuro, por tanto, a reservar sus derechos de autor en
caso de que ella quisiera, un día u otro, escribir la aventura. Lo haría mejor
que yo, no lo dudo. Como tiene más experiencia en el asunto, encontraría además
mil detalles divertidos que yo no puedo inventar.
Pero vea en qué aprieto me hallo. Desde la primera palabra
tendría que encontrar un término equivalente, y lo querría genial. La tos no
es cosa mía. Para que me comprendan necesito al menos un comienzo o una
perífrasis a la manera del abate Delille:
La toux dont il s'agit ne vient point de la gorge.
*
Dormía (mi amiga) al lado de un hombre amado. Era durante la
noche, por supuesto.
Al hombre ella lo conocía poco, o, mejor dicho, desde hacía
poco. Estas cosas ocurren a veces, en el mundo del teatro principalmente. Dejo
que los burgueses se asombren. En cuanto a dormir al lado de un hombre, qué
importa que se lo conozca poco o mucho, eso no modifica apenas la forma de
actuar en el secreto del lecho. Si yo fuera mujer, preferiría, creo, los amigos
nuevos. Deben de ser más amables, desde todos los puntos de vista, que los
habituales.
En lo que se llama la buena sociedad, hay una forma de ver
diferente y que no es la mía. Lo lamento por las mujeres de esa sociedad; pero
me pregunto si la forma de ver modifica sensiblemente la manera de actuar...
Así pues, dormía al lado de un amigo nuevo. Es esa una cosa
delicada y extremadamente difícil. Con un compañero antiguo, una está
tranquila, no se preocupa, puede una darse la vuelta a su antojo, lanzar
patadas, invadir las tres cuartas partes del colchón, tirar de toda la manta y
envolverse en ella, roncar, gruñir, toser (digo toser a falta de otra cosa) o
estornudar (¿qué le parece estornudar como sinónimo?)
Pero, para llegar a ese punto, se necesitan por lo menos seis
meses de intimidad. Y me refiero a gente que posea un temperamento familiar.
Los demás siempre mantienen ciertas reservas, que por mi parte apruebo. Pero
quizá no tengamos la misma forma de sentir sobre esa materia.
Cuando se trata de una nueva relación que podemos suponer
sentimental, hay que tomar evidentemente algunas precauciones para no molestar
al vecino de cama, y para conservar cierto prestigio, cierta poesía y cierta
autoridad.
Ella dormía. Pero de repente un dolor interno, lancinante,
móvil, la recorrió. Empezó en la boca del estómago y se puso a rodar
descendiendo hacia... hacia... hacia las gargantas inferiores con un discreto
ruido de trueno intestinal.
El hombre, el amigo nuevo, yacía tranquilo, de espaldas, con
los ojos cerrados. Ella lo miró de reojo, inquieta, vacilante.
Usted, colega, se habrá encontrado en un estreno de teatro,
con un catarro en el pecho. Toda la sala está ansiosa, palpita en medio de un
silencio absoluto; pero usted ya no escucha nada, aguarda, enloquecido, un
momento de ruidos para toser. A lo largo de su garganta se producen unos
cosquilleos, unos picores espantosos. Finalmente ya no aguanta más. Peor para
los vecinos. Y usted tose. Todo el teatro grita: «A la calle».
Ella se hallaba en el mismo caso, atormentada, torturada por
unas ganas locas de toser. (Cuando digo toser, entiendo que usted hace la
transposición).
Él parecía dormir; respiraba con calma. Desde luego, dormía.
Ella se dijo: «Tomaré mis precauciones. Trataré de soplar
únicamente, muy despacio, para no despertarlo». E hizo como los que esconden la
boca bajo la mano y se esfuerzan por despejar sin ruido su garganta,
expectorando el aire con habilidad.
Sea que lo hiciese mal, sea que la comezón fuera demasiado
fuerte, tosió.
Al punto perdió la cabeza. Si él la había oído, ¡qué
vergüenza! ¡Y qué peligro! Oh, ¿y si por casualidad no dormía? ¿Cómo saberlo?
Lo miró fijamente, y a la luz de la lamparilla de noche le pareció ver una
sonrisa en su rostro de ojos cerrados. Y si se reía... entonces no dormía... ¿y
si no dormía?...
Con su boca, la verdadera, trató de producir un ruido
parecido para... confundir a su compañero.
No se parecía nada.
Pero ¿dormía él?
Ella se volvió, se agitó, lo empujó para saberlo con
seguridad.
Él no se movió.
Entonces ella se puso a canturrear.
El señor no se movía.
Fuera de sí, lo llamó: «Ernest».
Él no hizo ningún movimiento, pero respondió al punto:
«¿Qué quieres?»
A ella le palpitó el corazón. Él no dormía; ¡no había estado
dormido nunca!...
Le preguntó:
«¿No duermes entonces?»
Él murmuró con resignación:
«Ya lo ves».
Enloquecida, ya no sabía qué decir. Por fin continuó:
«¿No has oído nada?»
Él respondió, siempre inmóvil:
«No».
Ella sentía que le venían unas ganas locas de abofetearlo,
y, sentándose en la cama:
«Pues me ha parecido...
-¿Qué?
-Que alguien andaba por la casa».
Él sonrió. Sí, esta vez le había visto sonreír, y él dijo:
«Déjame en paz, hace media hora que estás dándome la lata».
Ella se estremeció.
«¿Yo?... Me parece algo exagerado. Acabo de despertarme.
Entonces ¿no has oído nada?
-Sí.
-¡Ah!, por fin, has oído algo. ¿Qué?
-¡Han... tosido!»
Ella dio un brinco y exclamó irritada:
«¡Que han tosido! ¿Dónde? ¿Quién ha tosido? Pero ¿estás
loco? Responde».
Él empezaba a perder la paciencia.
«¿Quieres acabar con esa murga? Sabes de sobra que has sido
tú».
Esta vez ella se indignó, chillando: «¿Yo? ¿Yo? ¿Yo? ¿Qué yo
he tosido? ¿Yo? ¡Que yo he tosido! Ah, está usted insultándome, ultrajándome,
despreciándome. Pues bien, ¡adiós! No voy a quedarme al lado de un hombre que
me trata así».
E hizo un movimiento enérgico para salir de la cama.
Él continuó con una voz fatigada, queriendo la paz a
cualquier precio:
«Venga, tranquilízate. He sido yo el que ha tosido».
Pero en ella se produjo un nuevo sobresalto de ira.
«¿Cómo? ¿Que usted ha... tosido en mi cama... a mi lado,...
mientras yo dormía? Y lo confi esa. Es usted innoble. Y cree que voy a
permanecer junto a hombres que... tosen a mi lado... Pero ¿por quién me toma?
Y se puso de pie en la cama, tratando de pasar por encima
para irse.
Él la cogió tranquilamente de los pies y la hizo tenderse a
su lado, y se reía, burlón y alegre:
«Venga, Rose, tranquilízate de una vez. Has tosido. Porque
has sido tú. Yo no me quejo, no me des la lata; estoy contento incluso. Pero
vuelve a la cama, caray».
Esta vez ella escapó de un brinco y saltó al cuarto; y
buscaba fuera de sí sus ropas, repitiendo: «Que se cree usted que voy a
quedarme junto a un hombre que permite a una mujer... toser en su cama. Es
usted innoble, querido».
Entonces él se levantó y, para empezar, la abofeteó. Luego,
como ella se debatía, la acribilló a capones y, cogiéndola en volandas, la
lanzó hasta la cama.
Y cuando ella estaba echada, inerte y llorando de cara a la
pared, él se acostó de nuevo a su lado; luego, volviéndole la espalda también, tosió...,
tosió con accesos... con silencios y repeticiones. A veces preguntaba: «¿Tienes
bastante?», y como ella no respondía, él volvía a empezar.
De repente ella se echó a reír, pero se echó a reír como una
loca, gritando: «¡Qué divertido! ¡Ay, qué divertido!»
Y lo cogió bruscamente en sus brazos, uniendo su boca a la
de él, murmurándole entre los labios: «Te quiero, gatito mío».
Y no volvieron a dormirse... hasta el amanecer.
*
Esta es mi historia, mi querido Silvestre. Perdóneme esta
incursión en su dominio. También esta es una palabra impropia. No es «dominio»
lo que habría que decir. Me divierte usted tan a menudo que no he podido
resistir al deseo de arriesgarme un poco tras sus pasos.
Pero seguirá siendo suya la gloria de habernos abierto,
ampliamente, esa vía.
domingo, 22 de enero de 2012
W. C. Handy, el padre del blues
“Los negros del sur cantaban
sobre cualquier cosa. Se acompañaban de cualquier cosa a la que pudieran sacar
un sonido o un ritmo”. Eso dejó escrito William Christopher Handy (1873-1958),
un sureño de Alabama, hijo y nieto de predicadores y nacido en el seno de una
familia de esclavos emancipados que vivía en una cabaña de madera levantada por
el abuelo y que todavía se conserva en su localidad natal de Florence.
W.C. Handy pasa por ser el Padre
del Blues, título que utilizó para su autobiografía publicada en 1941. Sabido
es que en los cultos religiosos de muchas de las diferentes confesiones que
conviven en los Estados Unidos, la música es un ingrediente fundamental y ahí
está el primer germen de la formación musical de Handy, un chaval de la zona
del Delta del Missisipi, que irá ahorrando lo que pueda y como pueda para
comprarse su primera guitarra a escondidas de su familia.
Sin embargo, ese era un
instrumento que a su padre, por alguna razón seguramente incomprensible,
consideraba como pecaminoso y de ahí que dirigiera los pasos musicales de su
vástago hacia el piano. Aquello no le convencía demasiado a nuestro
protagonista, quien se empezó a relacionar con un barbero para adentrarse en el
mundo de la trompeta.
Sin entrar en más pormenores, lo
que queda más o menos claro es la fuerte inclinación musical de Handy, quien
empezó a viajar por el Sur de los Estados Unidos y pudo ir conociendo las
diferentes formas de cantar que tenían los trabajadores negros. La combinación
de himnos y salmos religiosos, con las canciones del trabajo, las baladas y los
distintos tipos de canciones y baladas difundidas por aquella zona del país. De
esa combinación, además de los sonidos propios de la naturaleza, Handy logrará
meter a la música negra dentro de la gran corriente de la música popular.
Una de las grandes aportaciones
de Handy fue el dejar por escrito todas aquellas canciones que iba escuchando,
dejando sus notaciones musicales y utilizándolas para dar origen a sus propios
temas y a los ritmos con los que hoy identificamos ese estilo musical. En una
entrevista concedida a Dorothy Scarborough, Handy le decía que “cada uno de mis
blues está basado en una antigua canción negra del Sur o en alguna de las
canciones folk que cantaba mi madre cuando yo era un niño”, y añadía después:
“Sí, los blues genuinos realmente son canciones folk”.
En 1909, Handy dejaría para la
historia uno de esos temas que todo el mundo considera como fundamentales para
el desarrollo musical posterior. En ese año, Handy compone para Edward Crump un
tema para emplearlo en la campaña electoral que llevará a Crump hasta la
alcaldía de Memphis. El tema se titulaba Mr. Crump y una vez pasadas las
elecciones, Handy lo utilizará como base para el Memphis Blues que publicaría
finalmente en 1912, dejando así para la posteridad el que algunos consideran
como el primer blues de la historia.
Otros temas salidos de la mano de
Handy son el Yellow Dog Blues, canción basada en un ritmo que le escuchó a un
guitarrista que estaba tocando su instrumento con un cuchillo “y cantando
acerca de un lugar que era un cruce de vías de ferrocarril” mientras esperaba
un tren en la ciudad de Tutwiler, como contó el propio Handy. Eso fue en 1903,
aunque el tema no verá la luz hasta 1914. En 1909 grabará el tema para el
futuro alcalde de Memphis y tres años después, con letra de George Norton, dará
a luz a otro tema inmortal como es el famoso Memphis Blues.
Resumiendo hasta el extremo,
Handy pasará por diferentes formaciones musicales, desde un primer cuarteto
vocal con el que pretendía actuar, a finales del siglo XIX, en la Exposición
Universal de Chicago, hasta diversas formaciones posteriores, Handy fue dejando
un repertorio hoy absolutamente reconocido.
En 1957, cuando ya estaba
totalmente ciego y muy enfermo, hizo su última aparición pública para acudir,
en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, a una fiesta en su honor a la que
acudieron 800 personas del mundo del cine, de la música y diversas
personalidades, tal y como recoge el obituario publicado en el New York Times.
“El presidente Eisenhower, el vicepresidente Richard M. Nixon y el gobernador
Harriman, estuvieron entre los notables que enviaron telegramas de
felicitación”, se dice en el mismo obituario.
“Los negros inventaron el jazz,
mientras que los blancos levantaron una industria de ello”, dejó dicho el
compositor del St. Louis Blues.
viernes, 20 de enero de 2012
Etta James
Hoy ha fallecido a los 73 años de edad, a causa de una leucemia, la cantante norteamericana Etta James. Sirva este vídeo de recuerdo póstumo y apresurado.
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