miércoles, 15 de mayo de 2013

Jacques Henri Lartigue: La fotografía de la felicidad



Probablemente por haber sido un niño de salud frágil lo que le permitió comprender lo efímeros que resultan los buenos momentos, la felicidad y la alegría de vivir fueron los temas fundamentales que retrató Jacques Henri Lartigue (Courbevoie, 1894 – Niza, 1986), a lo largo de su dilatada carrera artística.


Con siete años su padre le regaló su primera cámara y a pesar de que durante toda su vida no se consideró más que un aficionado, nunca dejaría de tomar instantáneas de todo lo que le rodeaba. Sus inicios infantiles tuvieron que ver con los deportes de motor o mujeres que paseaban por los parques y jardines parisinos. Unas imágenes que ya reflejaban una sensibilidad especial y una querencia por los temas que marcarán toda su trayectoria fotográfica.


Con el tiempo tendrá amistad con personajes muy relevantes de la intelectualidad francesa, del mundo del arte, la música y el deporte, que serán retratados por Lartigue. Ese mundo de mueres hermosas, de intrépidos pioneros del aire, de artistas de vanguardia, de ganadoras del Open de Francia de tenis, algunas de esos cantantes de voces inolvidables, se asomarán al objetivo de Lartigue.


Un fotógrafo que, sin embargo, vivió básicamente de su pintura, por más que de vez en cuando publicara artículos y fotografías en algunas revistas deportivas. No será hasta 1963 cuando sus imágenes se publiquen en la revista norteamericana Life, en un número que coincidió con el publicado por el aniversario del asesinato del presidente Kennedy en Dallas, y al año siguiente se le organice una exposición en el MOMA de Nueva York.


Allí se pudieron ver por primera vez en una gran muestra, esas imágenes que Lartigue había ido captando a lo largo de su vida, en medio de un mundo en constante cambio, azotado por dos guerras mundiales y una revolución rusa por el medio, y con unos personajes inmunes a lo que pasaba a su alrededor, una sociedad del lujo capaz de mantener su ritmo de vida, sus distracciones, su alegría por vivir en un mundo a su medida.


Esos instantes de felicidad que Lartigue había empezado a captar desde los siete años, con fotografías en las que se veía a sus hermanos jugando, a adultos en poses despreocupadas, lejos del mundanal ruido y de los sufrimientos causados por guerras y revoluciones. Lartigue nunca buscó ese lado duro, amargo, difícil, de la realidad, sino que se decantó por dar protagonismo a un mundo feliz y en decadencia al mismo tiempo.


Una forma la de Lartigue como cualquier otra de aferrarse a la magia del instante fugaz, de tomar el antídoto contra el paso del tiempo y de la vida, atrapando con su objetivo breves momentos amables elevados a la categoría de momento inmortal gracias a la magia de la fotografía.

Más información: Wikipedia [en], Fotógrafo digital.

5 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Momentos únicos, momentos relajados, tiernos, felices otros. El hecho de tener una salud enfermiza este fotográfo le posibilitó aprovechar los momentos como si fueran los últimos; de ahí el resultado de su obra. Buen día, Alfredo.

balamgo dijo...

Me ha encantado Lartigue. El entender que se debe vivir y saborear todos los instantes, le da un relieve notable a sus trabajos.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

PACO: Instantes fugaces convertidos en inmortales, siempre con la felicidad como telón de fondo para unas imágenes optimistas incluso en medio de momentos muy difíciles.

Un abrazo!!

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BALAMGO: Lartigue es uno de los grandes fotógrafos de la historia, con ese toque hedonista acerca de una forma de entender la vida que estaba a punto de cambiar radicalmente.

Buen finde!!

Anónimo Castellano dijo...

Un fotógrafo muy interesante no sólo por lo que comentas sino también por la astucia e intuición de captar momentos únicos de saltos, juegos y diversión. Como fotógrafo aficionado sé de la complejidad de estas tomas y por eso me llaman más la atención.
También considero, al ver sus fotos, un cierto deje de soledad como condicionante de algunos aspectos. La mayoría de los personajes están solos pero sin ocupar la totalidad del encuadre, como protagonista armónico de una composición más grande.
Muy interesante entrada
Un saludo

Alfredo dijo...

ANÓNIMO CASTELLANO: Mucha mayor dificultad si pensamos en los medios que tenía que utilizar para obtener esas fotografías. Otro de los grandes de la fotografía de todos los tiempos.

Un saludo!