
Sternberg sería el culpable de que la Dietrich se convirtiera en diva, en un momento en el que la actriz y cantante llevaba a sus espaldas una docena de películas de escaso renombre, lo que la había llevado a pensar en abandonar el cine. Cuentan que la Dietrich cuando se presentó al casting de la película, lo hizo vestida con un ajustado vestido corto, medias negras sujetas con unas ligas perfectamente a la vista y coronado todo ello por un sombrero de copa, empezó a entonar las primeras notas de Enamorándome de nuevo y el mito empezó su desarrollo.

La historia cuenta como un profesor, Immanuel Rath, ya mayor se enamora de una cantante de cabaret, Lola Lola, después de que acudiera al cabaret en busca de sus alumnos para convencerles de que no cayeran en la tentación de acudir a sitios de tan dudosa moralidad. Ahí se inicia una relación que lleva al profesor hasta los sótanos más profundos de la degradación personal, de un enamoramiento tan irracional que no solo le lleva a casarse con la cantante, mucho más joven que él y de un irresistible atractivo físico, sino que también acabará actuando en el espectáculo.

Cada plano, cada detalle, cada palabra, cada silencio, cada mirada (cuando Lola y el profesor se miran, sobran las palabras, ya lo dicen todo, no es necesario que digan nada), le dan a esta película una plasticidad tremenda, muy deudora de los presupuestos del cine expresionista, que luego tanta influencia tendrán en el cine norteamericano de los años siguientes, al servicio de un guión que deja muy poco hueco al optimismo.

La tragedia de un hombre que busca su libertad rompiendo con los viejos esquemas constrenidores, y en esa búsqueda de la felicidad acabará por sufrir una cruel venganza del destino y de una sociedad que no le perdona esa renuncia a todo lo socialmente establecido, a lo que es de buen tono en una persona respetada como era en su vida anterior. Luego ya convertido en un auténtico pelele, hará un postrer viaje por unas calles opresivas, de sombras demasiado largas como para no pensar que van a alcanzarnos, mientras Lola canta a horcajadas sobre una silla y sonreír mientras recibe los aplausos del público.
4 comentarios:
veo que sigues con dietrich, me parece bien, gran pelicula, esta la e visto.
un abrazo!
Con las dos películas, más las canciones suyas a las que he dedicado un par de entradas en meses anteriores, creo que ya puedo dejarla descansar un poco, al menos hasta que vea otra película suya. Pero seguro que volveré a caer en la tentación.
Gracias y un saludo muy cordial.
la dietrich, qué mujer...veo que eres un hombre de teatro y cine, de las artes...muchas gracias por visitar blogs ajenos...Le echaré un vistazo más detenidamente!
Saludos desde Sevilla
Dietrich fascinante. Gracias por la visita y tienes las puertas abiertas para cuando te decidas a volver a pasar por aquí. Yo seguiré leyéndote y dejándote algún comentario.
Un saludo desde este lejano norte!
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