lunes, 9 de agosto de 2010

Termas romanas de Campo Valdés (Gijón, Asturias)


Como escribía en el artículo que dediqué a la villa romana de la Venta Veranes, la presencia romana en Asturias se refuerza una vez conseguida la victoria en las guerras asturcántabras (29-19 a.n.e.), lo que iniciará un proceso de romanización de las tribus astures a partir de núcleos relevantes de población como fueron Lucus Asturum (actual Lugo de Llanera) y de Gigia (actual Gijón).

En las proximidades de la ciudad romana origen de la villa de Jovellanos, existía un castro perteneciente a la tribu de los Cilúrnigos, al que dedicaré un artículo próximamente, al que los romanos dieron el nombre de Noega. Los romanos elegirán el nuevo emplazamiento por las facilidades que tenía como puerto marítimo, y son numerosos los testimonios arqueológicos que atesora la ciudad, y de demuestran que fue un enclave de importancia.


Así, además de las murallas, se han encontrado evidencias arqueológicas importantes de una fábrica de salazones de pescado, y, como no podía ser de otra forma, las termas que se construyeron extramuros (aunque con la ampliación tardorromana el edificio quedó intramuros) entre los siglos I y II d.n.e. y hoy convertidas en un museo visitable desde mediados de los años 90.

La localización de las termas se produjo en 1903 justo debajo de la iglesia de san Pedro (lo que ha impedido que se excavaran en su totalidad), en la falda del cerro de Santa Catalina, lugar en el que estaba el centro neurálgico de la ciudad romana.


La costumbre del baño ocupa un lugar tan importante en el mundo romano que hasta los esclavos podían disfrutar de esa costumbre. En el caso de las de Gijón, el recorrido principal, como era bastante normal, se iniciaba por el vestuario (apodyterium), para luego pasar a la zona de baños fríos (frigidarium) y luego pasar a la parte de agua templada (tepidarium), para finalizar con el baño caliente en el caldarium. Asimismo había una zona para sudar (sudarium) y todos los elementos necesarios para el acondicionamiento del ambiente y del agua.


El modelo que siguen estas termas son el conocido como pompeyano-campano, que se introduce “en las provincias occidentales del Imperio a partir de mediados del siglo I d. de C.”, según se afirma en el folleto informativo del museo.

Los datos extraídos de las excavaciones permiten saber que el edificio perdió su función entre los siglos IV-V, abandono que originó un cambio radical en la función del edificio, ya que una parte del mismo se utilizó como vivienda entre los siglos V y VI, con el frigidarium convertido en habitación, y el tepidarium y el caldarium utilizados como basurero.

Algo más adelante, en la Edad Media, el edificio se utilizó con una finalidad religiosa y acogió una necrópolis, una de cuyas tumbas se puede ver en el museo.

7 comentarios:

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Esas termas romanas cerca de la mar, eran y son una delicia, nos dan una idea de la higiene y el hedonismo de los romanos, cosa que en la edad media, por razones que nos vienen a la mente, se quedó en zona de culto, lástima de costumbres saludables y gozosas a lo largo y ancho del imperio, lástima de aquel saber vivir sin pecar, término incomprensible para los romanos.
Besitos, te diré de mi visita a la villa Veranes. !Salve! amigo Alfredo.

Alfredo dijo...

Ciertamente desarrollaron toda una cultura ligada a los baños, y en muchas ocasiones incluían gimnasio y biblioteca, además de otras instalaciones. Lugares no sólo para el cuidado del cuerpo, sino también de la mente, y para las relaciones sociales.

En este caso, el emplazamiento de las mismas era especial, y desde ellas seguramente se podría estar en el baño y sentir el mar batiendo contra el acantilado.

Un abrazo!!

Balamgo dijo...

Una magnífica lección de historia.
Ha sido muy ilustrativa y amena.
Abrazos.

Alfredo dijo...

La historia y el arte son dos grandes debilidades para mí. Gracias por pararte por aquí.

Saludos!!

CAS dijo...

Tu fuerte son tus debilidades!!!! un abrazo y dejo mi agradecimiento por el disfrute de esta nota.

Alfredo dijo...

CAS: Me ha gustado esa frase de que mi fuerte son mis debilidades. Es estupenda, gracias también por la fidelidad.

Besotes!!

Ana dijo...

Uhhh deben haber estado buenísimas! Los romanos sí que sabían divertirse! A mi me parece que con todas las enfermedades y cosas de la época, se salvaban a pesar de no tener cura para casi nada, porque estaban mucho más en contacto con la naturaleza donde varias cosas tienen poder curativo. Hoy en día por ejemplo las termas de Victoria hacen muy bien a la saluda, mejoran tanto la respiración como la circulación. A bañarse se ha dicho entonces!