martes, 31 de marzo de 2009

Mal de escuela

Mientras se multiplican los medios tecnológicos de registro y archivo de la humanidad, flaquea y agoniza la memoria individual de los humanos. Pocos somos capaces ya de recordar un poema, una canción, una cita de memoria; pocos somos capaces de recordar –como un fuego vivo bajo nuestros pies- los acontecimientos más recientes: la caída del muro de Berlín es para las nuevas generaciones tan antigua, tan inexpresiva, tan irrelevante, como la caída de Roma; incluso la invasión de Iraq es tan remota y está tan desprovista de sentido como la conquista de Granada o las Cruzadas. La Historia ha desaparecido en el instantáneo y sucesivo consumo de imágenes muy intensas, muy volubles, que no dejan más rastro que el apetito de una imagen nueva, de una visualidad interrumpida: la mirada se ha convertido en una extensión del sistema digestivo.

(Santiago Alba Rico)

Y es en épocas de crisis cuando no se debería hacer mudanza en lo esencial y habría que perseguir con mayor ahínco los verdaderos fines de la educación, tan bien representados en las palabras de los viejos maestros institucionistas: “O nos educamos o nos extinguimos, o sabemos o no sabemos nada, y si nada sabemos nada somos. El que nada sabe en la ignorancia se diluye, sin libertad ni conciencia, a merced de quien ordena y manda (…) El hombre está hecho para educarse, el afán educativo se encuentra en nuestra propia naturaleza, la orientación de nuestro espíritu remite con naturalidad a nuestro perfeccionamiento (…) Sin educarnos nos extinguimos biológicamente, estamos más cerca de la muerte.”

Si para conseguir educar a un solo niño se necesita el esfuerzo de la comunidad entera, la organización social camina en la dirección contraria: en el presente está en trance de dimitir de sus responsabilidades históricas con las escuelas e institutos. En este cúmulo de inhibiciones, y como botón de muestra: en Asturias, la Consejería de Educación se ha hecho el haraquiri y ha traspasado a sus docentes a otra Consejería. Los maestros observan cómo cada día inciden menos en la mejora de la calidad del trabajo de sus alumnos y alumnas. Y, lo que es más importante: cada vez cuesta más ayudarlos a convertirse en personas conscientes, responsables y críticas que, cual Ulises, sean capaces de resistir el reclamo de unas sirenas que, en la actualidad, claman desde las mil pantallas invitando al consumo masivo de productos.

Con el actual cambio de era, la llamada Mundialización, los objetivos y las energías de la educación vigentes hasta aquí, y que justificaban la labor incesante de maestros y escuelas, se muestran impotentes. Y dejan el campo libre a quien verdaderamente educa hoy a todos: ese gigantesco escaparate audiovisual que arroja imágenes por doquier, dirigidas a impresionar emociones y sentimientos y dejar frío e inservible el razonamiento.

Quienes hegemonizan el cotarro político, insisten en que lo único que pude sacarnos del marasmo económico es el consumo indiscriminado de cosas innecesarias. A la globalización capitalista en curso le sobran las personas educadas en los principios de aquella tradición cultural occidental que comenzara a levantar Sócrates, porque tan sólo precisa en su desenvolvimiento (y para seguir haciendo caja) de individuos para los que pasado y futuro sean ineficientes.

Los poderes establecimos necesitan, hoy más que nunca, unos súbditos ávidos de gozar el momento presente en exclusiva, que se conduzcan disgregados en pulsiones momentáneas, vinculadas a apetencias de objetos siempre insaciables, y para los que el ávida sea un continuo de fragmentos que sólo tienen relevancia si están marcados por el consumo obsesivo.

(Fragmento del artículo Mal de escuela, de Benigno Delmiro, Catedrático de Secundaria, publicado en el número 1 de la revista Atlántica XXII, marzo 09)

6 comentarios:

carmensabes dijo...

Sin palabras...no puedo estar más de acuerdo con este artículo que nos muestras..

Bravo!!!

Alfredo dijo...

Ciertamente resume muy bien el pesimismo que rodea a nuestro sistema (des)educativo, en medio de la pasividad de todos los implicados. Mete miedo.

Saludos!!

trasgu dijo...

hola alfredo
estoy interesada en Angelica Liddell
en su montaje "y los peces salieron a combatir contra los hombres", tienes algún video o informacion, gracias

Alfredo dijo...

TRASGU: He tenido que hacer algo de memoria, porque mi conocimiento de esta dramaturga y actriz es muy escaso. De ella sólo he visto, y hace ya algún tiempo, el montaje Y como no se pudrió, Blancanieves. Una obra difícil de ver pero, al mismo tiempo, muy interesante, de la que conservo el programa.

Sé que tiene página web, pero eso supongo que ya lo sabes, y la verdad es que no tengo ninguna información propia que te pueda facilitar. Siento no poder ayudarte esta vez.

Un saludo.

casandra dijo...

EXCELENTE, EN TODO DE ACUERDO. Tengo un amigo doctor en Eduación que ha andado el mundo construyendo escuelas y fomentando planes de alfabetización,apoyado por instituciones internacinales, Fue con fondos de estas, a alfabetizar a Angola. Tuvo mil inconvenientes para instalarse y desarrollarse, lo obligaron a salir cada 60 días del país y terminaron por desalentarlo: era más importante que entrara dinero lisa y llanamente y no educación.....

Alfredo dijo...

Y la situación real en este país es aún peor de como la pinta este profesor, con el que todavía he estado hablando esta mañana. Por aquí están saliendo adolescentes del bachillerato con dificultades de comprensión lectora y que no saben escribir correctamente, y eso es algo lamentable, especialmente, porque parece que no le importa a nadie.

Besos!!