viernes, 23 de mayo de 2008

Brassaï (Brassó, Hungría 1899 – Eze, Francia 1984)

"La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón..."


Gyula Halász ha pasado a la historia de la fotografía como Brassaï, nombre artístico que adoptó cuando se afincó en la capital francesa, allá por los años 20, y que tomó del pueblo en el que vio la luz por vez primera en 1899 y que por aquel entonces todavía pertenecía a Hungría, ya que posteriormente sería anexionado por Rumanía.

Después de participar en la Primera Guerra Mundial enrolado en las filas de un regimiento de caballería del Imperio Austro-húngaro, pasa a Berlín y luego a París, ciudad en la que se instalará en 1924 y de la que ya no se moverá. Llega a la capital francesa después de haber estudiado bellas artes en Budapest y Berlín, y empieza a trabajar como periodista y relacionándose con lo más granado de la intelectualidad y del mundo del arte que se daba cita en París. Así, fue amigo de Henry Miller, de Picasso o de Jacques Prévert, entre otros.

Debido a su profesión, con una cámara que le prestaron, empezó a hacer sus propias fotos (al principio las encargaba a otros fotógrafos). Al poco tiempo de empezar a hacer sus primeros pinitos fotográficos, publicó el libro Paris, la nuit (París de noche), prologado por su amigo Henry Miller, y que le puso en la senda de ser el retratista por antonomasia de la vida nocturna de la ciudad. Al mismo tiempo, la revista surrealista Minotauro publicaba sus obras, por lo que en ocasiones se le atribuye un tinte surrealista a su obra, que él, sin embargo negaba, ya que lo que buscaba era retratar la realidad cotidiana, sin artificios, y afirmaba que nada hay más surreal que la propia realidad.

Sus fotografías tienen un aire de novela o película negra, con esa presencia de la neblina nocturna apenas disipadas por unas tímidas luces artificiales, y por las que se mueven personajes que permanecen en la penumbra, en actitudes que recuerdan a las películas de espías o de detectives como Sam Spade o Marlowe. Es una ciudad que se nos ofrece a nosotros como si fuera algo totalmente nuevo, abriendo una nueva forma de ver un mundo que estamos acostumbrados a ver a plena luz, y que ahora parece convertido en un paisaje emocionante, que invita a adentrarse en él mientras las mariposas nos empiezan a hacer cosquillas en el estómago.

Ningún ambiente le es indiferente a Brassaï, ya que tan pronto recorre los barrios proletarios, como los salones más chic de la ciudad, sin dejar de lado la bohemia, o los interiores de cafés, teatros o prostíbulos. Paisajes por los que van pasando todos los tipos posibles, desde los que se ganan la vida con el circo, los chulos, las prostitutas, los amantes que se besan en cafés o en los bancos de los parques, mendigos, parejas de homosexuales o lesbianas, alcohólicos. Personajes todos ellos que se mueven en un escenario urbano que se convierte en auténtico protagonista.

También los graffitis, expresión moderna de los dibujos que nuestros antepasados prehistóricos dejaron en infinidad de cavernas, suscitaron la atención de Brassaï, quien los fotografiaba y volvía a verlos tiempo después para ver cómo les había afectado el paso del tiempo. Dibujos, sentencias, frases, que se van dejando sobre paredes heridas, apenas tapias, restos maltratados de tiempos pretéritos, a los que este autor elevó a la inmortalidad más absoluta.

6 comentarios:

BUSCANDOLUNAS dijo...

hasta hace un tiempo la noche me provocaba miedo y necesita de la luz del día para desvanecer fantasmas... hoy en día, la noche como dices en el acápite, libera las fuerzas que en el día son dominadas por la razón. Coincido con lo que el artista sabiamente vaticinó: nada hay más surreslista que la propia realidad.... saludos afectuosos desde el sur.

Monik dijo...

No lo conocía y me ha encantado la obra de éste fotógrafo. Desde luego a quién no le gustaría captar imágenes como aquellas en el París de entonces....

Besos!!

Jesús dijo...

Un maestro para tantos fotografos que hay hoy en día, con sus camaras digitales y sus moviles.

Mila-mores dijo...

Regresando después de un prolongado alejamiento he encontrado varias novedades en tu blog.
Fotografía muy interesante, que a pesar de todo para mí muestra vida, pues es real... como bien dices sobre la noche "... ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón..." qué verdad tan categórica.
Un saludo a la distancia
Mila

Alfredo dijo...

BUSCANDOLUNAS: La noche es misterio, nada parece lo mismo a la luz incierta de las farolas y parece que estamos en medio de una paisaje completamente diferente al que vemos a la luz del sol.

Abrazos de primavera norteña cuajada de lágrimas de lluvia.

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MONIK: Un fotógrafo que luego influyó en muchos otros posteriores, y eso se entiende muy bien viendo su obra. París le debe mucho de ese aura romántica que tiene.

Abrazos primaverales!!

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JESÚS: Cierto que detrás de esa cámara hay un auténtico maestro, con un dominio prodigioso de una técnica ciertamente más compleja que la actual.

Un saludo!

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MILAMORES: Un gusto que hayas decidido volver a pasar por aquí. Ya lo decía aquella canción de Héroes del Silencio: la noche es toda magia y un duende me invita a soñar.

Saludos desde una primavera norteña.

Sebastian Santos dijo...

Te escribo desde El Quincenal de Hungria. Nos gustaria publicar tu articulo sobre Brassai en nuestro proximo numero y para ello contar con tu correspondiente autorizacion.

Desde ya, muchisimas gracias,

Sebastian Santos
Editor
http://www.quincenal.hu
sebastian@quincenal.hu