miércoles, 5 de septiembre de 2007

La carta esférica (Imanol Uribe, 2007)

“Los largos sollozos / de los violines de otoño / hieren mi corazón / con una languidez monótona”. Versos del poeta francés Verlaine que sirvieron en 1944 para que los aliados transmitieran a la resistencia francesa la inminencia del desembarco de Normandía, y que ahora utilizo yo para transmitir las sensaciones que me dejó el visionado de La carta esférica, cuyo guión está basado en la novela homónima de Arturo Pérez Reverte.

Languidez monótona. Esa creo que es la mejor forma de explicar como transcurre la película y cual es la sensación que tuve al abandonar la sala de cine. Una película que trata acerca de la búsqueda de un barco hundido después de un combate con un corsario berberisco, alrededor del cual se dan cita un capitán duro, cínico y desengañado (Coy, interpretado por Carmelo Gómez); una mujer de nombre exótico, misteriosa, manipuladora y capaz de provocar la perdición de los hombres (Tánger Soto, a la que da vida Aitana Sánchez Gijón), dos malos malísimos (Palermo, encarnado por Enrico Loverso, y Kiskoros, torturador argentino interpretado por Gonzalo Cunill) y un marino que conoce la costa de Cartagena como el pasillo de su casa (Piloto, interpretado por Javier García Gallego)


Sin que la novela que da vida a la película me parezca la mejor del autor, si es una obra que entretiene y que, salvando descripciones farragosas, logra transmitir la tensión que tiene que tener una novela de ese tipo. Todo eso desaparece por arte de magia de una película que convierte la trama de la novela en una historia absolutamente previsible, donde las interpretaciones, a excepción de Carmelo Gómez que hace una composición de personaje bastante buena, son efectivamente para sollozar, y de una languidez tal que en ningún momento nos hacen llegar emoción alguna.

Todo ello hasta llegar a un final que no sorprende en absoluto, porque el director ya nos lo desvela minutos antes, además de modificar el final de la novela logrando un cierre de película de carcajada, y que está a la altura del sinsentido general que recorre todo el metraje.



Otra nefasta adaptación de una obra con tantas posibilidades como es la de Pérez Reverte, tal parece que hubiera habido una reunión secreta de directores de cine para ponerse de acuerdo en la mejor manera de destrozar la obra del escritor cartagenero. Adaptaciones de las que yo sólo salvaría la que hizo Pedro Olea de El maestro de esgrima, y Cachito, mientras que el resto, y vuelvo al poema del principio, son para sollozar cuando no para llorar amargamente. Ejemplos: Territorio Comanche, La tabla de Flandes, La novena puerta (adaptada de la novela El club Dumas), Alatriste, mientras me queda por ver la serie que estrenó Antena 3 esta semana titulada Quart que tiene como base La piel del tambor.

¿Por qué el protagonista no bebe ginebra azul?

12 comentarios:

Milagros Sánchez dijo...

Voy a seguir tu sabio consejo y no voy a ir a ver nunca esa película porque como bien explicas eso de la lentitud y la mala interpretación de los personajes es horroroso e inaguantable!

Siempre, por desgracia, ocurre lo mismo, que la película es peor que la novela, salvo raras excepciones.

Te agradezco tu visita a mi blog!

Saludos.

Natalia Book dijo...

A mi la peli no me atrae en absoluto. Es cierto, la mala suerte de Pérez Reverte, aclamado por sus novelas (aunque he de reconocer que no son de mis favoritas, aunque sí de la persona que tengo a mi lado)y con tan mala suerte en las adaptaciones cinematográficas.
De todas formas no creo que sea peor que Alatriste. Lo siento pero este fin de semana irá a los Yelmo a ver Death Proof. Ya veremos también porque puede que Tarantino se comienza a repetir obsesivamente.
Saludos

Alfredo dijo...

Hola Mila!

Una película para olvidar aquellos que le hemos visto, y absolutamente precindible para los que no la hayan visto. Desde luego hacía mucho tiempo que no veía, salvo Carmelo, una colección de interpretaciones tan planas, especialmente Aitana.

No hay nada que agradecer.

Un saludo!

Alfredo dijo...

Hola Natalia!

Yo me declaro acérrimo de Arturo Pérez Reverte, autor del que tengo toda su obra y con la que disfruto más que mucho. De las adaptaciones prefiero no seguir hablando porque no me salen más que barbaridades.

La peli del Tarantino a mí me da un pelín de miedito y no sé si atreverme a ir a verla o no. Dilema casi hamletiano.

Un abrazo!

Jesús dijo...

Este Reverte, siempre me ha parecido una marca mas que un novelista, pero sea él u otro quien lo escriba es entretenido y las películas de sus novelas también.

Alfredo dijo...

Hola Jesús!

Ya supondrás que no comparto tu opinión, ni las referencias como novelista y articulista, ni sobre las películas de sus obras.

Gracias.

nonasushi dijo...

¿No te da la impresión de que todos los libros de Reverte empiezan muy bien y terminan fatal... Como si se cansara de escribir?

Saludos

Corazón Coraza dijo...

¿tendré que ir a la librería y definitivamente decididamente comprarme un librete de este señor Reverte"???

je...Me ha llamado más la atención que esta peli que spusiste acá! jeje....;)

Besotes Asturiano!

Alfredo dijo...

Nonasushi. Las novelas de Reverte me parecen todas bastante redondas, finales incluidos, porque las hay que no pueden tener otro final. Si no acabaran como acaban seguramente nos quedaríamos con una cierta sensación no sé si de incredulidad.

Un saludo!

Alfredo dijo...

Hola Corazón Coraza!

Seguramente si te compras o alguien te presta uno de sus libros, por lo menos tendrás unas horas de buen rato y para aprender un montón de cosas, porque sus argumentos están todos muy bien documentados.

La carta esférica y Cabo Trafalgar a mí me parecen las más flojas con La piel del tambor.

Un abrazo!

Daniel Mercado dijo...

No he visto la película, y creo que, después de leer tu comentario, no iré a verla. Tengo una sensación parecida a la que describes con Alatriste, unos buenos libros, con buenas posibilidades cinematográfica, que se han desperdiciado.

Alfredo dijo...

Hola Daniel!

Yo desde luego que no la recomiendo. Y comperto la sensación de material literario absolutamente desaprovechado por el cine.

Un saludo!