domingo, 3 de julio de 2011

Bridget Riley (Londres, Reino Unido, 1931)


“Quiero que mis pinturas existan en sus propios términos. Deben motivar y desarmar furtivamente. Nunca me propuse pintar cuadros ópticos. Comencé como un ingeniero, construyendo a partir de líneas, círculos y triángulos, en blanco y negro inicialmente, y fui descubriendo lo que éstos podían hacer.”

Párrafo que extraigo de un artículo publicado en el periódico El País, con el fin de ir enmarcando la figura de estas británica que es, por derecho propio, en una de las figuras más importantes por lo que al Op Art se refiere. Sin embargo, para llegar a esa abstracción óptica, Riley empezó especializándose en dibujo para luego dejarse influir por la obra del puntillista Seurat y mantener siempre un fértil contacto y conocimiento con obras clásicas de la pintura renacentista.


Eso y su contacto en la infancia con la naturaleza de Cornualles, región a la que se había desplazado su familia escapando de los bombardeos alemanes sobre la capital británica en la Segunda Guerra Mundial, son elementos a los que Riley da una nueva formulación a través de sus cuadrados, líneas, círculos con los que consigue crear un profundo sentido de movimiento que obliga al espectador a emplear su vista con intensidad. Como ha dejado escrito la propia artista: “Los placeres de la vista tienen un punto en común, nos cogen por sorpresa. Suelen ser repentinos, fugaces e inesperados” (The Eye's Mind: Bridget Riley, Londres: Thames and Hudson, 1999).

Después de utilizar el blanco y el negro como colores casi fundamentales, a finales de los años 60, empezará a utilizar otros colores puros complementarios entre sí con los que consigue dotar de una nueva luz a sus cuadros. “Yo no pinto luz. Presento una situación de color que libera luz cuando se contempla”, vuelve a citar Lourdes Gómez en el artículo del País ya citado, y añade que “con elementos simples -ya sean un punto, una línea, un círculo o un cuadrado- que se repiten a lo largo del lienzo, Riley crea complejas estructuras cargadas de una intensa experiencia visual.”


Su obra también nace de los propios estados de ánimo de la artista, y ella misma ha reconocido alguna vez que algunas de sus primera sobras salieron de estados de ánimo relacionados con el enfado o la ira y no falta quien vincula algunas obras a desengaños sentimentales de la artista. Sea como fuere, Riley es una artista que siempre se ha mantenido fiel a sus presupuestos creativos, a sus geometrías inestables, vivas, en permanente movimiento, en armonías asimilables a las musicales.

Obras que son ejecutadas por los miembros de su taller a los que Riley deja detalladas instrucciones acerca de la realización de las obras, y es que la artista relacionado el concepto de autoría con la gestación mental de la idea y con la definición de los caminos que van a llevar a la plasmación de esa idea en la obra final, más que en el trabajo manual necesario para llegar al resultado final.

3 comentarios:

CAS dijo...

Magníficamente genial!!!! (...me voy bizca....jajaj)

El concepto de autoría, muy peculiar e interesante.

Besos amigo asturiano. Espero estés disfrutando de muy buen tiempo por ahí!

calamanda dijo...

Hola!,
Comparto y me gusta cuando dice que..."Los placeres de la vista tienen un punto en común, nos cogen por sorpresa..."
Consigue movimiento y es verdad que crea complejas estructuras ópticas.
Ahora, estoy pensando que me encantaría saber qué obras de la pintura renacentista son sus favoritas para una artista Op Art, como ella.
Interesante artículo y muestra de sus obras,el blanco y negro y cuando comienza con los colores complementarios...yo me quedaría con el último que nos muestras.

Saludos.
Un beso.-

Alfredo dijo...

CAS: En cuanto al tiempo, buena temperatura pero poco sol, las nubes se ve que se encuentran a gusto en esta tierra nuestra, jejeje. Por allá espero que el invierno no sea demasiado duro.

Por lo que toca al arte, siempre me han gustado estas obras que parecen cobrar vida, que están en perpetuo movimiento sin ir a ninguna parte.

Un abrazo!!

*******

CALAMANDA: Efectivamente, son obras de compleja sencillez podríamos decir. La racionalidad y la matemática unidas para crear una sensación de inestabilidad, de movimiento perpetuo.

Un beso!!