domingo, 29 de noviembre de 2009

Manuel Vilariño (A Coruña, 1952)


“Mi proyecto es un proyecto espiritual muy vinculado a la sombra oscura a sondear en lo que me rodea oscuro y mi obra se fundamenta en eso”.

Fotógrafo y poeta, la obra de este gallego galardonado con el Premio Nacional de Fotografía 2007, se mueve en un mundo inquietante que obliga a pararse delante de sus fotografías más tiempo del que lo haríamos ante la obra de otros muchos artistas, para intentar desentrañar algo de los arcanos secretos que se ocultan y medio asoman en sus obras.


La soledad, el silencio, lo poético, la vida, son algunos de los elementos que nos enseña a través de unas fotografías de hondo calado filosófico y también místico, no en vano el propio Vilariño reconoce deudas contraídas durante sus estancias en la India. Como ha dicho alguna vez el propio artista: “Mi proyecto es un proyecto espiritual muy vinculado a la sombra oscura, a sondear en lo oscuro que me rodea, y mi obra se fundamenta en eso”.

“En su trayectoria, conviven el blanco y negro y el color como un continuado intento de fusionar valores de la naturaleza con aspectos de cariz cultural, en un panteísmo objetual que oscila entre los extremos de lo religioso y lo profano, de lo sagrado y lo proscrito. Nociones en torno al límite, lo sagrado, lo sublime, o la soledad del tiempo en el devenir de la vida y la muerte, reposan en las metáforas y símbolos de sus composiciones , de una belleza austera y clásica, protagonizadas por animales, acompañados a veces de otros elementos alegóricos como calaveras, especias, frutas, velas o herramientas”. Eso ese explica en el artículo publicado en la Wikipedia dedicado a Vilariño.


“La vida es un proceso de demolición que yo documento, es trazar círculos de desaparición. Esta idea del círculo está presente en mi obra, representa que la mirada interior, meterme en el poso de donde sale el agua”, explica el propio artista. En su universo creativo tienen una gran importancia los animales, a los que encuentra en colecciones de museos o en el propio bosque, a los que coloca en composiciones en las que juega con el “círculo de la existencia y la inexistencia, no exactamente de la muerte”. Animales que aparentan estar muertos, colocados sobre un lecho de especias, con las que se simboliza la vida, algo que tiene mucho que ver con las lecciones del brahmanismo. Son animales que “aparentan estar muertos pero que a lo mejor están vivos, en ese renacer y resurgir de la vida y de la propia materia”, como afirma Vilariño.

El bodegón barroco español, es otro de los puntos de inspiración de este artista gallego, al que también le gusta utilizar elementos simbólicos o alegóricos como velas, calaveras, frutas, herramientas. Elementos que remiten al concepto de ritual, de lugar, de naturaleza en transformación.

Escribió David Barro: “En todo caso, entiendo que Vilariño vincula ese paisaje a lo más íntimo, a esa infinitud silenciosa que también podemos advertir en la luz individualizada de una vela, en esa existencia. Todo a partir de un simple pliegue, de una lógica desdoblada, como en Rayuela de Cortázar, donde un personaje camina por París y al doblar la esquina se encuentra en Londres. En este caso, de la soledad sin refugio del océano, de ese silencio inabarcable, se pasa al enigma del recogimiento, a esa materia oscura -que diría Valente- que es el silencio interior, vomitado hacia dentro”.

4 comentarios:

calamanda dijo...

Un artículo estupendo de Vilariño.
Es verdad que en las primeras
fotografías transmite el silencio
y la soledad maravillosamente,me
ha impactado leer que en algunas
fotografías los animales aparentan
estar muertos...

No podía dejar el comentario el otro día y ya publicaste otra vez,
pero quería también decirte que las esculturas de Hanneke Beaumount me
han encantado, son maravillosas.

Un beso.

Del comentario que has dejado en
mi blog, ahora resulta que no puedo
acceder al tuyo desde el mismo...
me dice "Perfil no disponible"...
todo le pasa a mi blog...

calamanda dijo...

Perdón: De el co..........ha sido
sin querer.

sonoio dijo...

bueno está clara la tradición española de este fotografo
pero además es un gran placer poder ver como ciertos temas no están abandonados a pesar del show actual en el arte

saludos alfredo

Alfredo dijo...

CALAMANDA: El universo de la soledad o la soledad en el universo, casi como en 2001 Una odisea del espacio, está ahí, vivo en cada una de las fotos de este también poeta. Gracias por superar todas las dificultades de la "bendita" tecnología para dejarme tus comentarios, eso los hace más apreciados.

Un abrazo!!

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SONOIO: Es imposible ver estas fotos y que no te vengan a la mente un sin fin de obras de pintores españoles de diferentes momentos. Cada fotografía, además es todo un poema.

Un saludo!!