lunes, 12 de octubre de 2009

Pablo Suárez (Buenos Aires, Argentina, 1937-2006)


Independientemente de la técnica artística que utilice, lo que nos queda meridianamente claro cuando nos enfrentamos a una obra de Pablo Suárez, es que las personas y sus duras circunstancias, son el referente clave. Un artista clave en el devenir de la contemporaneidad artística argentina, que llevó su compromiso social al mundo del arte, pero también al del sindicalismo y la defensa de los trabajadores.

Sus personajes, la mayor parte de las veces desnudos, sienten un profundo desconcierto, no son capaces de comprender porque de repente se hallan convertidos en el ingrediente de un sopa, o porque están a punto de ser aplastados por una piedra, mientras otros intentan ascender a gatas por una escalera que les lleve a abandonar su miseria.


Podría aplicársele ese palabro de nuevo cuño de lo “glocal”, es decir, algo que es global desde lo local. Y es que la crítica social, política, cultural que destila la obra de Pablo Suárez, está cimentada con firmeza en la realidad argentina, pero es perfectamente extrapolable a cualquier otro lugar del mundo. Humor negro, sátira, crítica ácida, la parodia, se encuentran en buenas dosis en las obras de un artista que dijo en alguna ocasión que “la caricaturización enfatiza la situación enmarcándola dentro de un esquema parodial, que facilita la lectura y elude el peligro de una dramatización exagerada.”

Suárez siempre intentó acotar los niveles de lectura de su obra, para mantener claro el mensaje que quería transmitir y reducir, así, la capacidad del espectador de volcar sobre la obra sus propios esquemas mentales. A ese respecto el artista dijo: “Uso el título como pie de ingreso, como pauta que determine el “tono” con que fue hecha la obra, para dirigir la mirada del observador. No puedo ofrecerle al observador otra cosa que lo que ve, y aunque reconozca que la reconstrucción posterior que éste realiza en su memoria suele diferir de lo que ha visto en su primer contacto con el trabajo, intento acotar la variabilidad lo más posible.”


Obras que ponen al espectador en el trance de reconocer su propia realidad y la de muchos de sus convecinos, una realidad que tiene aristas, rincones oscuros con los que convivimos todos los días, y que el artista nos pone delante sin que podamos eludir su visión, la reflexión acerca de nuestra propia posición al respecto de esos mundos paralelos.

La denuncia de los mecanismos mercantilistas del arte, de la promoción de artistas y de obras a base de estrategias de marketing, por encima de los criterios de calidad artística, fue otro de los caballos de batalla de Suárez, quien utilizó sus obras para poner de manifiesto la connivencia entre diferentes estamentos para elegir al arte que debía de triunfar.

Inés Girola lo explica muy bien: “(…) así como puede entreverse en su producción una parodia continua a las instituciones del arte (como una secretaria de museo plateada que repite en su teléfono "en este momento no podemos atenderlo"), el artista también caricatura al arte mismo y se cuestiona acerca de las posibilidades de representación que ofrece la materia, esto es, la relación entre el cuadro y el cuerpo, el objeto y el entorno; en suma, se pregunta acerca de los "límites" reales o imaginarios de las obras de arte -así como los de la realidad misma."

10 comentarios:

sonoio dijo...

alfredo
me quito la escafandra
no he leído
algo tan certero
sobre la obra de suarez



doble abrazo!!

Alfredo dijo...

Gracias a ti por haberme sugerido la obra de este artista argentino de obra tan interesante y tan comprometida.

Buena semana!!

carmensabes dijo...

Gracias Alfredo por mostrarnos a un artista con obras tan vivas y paralelas al ser humano.

Me gustó conocer a Pablo Suárez, es un artista impactante.

Feliz semana!!

Alfredo dijo...

Una obra totalmente pegada a las duras realidades del ser humano. A mí también me gustó encontrarme con este artista argentino.

Abrazos!!

Balamgo dijo...

Un artista fuera de lo común. No todos se atreven a reflejar las frustraciones del ser humano.
Por tanto, un aplauso muy merecido, por ser un artista comprometido con las causas de los demás.
Un saludo.

Alfredo dijo...

Supo compaginar sus creencias personales con su práctica artística para generar un arte comprometido.

Abrazos!!

Ivan Ignacio dijo...

Interesantísimo artista... muy bueno este post.

Alfredo dijo...

Gracias. Sí que lo es.

Un abrazo!!

CAS dijo...

La obra de este "vecino" siempre me ha impactado, como no podía ser de otra manera: lo glocal funciona tal cual lo describes claramente. El hecho de que el propio autor dirija el interés del observador hacia el objetivo que quiso reflejar en su obra, me gusta, porque más allá de la libertad de se tiene de interpretar, el mensaje que quiso trasmitir el autor me parece fundamental.
La sensación de "cómo es que me metí en esto", que tan bien comentas, es impactante y uno se puede sentir identificado y compartirla.
Un abrazo y mi reconocimiento a tu esfuerzo, que se nota que no es esfuerzo, sino disfrute por lo que haces tan bien.

Alfredo dijo...

Para llegar a lo general me parece a mí que lo correcto es empezar por lo local. Aquello de sí quieres cambiar el mundo primero cámbiate a ti mismo. Y en este caso es de destacar el nivel de compromiso social que tuvo el artista. Para mí fue un auténtico descubrimiento.

La verdad es que me lo paso muy bien dándole forma a este espacio, y siempre es una satisfacción comprobar que consigo transmitir eso.

Muchas gracias.

Un beso!!