domingo, 27 de septiembre de 2009

Hard Candy (David Slade, 2005)


Dos personajes, un interior y mucho diálogo y mucha tensión, son los ingredientes básicos de una película que hace recordar a otras del mismo tenor como La Huella o La muerte y la doncella. Una película la que nos ocupa que se llevó los parabienes del Festival de Cine de Sitges (mejor película, mejor guión y premio del público), y la base de la misma es una noticia que el productor David Higgins, leyó en la prensa acerca de un grupo de chicas jóvenes que contactaban con hombres mayores a través de Internet para atraerlos a una cita con una de ellas para encontrarse con un grupo de chicas que le daban una paliza.

Esa noticia se convirtió en la historia de una niña de 14 años que contacta con un fotógrafo de 32 a través de un chat, y a partir de ese encuentro se genera una historia en la que la tensión va creciendo hasta el clímax final, y en el que los personajes son el elemento fundamental junto a un guión muy bueno.


Una película que coloca al espectador en una situación de incomodidad durante todo el metraje, ya que si se inicia con una situación perturbadora por el encuentro entre una preadolescente y un hombre adulto, con todas las connotaciones que eso conlleva, a partir de ahí nos sube a una balancín que hace que nuestras simpatías vayan oscilando hacia los dos lados de la balanza y nos termina dejando en un paisaje sin horizonte sin saber muy bien que camino tomar.

Bella, fría, encantadora, aterradora, como la ha definido Ramón Ruestes, en mi opinión muy acertadamente, nos encontramos ante una película que transmuta el cuento infantil de Caperucita Roja en una versión aterradora del mismo, en el que los papeles se cambian absolutamente para llegar a un final ciertamente impactante.


Guión que rehúye los estándares sangrientos, de las imágenes truculentas, de la violencia gráfica, para llevarnos por los terrenos del terror psicológico, con unos diálogos que, en varias ocasiones, dejan en el aire temas para la reflexión nada baladíes. Fuerza que además, se apoya en una sucesión de planos cortos y medios que nos muestran todos los estados de ánimo de unos personajes a los que dan vida magistralmente Ellen Page y Jeff Kohlver.

Hablando de esta película, su director ha dicho que “siempre me interesaron las relaciones entre personajes que acaban destrozándose y destrozando al espectador” y eso es mucha verdad aplicada a esta historia “provocadora, inquietante e incómoda”, en palabras de José Luis Palacios.



7 comentarios:

sonoio dijo...

sabés alfredo
hace dos o tres años ví esta peli
y la verdad
tenía muchas más expectativas,
no puedo decir que me haya gustado
y creo que me incomodó, pero porque
no me parecía ni siquiera inquietante
bue
es sólo una opinión

un abrazo

pd
te invito a pasar por un blogg que no tiene una semana
http://sonoioylustrado.blogspot.com

más abrazos

carmensabes dijo...

Parece bastante vertiginosa, en el video que has puesto me he podido imaginar muchas cosas... y casi todas tremendas...

Me llama la atención y lo has explicado tan bien.. ya te contaré mi punto de vista.

Feliz semana Alfredo!!

Alfredo dijo...

SONOIO: Una opinión la tuya igualmente válida, y está bien que las personas tengamos opiniones diferentes y las podamos contrastar.

Saludos!!

********

CARMENSABES: Espero entonces a que compartas tu opinión. Espero que te guste.

Un abrazo!!

Lucía dijo...

Mira qué bien, que al fin me entero de cómo empezaba la peli, que la vi cuando ya llevaba un rato empezada y vaya rabia que me dio.
Me gustó la interpretación de Page, y los momentos de angustia que me hizo pasar.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Ahora ya tienes el panorama completo. Los dos actores rayan a un gran nivel, si no fuera así la película estaría tremendamente coja porque todo el peso les cae encima.

Un beso!!

CASANDRA dijo...

quien destroza a quien??...
cariños desde aquí.

Alfredo dijo...

Ambos personajes carecen de equilibrio, me parece a mí.

Besos!!