domingo, 23 de agosto de 2009

Sylvie Fleury (Ginebra, Suiza, 1961)


“Un deseo satisfecho, despierta nuevos deseos”. Frase de la artista que nos ocupa en este artículo, y que deja de manifiesto eso que todos los seres humanos llevamos en nuestro interior y que nos llevar a ir siempre un poco más allá, o a comprar otra cosa más, independientemente de que la necesitemos o no, en una espiral de compra compulsiva incapaz de satisfacer.

Ahí se centra la obra de esta artista suiza, que se define a sí misma como amante de los objetos de consumo, empleando la ironía para ridiculizar esos deseos permanentes de conducir un poco más rápido, tener alguna cosa más, ser un poco más guapo al precio que sea hasta conseguir unos cuerpos tirando a insulsos.


Sus Shopping Bags (Bolsas de la compra) fue la obra que la puso en el punto de mira del mundo del arte a principios de los años 90. Como explica Barbara Hess, autora del artículo que se dedica a Fleury en el libro Mujeres artistas de los siglos XX y XXI editado por Taschen, se trata de un montaje con bolsos de marca que parecían haber quedado olvidados en el suelo de la galería después de un día de compras. El contenido estaba recubierto con telas selectas, de modo que los bolsos parecían aún más enigmáticos y fascinantes.”


No es ni ejercer una crítica a la sociedad de consumo ni destacar la belleza de sus productos, sino estudiar el mecanismo que permite comercializar su imagen”, dice la propia artista, y con ello lo que hace es poner el foco en los mecanismos que nos llevan a desear esos objetos de consumo. La exposición de su obra que estuvo abierta en Ginebra hasta el mes de enero pasado, llevaba un título significativo: Purpurinas y dependencias o la fascinación de la nada.


Una muestra en la que se puedo ver como la artista se apropia de la obra de artistas por los que siente fascinación (Mondrian, Fontana, Buren…) para, a partir de ahí, crear sus propias obras en las que se dan la mano lo glamoroso y lo kitch.


Cierro citando de nuevo a Barbara Hess: “Podría decirse que Sylvie Fleury rinde homenaje a los artículos que considera fetiches sin ningún asomo de crítica, identificándose de forma irreflexiva con los dictados de la moda (incluidas las modas artísticas) y de las imágenes de las mujeres que se difunden en los escenarios públicos. El teórico Peter Weibel rebate esa idea afirmando que Fleury evoca las esperanzas y los deseos utópicos de realización que la cultura popular promete, aunque sea de un modo distorsionado. Weibel indica que, aunque existen innumerables obra de arte que legitiman los placeres masculinos, hay muy pocas que elogien los placeres femeninos de la misma manera. Podría sostenerse, no obstante, que, aunque Fleury nunca ha negado que el lujo la fascine, su obra no permanece impasible ante los aspectos destructivos de las ilusiones.”

9 comentarios:

Lucía dijo...

Conozco perfectamente esa sensación de querer comprar más y tener más. Me pasa con los discos y con los libros. Lo problemático son los libros porque sé que aunque llegue a los 90 años los que ya tengo no me va a dar tiempo a leerlos, pero aún así sigo comprando y comprando.

Me gusta que Fleury elogie los placeres femeninos, no te voy a engañar, a mi también me gustaría disfrutar del lujo que disfrutan algunos, más de una vez me quedado parada en un escaparate admirando un bolso o unos zapatos espectaculares, pero que le vamos a hacer, me ha tocado el lado de los perdedores y no me tiro de los pelos, esto es lo que hay y que dure.

Un abrazo.

Alfredo dijo...

Comprendo tu "enganche" con libros y discos y al que yo añado las pelis, y mis problemas de espacio ya se empiezan a dejar notar.

Los que estamos del lado de los curritos diarios, pues no nos queda otro remedio que adaptarnos a lo que hay. Y que dure, efectivamente.

Abrazos!!

casandra dijo...

Los deseos satisfechos generan nuevos deseos. Los insatisfechos, frutración. Desde ese punto de vista, desarrollemos más el consumismo... siempre es más positivo generar deseo que frustración... (?>!?!?>!) Será así???? Bueno, como todo, con mesura. A mi comprar un libro no me terminar de saciar el deseo de seguir comprandolos... pero claro, así también conocer algún músico nuevo, o un nueva película, o un nuevo artista plástico....en fin, voy por el camino de no tener mucho lugar para atesorar tantos deseos concretados....(aunque siguen siendo más los que no se concretan...jajaja) Bueno. en eso estoy. En eso y en el interés que me despierta tu post.

Alfredo dijo...

Ahí está la sabiduría de cada, para mantenerse en ese fino equilibrio entre la frustración y la necesidad de mantener una adicción. Efectivamente, ni una cosa ni la otra, ahí está el problema.

Las personas que sentimos una curiosidad imposible de satisfacer por lo que acontece a nuestro alrededor, por lo que a la cultura se refieres, hay libros que no podemos dejar de leer, discos que tenemos que escuchar y películas que ver.

Un beso!!

carmensabes dijo...

El consumismo.. uf...todos o casi estamos bajo su influencia.
Ser conscientes de ello, ya es un logro, me encantaba comprar libros, hasta que decidí sacarlos siempre de la biblioteca. Y que sensación tan apasionente es... no lo cambio por nada.

Un abrazo!

Alfredo dijo...

Yo es que por aquí no encuentro todos los libros que me gustaría en la biblioteca, así que la FNAC es una buena opción.

Un beso!!

Yannina Thomassiny aka Cassette dijo...

Hola Alfredo, no fui yo la del comentario q dices, pero gracias por visitar mi blog, q lindo espacio tienes aquí.

Un gran saludo!
CassetteART

Alfredo dijo...

Me disculpo entonces por mi error. Así que esta vez la casualidad ha jugado en favor del encuentro.

Un abrazo!!

sandralagrande dijo...

lo que importa es la esencia humana "mira la esencia no las apariencias" la plasticidad es terriblemente vulgar y la sensibilidad es terriblemente sexy!! :) cosmosandra.