miércoles, 12 de agosto de 2009

Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952)

“Una obra de arte primero se siente físicamente; las asociaciones, ideas y conceptos vienen después de ese choque inicial”. (Mona Hatoum, citado por María Gainza)



Nacida en el seno de una familia palestina originaria de la ciudad de Haifa, ciudad que en 1948 se vieron obligados a abandonar para terminar recalando en la capital libanesa, a Mona Hatoum la encontró en Londres el estallido de la guerra civil libanesa iniciada en 1975, y eso le impediría regresar a su país, viéndose obligada a iniciar una nueva vida en la capital británica.

Todo eso sigue influyendo poderosamente en la obra artística de una de las artistas más consideradas del arte contemporáneo, y en la que las ideas de exilio, de pérdida de la identidad, de reflexión en torno a la creación de las estructuras de poder, la sensación de estar siempre en un camino que no se sabe qué destino deparará, entre otras, ayudan a configurar una obra poderosamente conceptual en la que se dan la mano la escultura, el video, la performance y las instalaciones.


El cuerpo, tanto el propio como el del espectador, y la radical transformación del concepto de “hogar”, son cuestiones que están muy presentes en su obra. En los años 80 empezó a realizar performances, algunas en barrios ocupados por minorías, marginales, en las que ponía de manifiesto las dificultades de salir de esas duras condiciones de vida, dando a sus planteamientos un matiz político que parece acompañar siempre a la obra de Mona Hatoum, emplee el medio de expresión que emplee.


Con la biografía que resumía al principio, no parece extraño que el concepto del “hogar” sea uno de los más trabajados por esta artista. Un concepto que ya no encaja dentro de la visión más común que lo identifica con un espacio acogedor, de protección, sino que Hatoum lo convierte en algo que llega a dar miedo, se transforma en un espacio inquietante, ante el que sentimos un grado no desdeñable de incomodidad. Un ejemplo, en una de sus instalaciones aparecen una serie de utensilios que todos tenemos en nuestras cocinas, artilugios que en este caso están conectados por unos cables que sirven para iluminarlos dándoles un aspecto hasta atractivo, pero que, al mismo tiempo, transportan electricidad para darnos una descarga si tenemos la mala idea de alargar nuestras manos para tocar esos objetos.

Hatoum consigue que todos aquellos objetos que nos son totalmente comunes y que rara vez nos paramos a prestarles atención, se conviertan ahora en artefactos ajenos a nosotros, que contienen algo perverso, amenazador. Eso también consigue que el espectador se vea implicado en una obra ante la que no puede evitar reaccionar: con precaución, con inquietud, con miedo, y eso le hace reflexionar sobre los marcos tan frágiles en los que se mueve su propia cotidianidad, ya que basta una ligera modificación para que todo cambie radicalmente de sentido.

De su obra se ha dicho que se caracteriza por “abordar cuestiones como la inmigración, las guerras y la incertidumbre que éstas generan en la población a través de objetos cotidianos que, tras su intervención en los mismos, quedan convertidos en esculturas misteriosas y casi desconocidas para el público. Las sillas, camas o utensilios de cocina que Hatoum emplea no nos hablan ya del supuesto ámbito de armonía y protección que es la familia, sino que en sus manos nos transmiten mensajes ambiguos o peligrosos.”


“Mona Hatoum ve el mundo entero como una tierra extranjera. El exiliado sabe que en un mundo secular y contingente, los hogares son siempre provisionales. Las fronteras y las barreras que nos encierran en la seguridad de un territorio que nos es familiar, pueden, en un abrir y cerrar de ojos, convertirse en nuestra peor pesadilla. Lúcidamente en Hatoum, la idea del hogar como un paraíso mítico ha sido barrida literalmente del mapa”. (Edward Said, citado por María Gainza)

8 comentarios:

carmensabes dijo...

Interesante y comprometida artista...me gustaría ver de cerca esos objetos para saber cuanto poder tienen..

Abrazos!

Alfredo dijo...

Yo me apunto a ver alguna de sus performances en directo.

Besos!!

Magdalena Cernadas dijo...

me encanta su obra y te felicito mucho por tu blog !!! gracias!

Alfredo dijo...

Gracias a ti por pasarte por aquí y dejar la huella de tu comentario.

Un abrazo!!

Anónimo dijo...

Muy interesante Alfredo, gracias. Dentro de unos dias empieza una exposicion de esta artista en la Fundacion Marcelino Botin en Santander, estoy deseando verlo. Ya os contaré qué tal

Alfredo dijo...

Espero que disfrutes la exposición, que seguro que sí, y que luego compartas la experiencia.

Un saludo!!

agradasualeira dijo...

hola Alfredo,encontré tu blog buscando a la artista palestina que citas.Por fin encuentro un blog precioso y que me interesa.gracias por estar ahí

Alfredo dijo...

Gracias a ti, y me alegro de que hayas encontrado algo útil en este espacio.

Un saludo.