miércoles, 7 de noviembre de 2007

Media Luna (Niwemang, Baghman Ghobadi, 2006)


Esta película nos traslada a un mundo en el que se da cita toda la magia que contienen los buenos cuentos orientales, en un terreno tan desolado, duro e inhóspito como es el Kurdistán, lo que no es óbice para encontrarnos con una historia tierna, deliciosa y en la que la música está siempre presente, incluso cuando no se la oye.

El kurdo Bahman Ghobadi vio recompensado su trabajo con la obtención de la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en el año 2006. Historia en la que cuenta un viaje con tintes fantásticos, de Memo y un grupo de sus hijos para dar un concierto en un Kurdistán iraquí post Saddam. Viaje en un autobús destartalado, a lo largo del cual, a pesar de que los espectadores sepamos muy pronto como va a terminar, nos emocionamos, nos reímos y se nos oprime el corazón, mientras vamos viendo las vicisitudes por las que tiene que pasar el abigarrado conjunto musical.

Los kurdos son un pueblo sin estado y, según el director de la película, la esencia de ese pueblo sin estado está en la "mezcla de tragedia y comedia con la que se ha enfrentado a tantos sufrimientos y tragedias en la historia", de ahí que busquen el refugio "en el humor y en la música para poder seguir adelante, para no perder la esperanza en un destino que no sea tan amargo".

El compositor de la música es Hossein Alizadeh, quien realiza un trabajo soberbio, tomando como base una voz femenina, de esas que acarician el alma con una suavidad conmovedora, acompañada por una base instrumental sutil, en la que los instrumentos de cuerda y de percusión nos ofrecen un universo sonoro muy por encima de lo que la sobriedad de esos instrumentos puede hacer suponer en un momento determinado. Unos sonidos que inveitablemente remiten a la música Armenia, fundamentalmente, y los sonidos de Arto Tuncboyaciyan o de Ara Djinkian nos vienen inmediatamente a la mente.

Viaje no sólo físico sino también por una mentalidad que asume con total normalidad que no todo se puede explicar por la vía científica, sino que el corazón y los instintos son otras de las vías fundamentales de conocimiento, en un mundo en el que se convive de forma natural con las apariciones y con la muerte, que muestra un rostro ambivalente, ya que deja la tristeza en los vivos, pero acoge a los difuntos con un rostro amable.

Dentro de lo coral que es la película, brilla con luz propia el personaje de Mamo (Ismael Ghaffari), un mítico cantante kurdo que quiere ir al Kurdistán iraquí a dar un concierto que sirva para hacer rebrotar la cultura kurda en una zona que sufrió una más que dura represión por parte del régimen de Saddam. Por el camino, decide que necesita una cantante femenina y se va a buscar a Hesho (Hedieh Tehrani), una mujer a través de la cual, el director, quiso representar a "las miles de mujeres oprimidas a las que se prohíbe cantar en Irán", una mujer a la que encontró en "un pueblo de montaña donde se ha refugiado con otras 1.334 cantantes. También quería rendir un homenaje a todas las cantantes iraníes que ya no pueden cantar y que están exiliadas en sus propios hogares".


Teléfonos móviles, ordenadores portátiles, cámaras de video, conviven en perfecta armonía con gallos huérfanos, apariciones fantasmales, montañas a las que gritar la rabia y la impotencia de un pueblo que sobrevive de auténtico milagro en medio de un universo mítico y musical que les permite seguir manteniendo su identidad.

5 comentarios:

Milagros Sánchez dijo...

Me has pillado fuera de juego porque no conozco nada de esta película, asi que me anoto el título para intentar localizarla. Muchas gracias por esta información.
Un abrazo.

elputocriticón dijo...

había oido de esta peli y lo cierto es que tiene buena pinta.. y si, mejor tomarse las cosas con humor que a hostias.

saludos!

Alfredo dijo...

MILA: Me atrevo a decir que es una de esas películas que merecen la pena, en la que no pasan grandes cosas, pero las que pasan nos dejan un montón de sensaciones. Y la música es genial.

Un abrazo!

PUTOCRITICÓN: Gracias por la visita y el comentario, y coincido plenamente en que es mejor el humor que la violencia. Deberíamos de dar plena vigencia a aquel eslogan que decía: Haz el amor y no la guerra.

Un saludo!

Revista *CaLMa* dijo...

Parece una pelicula muy interesante. El Kurdistan un pueblo sin estado por culpa de uno de los mayores criminales de guerra del mundo Winston Churchill.

Jesus

Alfredo dijo...

"La historia no se escribe con las manos limpias". Eso hace decir Antonio Gala al rey Alfonso en su obra Anillos para una dama.

Saludos, Jesús.