Joe Needleman es un niño judío de 10 años que vive inmerso en el seno de familia numerosa de Rockaway Beach, en el barrio neoyorquino de Brooklyn, y donde la radio es un miembro más de la familia, siempre omnipresente y auténtico protagonista de una película nostálgica, de recuerdo de los tiempos dorados de la radio en los que marcaba gran parte de los ritmos cotidianos de los oyentes, y donde sus locutores, actores y cantantes eran auténticas estrellas.
Años en los que la radio era la forma que tenían los humildes de evadirse de su realidad, de dejar volar su imaginación hacia casas lujosas, fiestas en las que se daba cita lo más granado del panorama social, donde sueños y anhelos parecían posibles y las frustraciones desparecían llevadas a través del éter por las ondas de radio.

Recuerdos ligados a la radio, podría ser la definición de esta película del genial Woody Allen, cuya voz sirve de hilo conductor de esta historia poliédrica y coral donde aparecen algunos de los momentos estelares de la historia de la radio en los Estados Unidos, como la enorme broma que gastó Orson Welles cuando hizo creer a la nación que estaba siendo invadida por naves extraterrestres con el consiguiente pánico entre los ciudadanos, o el caso de la niña caída en un pozo y los intentos desesperados por lograr su rescate con vida, finalmente infructuosos y que puso el corazón en un puño a todo el país.
Una radio en la que se podían escuchar jingles publicitarios, y la mejor música de jazz o swing, en una de las mejores bandas sonoras de las películas de Allen.
Un recuerdo de una sociedad con un cierto grado de ingenuidad en los años 30 y 40, en la que un niño sueña con aventuras que tienen que ver con submarinos alemanes asomándose a las playas de la ciudad y con el anillo del Vengador, mientras mira a su profesora de sexto con una sonrisa más que justificada y uno de sus compañeros ya se ve en el infierno.
Mientras desde el otro lado del aparato todo suena a perfecto, detrás de los micrófonos hay estrellas que nacen, crecen y desaparecen del firmamento, carreras profesionales que avanzan hacia un futuro en el que las cosas ya nunca volverán a ser de la misma manera, pero eso no podrá acabar con la magia que dejaron atrás. Precisamente la voz que encarnaba al Vengador se pregunta en un momento determinado, si las personas recordarán en el futuro lo importantes que llegaron a ser en sus vidas. Viendo esta película, al menos Allen lo sigue recordando y para ellos esta película divertida, tierna y entrañable.






















