martes, 2 de septiembre de 2014

Roy Lichtenstein: “Sería difícil encontrar a alguien que no pensara que mis obras son satíricas, o que no dicen nada”


In the Car, 1964.

“Nos gusta creer que la industrialización es despreciable. Yo no sé muy bien dónde situarla. En cierto modo es terriblemente frágil. En realidad preferiría sentarme bajo un árbol con la cesta de la merienda, en lugar de sentarme debajo de un surtidor de gasolina; pero los rótulos y las tiras cómicas son un tema interesante. Hay ciertas cosas del arte comercial que son aprovechables, vigorosas y vitales. Nosotros usamos este tipo de cosas, pero lo que no hacemos es abogar por la estupidez, el culto internacional a la adolescencia y el terrorismo”.

Look Mickey, 1961.

“Destacar lo absurdo de la agresión militar es un objetivo secundario de mis pinturas de guerra. Personalmente opino que gran parte de nuestra política exterior ha sido increíblemente aterradora, pero no es de eso de lo que trata mi obra, y no tengo intención de sacar provecho de esta postura popular. Mi obra trata más bien de la definición americana de las imágenes y de la comunicación visual”.

Torpedo… Los!, 1963.

“Sería difícil encontrar a alguien que no pensara que mis obras son satíricas, o que no dicen nada… No sé muy bien qué mensaje social contiene mi obra, o si contiene alguno. Pero en realidad no quiero que tenga ninguno. No me interesa el tema de intentar enseñar algo a la sociedad, o de intentar mejorar nuestro mundo de algún modo”.

Whaam, 1963.

“… Cuando reflexionamos sobre lo que se conoce por el nombre de Pop Art –aunque no me gusta que se agrupe a todo el mundo y se crea que todos estamos haciendo lo mismo- partimos de la base de que estos artistas intentan crear una distancia con respecto a su obra. En cuanto a mí, en mis obras quería parecer programado e impersonal, pero no creo de ninguna manera que sea impersonal cuando las realizo. Además, serlo sería imposible”.

Hopeless.

“En la pintura el color es decisivo, pero es muy difícil hablar de él. Casi no se puede decir nada que sea generalizable, porque depende de demasiados factores distintos: tamaño, modulación, el resto del espacio, la armonía existente entre el color y las formas, y la manifestación pretendida”.

Vicki! I-I Thought I Heard Your Voice, 1964.

[En relación al método de enseñanza de Hoyt L. Sherman]: “Obtenías una imagen posterior muy intensa, una impresión total, y después la dibujabas en la oscuridad; lo importante era sentir donde estaban las partes en relación con el todo… Era una mezcla de ciencia y estética, y se convirtió en el centro de mis intereses. Siempre había querido saber la diferencia entre un rasgo que fuera arte y uno que no lo fuera. Era difícil entender a Sherman, pero nos enseñaba que la clave de todo era lo que él llamaba unidad de percepción”.

Bull III.

“Después se me ocurrió hacer uno de esos envoltorios de goma de mascar, tal como son, en grande, sólo para ver como quedaría. Creo que empecé a ser más un observador que un pintor; de todos modos, cuando pintaba un cuadro, hacia la mitad ya me interesaba en tanto que pintura. De manera que retorné a lo que a mi entender era trabajo serio, porque eso era demasiado fuerte para mí. Empecé a darme cuenta de que era algo más poderoso de lo que había creído y de que era interesante”.

Tintin in the New World, 1993.

“De todas formas, los puntos pueden tener un sentido puramente decorativo, o pueden referirse a un procedimiento industrial de extender el color, o a la informática, o finalmente al hecho de que la imagen sea una copia. Un Mondrian con un conjunto de puntos es evidentemente un Mondrian falso, una copia. Creo que estos son los significados que ha adquirido los puntos, pero tampoco estoy seguro de no haberme inventado todo esto”.


Los párrafos reproducidos están extraídos de la monografía dedicada al pintor norteamericano, editada por Taschen en su primera edición en 1990, y que firma Janis Hendrickson.