lunes, 22 de septiembre de 2014

Por los caminos de Allande (II): El castro de san Chuis y la capilla de san Martín de Beduledo


Vista desde el castro de San Chuis.

Siguiendo el recorrido que iniciamos en la antigua iglesia conventual de santa María de Celón o Zalón, el siguiente punto de atención que nos fijamos en el viaje fue la visita al castro de san Chuis, bastante próximo a la iglesia de Zalón y a poco menos de siete kilómetros de la capital del municipio, Pola de Allande. Lo más recomendable si no se dispone de un todoterreno, es dejar el coche al lado de la capilla de san Martín de Beduledo, e iniciar un paseo de algo más de un kilómetro de longitud para llegar al montículo de forma triangular que acoge el castro.

Acceso al castro.

Para los que no estén familiarizados con el concepto, decir que los castros son poblados anteriores a la llegada de los romanos a esta parte de la península Ibérica, algo que hace entre los siglos II-I a.C. Por tanto son poblaciones protohistóricas que se desarrollan desde el siglo IX a.C., es decir en la Edad del Bronce, siguen vigentes durante la Edad del Hierro, la ocupación romana y, algunos, incluso en tiempos altomedievales.

Estructura de planta circular.

Son poblados fortificados, situados en lugares que les da una buena visibilidad sobre los territorios circundantes, en las que predominan las viviendas de planta circular a las que se añaden, ya en tiempos romanos, estructuras rectangulares, hablando siempre en términos generales.

En el castro conviven distintos tipos de estructuras.

En el caso de San Chuis, fue localizado por un carpintero allandés, José Lombardía Zardaín, en 1955, momento el que se destapó la presencia de uno de los yacimientos emblemáticos de la arqueología protohistórica. A pesar de varias campañas arqueológicas, no será hasta la de 2006 cuando se lograron dataciones que atestiguan la antigüedad del castro, y pusieron de manifiesto como la antigua cerca de la Edad del Bronce fue sustituida en la Edad del Hierro por la muralla de módulos, varios de cuyos tramos son perfectamente visibles hoy en día. Sistema defensivo reforzado por la presencia de varios fosos.

Vista general.

Este castro, ubicado sobre los valles de los ríos Prada y Abaniecha, es contemporáneo de otros poblados como la Campa Torres (Gijón), Camoca (Villaviciosa), Os Castros (Taramundi) o el Chao San Martín (Grandas de Salime). En el interior de San Chuis, los expertos diferencian entre el llamado “barrio alto” y el “barrio bajo”; en éste último predominan las estructuras circulares, mientras que en el “alto” son sobre todo rectangulares.

Muralla de módulos.

En época romana tendría un papel relacionado con la minería del oro, un mineral que fue explotado de forma intensiva a todo lo largo y ancho del suroccidente asturiano, dejando su huella en la toponimia de la zona. Así, por ejemplo, nos encontramos con el Montefurado, una montaña en la que se pueden ver las consecuencias de las técnicas extractivas romanas conocidas como “ruina montium”, la Fana la Freita o la Cueva de Xan (o Xuan) Rata, que no es más que una galería minera de época romana, y sin olvidarnos del Río del Oro que también cruza los territorios allandeses.

Hornacina.

La capilla

Al pie del inicio del camino que da acceso al castro, encontramos la capilla de san Martín, una pequeña construcción de planta rectangular, cubierta de madera e interior igualmente modesto con un retablo que recuerda lejanamente al de santa María de Celón, con columnas salomónicas y remate semicircular, además de una policromía de verdes y rojos, que se puede ver asomándose a uno de los dos ventanucos situados a los lados de la portada principal. Beduledo es una pequeña aldea en la que apenas si habitan unas 25 personas.

Retablo de la capilla de san Martín de Beduledo.