lunes, 8 de septiembre de 2014

Gregory Porter: “Mis canciones salen de algún lugar de mis experiencias personales”


“No trato de imponer ninguna perspectiva musical particular. Quiero que cada una de las personas que escuchan mis canciones se vean afectadas por ellas de una forma totalmente personal, y se conmuevan y lean entre líneas lo que dicen las letras de mis canciones”. 

“Mis canciones salen de algún lugar de mis experiencias personales”.

Dos afirmaciones del que está siendo el cantante masculino revelación de los últimos años, y que sólo con tres discos en el mercado (Water, 2010; Be Good, 2012 y Liquid Spirit, 2013), se ha colocado en lo más alto no sólo de ventas sino también en la consideración de público y crítica, especialmente en Europa.

Gregory Porter nace en el año 1971 en California, concretamente en Los Ángeles, y es el más joven de una familia de seis hermanos de madre soltera, que al mismo tiempo, es ministro en una iglesia, hecho que puso en contacto a Porter muy pronto con el gospel, base que se aprecia en algunas de sus canciones, apoyado por una voz realmente extraordinaria. La fuerza de su madre para sacar adelante una familia numerosa, la ha destacado Porter en alguna de sus canciones.


En relación al gospel, Porter explica que “descubrí la música con esos cantantes, los profesionales y los simples feligreses que cantaban. Yo no soy muy religioso pero mi madre, que trabajaba en una iglesia, me hizo ver que todos ponen algo de si mismos en cada interpretación. Comprendí que gozan de la misma libertad que un músico de jazz.”

No en vano Porter más que un fotógrafo es un pintor musical, como pone de manifiesto Motema Music, un hombre capaz de hacer llegar a través de sus temas muy bien escritos y llenos de poesía, reposados unos, agitados otros, sus ideas acerca del amor, los sueños, la cultura o la sociedad, porque nada de lo que ocurre a su alrededor le es ajeno, y es fácil detectar la energía de barrios neoyorquinos como Harlem en sus composiciones.

Sus primeras influencias musicales le llegaron a través de los discos de Nat King Cole, al que siguieron Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, dentro de unos gustos musicales eclécticos que incluyen a Michael Jackson o The Temptations. Ya como intérprete los críticos lo están comparando con las voces de Joe Williams, el propio Nat King Cole, Donny Hathaway o Marvin Gaye. Algo que no está nada mal para un joven que iba para jugador de fútbol americano al que una lesión de espalda truncó esa posibilidad. Eso que hemos ganado los aficionados a la música.


Jazz Wise describió la música de Porter como un conjunto “extraordinario de canciones, con unas letras líricas y de contenido social, grandes músicos y una voz increíble”, al mismo tiempo que se pone de manifiesto el bagaje de soul y blues que está detrás de su forma de entender el jazz apoyado por un grupo de músicos con Chip Crawford al piano, Aaron James en el bajo, Emanuel Harrold en la percusión y Yosuke Sato al saxo alto, sin olvidarnos del productor Brian Bacchus que tiene mucha responsabilidad en el sonido de Gregory Porter.

“Tomé clases como actor y eso informa mis directos. Un actor tiene que ser bueno cada noche. Necesita estar dotado de empatía para conectar con el público. Debe creerse su personaje. ¿Mi personaje? No estaba planeado pero veo que en mis discos siempre aparece la palabra 'agua'. Creo que estoy invocando a algo poderoso, que se mueve por leyes propias: llámalo cultura, amor, espíritu”.