miércoles, 12 de marzo de 2014

Sophie Taeuber-Arp: La artista oscurecida

Círculos y líneas, 1932.

“Su asombrosa aportación consiste en terminar con los enfrentamientos entre las diferentes formas de concebir el arte y entre sus soportes. No olvidemos que con ella no existían las artes menores. Sus tapices, trajes o muebles tenían el mismo tratamiento que sus cuadros o esculturas. ¿Por qué un figurativo no puede ser abstracto?, ¿por qué trabajar con arpillera es menos noble que hacerlo con el lienzo? Ella acaba con esos enfrentamientos y, lo más importante, logra que su punto de vista sea entendido por su entorno. De hecho, ella lo concilia todo: arquitectura, baile, fotografía…”.

Composición con círculos, 1937.

Palabras de la comisaria artística Estrella de Diego para hacernos una primera idea de la talla artística que alcanzó la suiza Sophie Taeuber-Arp (Davos, 1889- Zurich, 1943). Una artista capaz de moverse con soltura en el mundo de la danza, las marionetas, la pintura, la fotografía, la escultura, el diseño de vestuario y de interiores, e incluso la arquitectura.

Composición con círculos y ángulos rectos, 1930.

Estamos ante una mujer que fue capaz de romper los moldes sociales de la época, gracias a la posibilidad que tuvo de estudiar en las principales instituciones artísticas del momento. Última de una familia de cinco hermanos, su padre, farmacéutico prusiano, falleció cuando tenía dos años de edad, y su madre sacó adelante a la familia abriendo una pensión.

Cabeza Dadá, 1920.

Después de haber estudiado en Zurich, Sophie Taeuber lo hizo en Munich y Hamburgo, además de recibir clases de danza de Rudolf Laban, cuya base de enseñanza se centraba en que sus alumnos bailaran con total libertad, sin pasos preconcebidos. Una enseñanza basada en la libertad que Sophie llevará con todas sus consecuencias al campo del arte, desarrollando una carrera determinada por la conjunción de estilos y por mostrar una clara personalidad, más allá de su natural reserva y timidez.

Círculos dinámicos, 1934.

Su trabajo con el textil es otra de las claves a la hora de entender sus otras obras artísticas, y ello se reflejará tanto en la forma de sus cuadros como en los elementos abstractos que le sirven, con muy poco, como un vehículo de transmisión de su visión del mundo.

Guardias militares, 1918.

Integrada en el movimiento dadá afincado en Zurich, conocerá al que luego será su marido, el también artista Hans Arp, con el que establecerá, además de la sentimental, una gran complicidad artística con el desarrollo de obras conjuntas. A lo largo de su corta vida, truncada por le inhalación de gas procedente de una mala combustión en una estufa, Sophie Taeuber hizo aportaciones determinantes al movimiento Dadá, pero también al Constructivismo, al Surrealismo, a todo ese amplio espectro de vanguardia geométrica desarrollado en el periodo de entreguerras.

Composición horizontal y vertical, 1916.


Un tanto oscurecida por su propia timidez, por la obra de su marido, y por su condición de mujer, a nada que se analice la obra de Sophie Taeuber o se conozca la opinión que de ella tenían alguno de sus contemporáneos, nos damos cuenta de que nos encontramos ante una de las figuras cumbre de aquellos fértiles años 20 y 30, nacidos de una tragedia y que iban camino de otra aún mayor.

3 comentarios:

calamanda dijo...

Muy bonita entrada y me queda un concepto muy claro sobre ella, ciertamente rompe moldes.

También decirte que también tú has roto moldes con con el cambio de la plantilla, está espectacular para el blog, me encanta!!

Siento mi ausencia.
Recuerdos.
Un abrazo.-

Alfredo dijo...

Ya tenía ganas de cambiar la plantilla y fue una pena no poder haberlo hecho para celebrar mi post número mil, pero las cosas llegan cuando es posible. Me alegro de que te guste.

Esta mujer ciertamente se ha ganado por derecho propio un lugar de honor en la historia del arte.

Un abrazo!

Antonio dijo...

Hola. Excelente la página. Quería saber si ella tuvo hijos o donde quedó su familia