domingo, 27 de enero de 2013

Fontella Bass: El aliento de la vida



Para los amantes de la música negra, sea blues, jazz, soul o góspel, el año 2012 se cerró con una nueva mala noticia con el fallecimiento de Fontella Bass, una portentosa cantante nacida en la ciudad de Saint Louis en 1940, y que vería su fallecimiento el pasado 26 de diciembre, después de una carrera musical con altibajos y probablemente con un reconocimiento por parte del gran público un poco por debajo de lo que merecía la mujer que puso composición a un tema inmortal como es el archiconocido Rescue Me.


Una canción que forma parte de nuestro acerbo musical, al menos del mío, y casi siempre identificada con la voz de Aretha Franklin, otras de esas voces realmente fantásticas, pero que Bass puso en pie logrando que el sello de Chicago Chess Records lograra por primera vez desde hacía diez años, lograra vender más de un millón de copias de la canción, una cifra que solo había conseguido una década antes con Chuck Berry.

Sin embargo, como solía ser norma en la época, estamos hablando del año 1965, no eran los músicos los que más se beneficiaban de su trabajo y Fontella Bass no fue una excepción. Así, entre un cheque menguado y que su nombre no terminó de aparecer por ningún sitio vinculado a la creación de la canción, empezaron sus problemas con la discográfica que le valieron fama de polémica y eso la llevó, un poco después, en 1969, a dejar la escena norteamericana para dirigirse con su marido, el trompetista Lexter Bowie y el grupo Art Ensemble of Chicago, a París donde los rebeldes del free jazz eran recibidos con los brazos abiertos.



La dedicación a una familia con cuatro hijos, apartó un tanto a Fontella Bass de la escena musical, sobre todo después de que en 1972, su disco Free no alcanzara el éxito esperado. A pesar de algunas apariciones esporádicas, los aficionados tuvieron que esperar hasta 1990 para volver a reencontrarse con la voz de Fontella Bass, ahora de vuelta a lo que habían sido sus orígenes musicales, es decir, el góspel, de la mano de su madre, la también cantante Martha Bass y de su hermano David Peaston.


Y es que Fontella Bass había nacido en el seno de una familia muy musical, con su abuela cantando en funerales y a la que Bass, que con cinco años ya estaba en el coro de su iglesia, acompañaba antes de hacer estudios de piano. Su madre, Martha había sido miembro del prestigioso grupo de Clara Ward. Un ambiente de mujeres vinculadas a la música en el que Bass fue creciendo hasta que dio el salto a la música profana tocando el piano en algunas formaciones y clubes, hasta que se le dio la oportunidad de poner su voz en juego e iniciar una nueva trayectoria que vino a marcar su vida profesional y personal desde su adolescencia y hasta su muerte.

Una música que para ella fue como el título de una de sus canciones, un soplo de vida.



3 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Pues si, una voz portentosa, menos conocida que otras, pero puro sentimiento negro. Buena semana, Alfredo.

balamgo dijo...

Me alegro mucho que le hayas hecho este pequeño y merecido homenaje. Estás en todo, Alfredo.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

PACO: Ha dejado para la historia de la música alguno de esos temas que ya son inmortales sin tener por ello el reconocimiento que tendría que haber tenido.

Un abrazo!!

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BALAMGO: Nunca está de más hacer pequeños recordatorios, o grandes, a personas que nos han hecho disfrutar con su arte.

Un saludo!!