miércoles, 7 de septiembre de 2011

Toro salvaje (Raging bull, Martin Scorsese, 1980)

El gusto que siente este director por los personajes inadaptados ya lo había dejado claro en Taxi Driver, por citar solo una y también protagonizada por un excelente De Niro. De eso es una muestra muy clara esta película, Toro salvaje, basada en la biografía del boxeador norteamericano Jake La Motta, campeón del mundo de los medios en 1949.

Scorsese llegó a filmar esta película después de haber pasado por un calvario particular en forma de enfermedad provocada por su abuso de las drogas que a punto estuvo de costarle la vida. Después de eso y de una crisis de identidad creativa, le llegó la propuesta, de la mano del propio De Niro, de sacar adelante este proyecto en el que los dos, director y actor, demostraron tener mucho músculo y mucho talento.

Si desde el punto de vista actoral, De Niro se vio obligado a engordar 30 kilos y a entrar en la piel de una personalidad muy violenta, para el director tampoco era sencillo afrontar una historia de autodestrucción en la que el boxeo se convierte en el camino de autoflagelación, en el único espacio en el que La Motta podía sentirse en paz consigo mismo.


La violencia formaba parte esencial de la vida del boxeador, tanto dentro como fuera del ring, una violencia sustentada en su falta de adaptación a las normas básicas de convivencia lo que le lleva a no tener otra forma de relacionarse con los que le rodean más que a través de una violencia que pasa de lo verbal a lo físico a la más mínima insinuación.


Para hacernos llegar con toda la fuerza posible la intensidad de la violencia, del sentimiento de autodestrucción, en la que vive el personaje, Scorsese rueda la película en un blanco y negro muy expresionista y mete la cámara dentro del ring de boxeo para que veamos en primer plano como los golpes impactan contra la cara de los contrincantes, como vuelan las gotas de sudor y como la sangre llega a salpicar a los jueces del combate.


La dureza es extrema en las escenas de violencia doméstica y en las boxísticas, en ese camino que La Motta pretende que le lleve a la redención, a encontrarse consigo mismo, con su parte humana cuando todos piensan que no es más que una bestia. En ese sentido es especialmente impactante la escena en la celda de la prisión en la que golpea los muros mientras se dice a sí mismo que no es una bestia.


El único anclaje que tiene al mundo es su hermano, al que encarna magníficamente Joe Pesci, la única persona a la que respeta y, de vez en cuando, escucha. Sin embargo, su propia personalidad atormentada le llevará a perder a su hermano después de propinarle una paliza al pensar, falsamente, que se está acostando con su mujer.


Ese es el principio del fin para La Motta que no encontrará otra forma de encontrar el respeto por sí mismo que dejar que Sugar Ray Leonard le propine una enorme paliza en el ring. A pesar de la sangre y de la derrota, La Motta todavía tiene fuerzas para vanagloriarse de que Leonard no ha conseguido hacerle morder la lona.


Ese es el final deportivo de La Motta, que buscará ganarse la vida con un club nocturno, aunque una acusación de corrupción de menores le llevará a la cárcel, hasta convertir su vida en un espectáculo actuando como monologuista en clubes de mala muerte. La redención final le llega cuando puede mirarse al espejo y encontrar que la imagen que este le devuelve ya no le resulta odiosa.


5 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Ayyyyyyyyyyyyyy Alfredo, magistral obra de Scorsese, banda sonora como siempre en él, sublime.
La fotografía en blanco y negro potentísima, la intensa desmenuzación del personaje la Motta, su inicio y degradación !una obra maestra! La he visto por lo menos cinco veces.

Recuerdo una secuencia que me quedó en la memoria como la síntesis más perfecta del boxeo...:la cuerda del ring en primerísimo plano, fondo diluido y ESA GOTA DE SANGRE, que se desliza en la cuerda... De esos instantes emocionantes que hacen enamorarse del cine.

Gracias por traérmela de nuevo. Besitos amigo mío.

Natàlia Tàrraco dijo...

Añado, como siempre, también créditos geniales, en este caso un ballet sublime en el ring, contrasentido entre el boxeo y la delicadeza. Operística e italiana música como el origen de La Motta.
Scorsese nunca deja nada en el aire.
Más besitos.

PACO HIDALGO dijo...

Coincido con Natalia que es una obra maestra, de las mejores de Scorsese, que últimamente no hace obras tan buenas, y una interpretación sobresaliente de Robert de Niro (esto tampoco es novedad). De las mejores películas de boxeo, sin duda. Saludos Alfredo.

Balamgo dijo...

Saludos Alfredo,
Siempre ofreces cosas muy buenas...
Abrazos.

Alfredo dijo...

NATALIA: Evidentemente coincido contigo en la valoración de esta película y esa escena de la gota de sangre cayendo de la cuerda del ring es de las más dramáticas de toda la película.

Un abrazo!!

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PACO: Sin duda estamos ante una de las mejores películas de deporte en general y de boxeo en particular. La combinación Scorsese- De Niro ha dado resultados magníficos a la historia del cine.

Saludos!!

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BALAMGO: Gracias por esa apreciación.

Un abrazo!!