martes, 16 de febrero de 2010

El último tren a Auschwitz (Der letzte zug, Joseph Vilsmaier y Dana Vávrová, 2006)


Para celebrar el cumpleaños del Führer, a un oficial de las SS se le encomienda la misión de dirigir el último tren que saldrá cargado con 688 judíos berlineses, desde la estación de Grunewald hasta el campo de exterminio de Auschwitz. Con ese último transporte se dejaba “limpia” la capital del Reich de toda sombra judía.

Sobre ese espeluznante episodio la pareja que forman Vilsmaier, autor de la en mi opinión magnífica Stalingrado (1993), y Vávrová nos dejan una película conmovedora a ratos y en la que es difícil no empatizar con ese grupo de personas hacinadas en un vagón de ganado, con un cubo de agua y otro para las necesidades, y seis días por delante hasta llegar al exterminio, y eso los que lleguen, porque el camino queda jalonado de cadáveres con los que se ven obligados a convivir en el vagón.


Allí se dan cita judíos de toda edad y condición: estrellas del boxeo, joyeros, pianistas, bebés… Desde el momento en el que todos ellos están dentro del vagón, la película prácticamente no saldrá de su interior, lo que le da un aire opresivo, angustioso al desarrollo de la historia, mientras asistimos a los intentos de escapar de una muerte segura, mientras cada traviesa que supera el tren es una menos que les falta para llegar a la estación de término, allí donde toda esperanza se pierde.

A pesar de ello, a la forma en la que los directores nos cuentan la historia le falta brío, intensidad dramática, y las relaciones entre los obligados compañeros de exterminio se dejan muy en el aire, y la brutalidad de las condiciones del mortal viaje no terminan de llegar con nitidez al espectador, al que se le da algún respiro con algún flashback que pretenden mostrarnos algo de cómo eran las vidas de los pasajeros, y que nos depara algunas imágenes ñoñas y que no aportan nada al desarrollo de la historia.


Sabedores del destino que les está esperando, después de utilizar algún recurso que podríamos calificar de “tramposo” y pelín visto, dos de las ocupantes del vagón conseguirán huir después de muchos sacrificios. Eso no oculta que tiene otros momentos realmente emotivos, duros, de esos que dejan un regusto desolador.

Un vagón “lleno de sed, hambre y miedo”, como lo ha definido Olmo, para una historia dura como sólo lo puede ser la vida real, y en la que unos personajes, que perfectamente podríamos ser nosotros mismos o cualquier persona que podamos conocer, obligados a vivir en un contexto en el que la normalidad está ausente y en el que el capricho de cualquiera puede acabar con un vida humana con la mayor tranquilidad y sin el menor remordimiento.

11 comentarios:

Ana Sloane Street dijo...

uy, yo no puedo ver este tipo de películas, me afectan mucho...

Alfredo dijo...

A ti y a cualquier persona capaz de sentir empatía por el sufrimiento ajeno.

Besos!!

Balamgo dijo...

Excelente post.
Buen ojo para poder ver también los fallos de la pelicula, se ve que conoces bien el mundo del cine y que has pasado muchas horas en él.
Un saludo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

me encantan este tipo de pelis...
un saludo

Alfredo dijo...

BALAMGO: Siempre hay alguna cosilla, que en este caso, me parece a mí, que le impide desarrollar más y mejor todo el dramatismo que tuvo que tener ese momento histórico, pero eso no impide que sea una película de esas que hay que ver.

Un abrazo!!

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ÁNGELES: Hay toda una filmografía muy interesante sobre el Holocausto, y para mí esta estaría en la zona media.

Un beso!!

Joaquinitopez dijo...

Por lo que dices no es una pelicula redonda, aunque el planteamiento inicial lo parece. Es interesante conocerla aunque no soy muy devoto de estos temas pues me afectan profundamente, sobre todo por que no parecen tan cercanos como realmente están.
Un abrazo

calamanda dijo...

Como siempre una estupenda exposición del tema de la película...he visto varias sobre
este terrible genocidio que acabó
con millones de personas, también
he visto escenarios en Alemania que
no te dejan indiferente...llevo ya
algunos años que intento evitar
ver películas de temas que me hagan sentir mal.

Impactante Marina Núñez.

Saludos, un beso.

Alfredo dijo...

JOAQUÍN: Le falta algo para ser una película redonda, y yo creo que ese hecho histórico del último tren que salió de Berlín con judíos camino del campo de exterminio, bien merecía un esfuerzo algo mayor para contarlo mejor.

Saludos!!

*********

CALAMANDA: Creo yo que cualquier persona normalmente constituida, no puede dejar de sentirse mal después de ver películas en las que se tratan angustias vitales muy fuertes como es el caso.

Besos!!

PACO HIDALGO dijo...

Una exposición muy acertada de lo que es esta película, la has descrito tal cual es: opresiva, claustrofóbica y tal vez algo fría y poco intensa, pero tal vez es adrede: el dramatismo está en la situación, lo demás está en como lo asumamos cada uno. Indiferente no te deja, desde luego (recuerdo mi cabreo aquel verano cuando la ví).
Saludos.

Alfredo dijo...

Yo pienso que en una situación como esa no se puede quedar uno frío, y mucho menos la dirección de la película que peca, en algunas ocasiones, de eso, de alejarse demasiado de lo que nos quiere transmitir.

Comparto la sensación de cabreo después de haber visto algo así.

Un abrazo!!

CAS dijo...

Para ver, sin duda y seguir reflexionando algo vigente y peligroso siempre al acecho que no nos deja de conmover ni debe dejar de hacerlo.
Mientras comenzaba la lectura del post pensaba en lo opresivo de la situación, lo que tu confirmaste. Por otro lado,
imagino que agregar datos anteriores de los personajes, no aportará mucho a la trama, pero sin duda como recurso para aliviar un poco la tensión del espectador, no viene mal. De todos modos si uno es de conmoverse y sensibilizarte en estos temas, no saldrá de la situación facilmente...
Un abrazo y buen fin de semana.