viernes, 6 de junio de 2008

Taoub (Grupo Acrobático de Tánger)




Taoub

En la gira que están llevando a cabo por nuestro país (ya ha pasado al menos por Reus, Almería y Valladolid), llegó a Gijón el espectáculo Taoub a cargo del Grupo Acrobático de Tánger, definido por una mezcla de ingredientes que tienen que ver con lo teatral, lo performático y el circo, componiendo un entramado tan denso como el que da forma al tejido que en Marruecos recibe el nombre con el que quedó bautizado este espectáculo, estrenado en el año 2004.

Un espectáculo que si por algo se define es por la sencillez, por la ausencia de elementos técnicos complejos, de tal forma que nada distrae la atención de un espectador que queda absolutamente prendado por las acrobacias que se despliegan sobre el escenario, y que tienen mucho de orgánico, de movimiento circular, continuo, sin los ángulos rectos que suelen definir a las acrobacias de tradición occidental. Son 12 acróbatas-actores (cinco de ellos miembros de la misma familia), que cantan a capella o en forma coral, acompañados únicamente por un laúd, que en otras ocasiones es el solista, lo que da al espectáculo un aire de autenticidad único, casi como si estuviéramos en pleno zoco de Tánger asistiendo a una representación callejera.

Dos partes definen el desarrollo de las acrobacias, con una primera de mayor contenido simbólico, y una segunda en la que son las habilidades acrobáticas las que cobran un protagonismo casi absoluto, y de ahí que a mí me parezca menos interesante. La conjunción de los elementos fundamentales (aire, tierra, agua y fuego), aparecen en toda esa primera parte, en la que una tela se convierte en océano, en mar de dunas, el magma volcánico, y en paisaje sobre el que flota una de las dos acróbatas, apoyada por sus compañeros.

Es una historia que habla de la importancia de la colaboración, de la solidaridad, pero también sobre la identidad, sobre si el hábito hace al monje o el monje lo es independientemente del hábito que porte, y como cambian las percepciones que los demás tienen de nosotros (y también la que tenemos sobre nosotros mismos), en función del disfraz que adoptemos en cada momento.


Viniendo como viene de un país islámico, en el que machismo está mucho más que arraigado, no deja de ser llamativo que sea una mujer la que dirija al grupo, Sanae El Kamouni, aunque en este caso la dirección del espectáculo es del francés Aurelien Bory, y que las dos mujeres sean protagonistas fundamentales. Son ellas las que hacen camino, las que buscan ayuda pero en pie de igualdad, las que llevan la acción, las que se elevan por encima de todo y de todos, incluso por encima de las expresiones de asombro que causaron en el respetable algunas de las acrobacias, y crearon momentos de intensa belleza, esa belleza que sólo es posible encontrar en las cosas sencillas, auténticas, lejos de amaneramientos, sobreactuaciones y fuegos fatuos.

2 comentarios:

Monik dijo...

Increible...tanto Circo del Sol y nos perdemos cosas como estas!! ainsssss

Alfredo dijo...

Yo vi dos veces el Circo del Sol, en las dos visitas que hizo a Asturias, y las dos veces me gustó mucho, pero no tiene nada que ver con esto. Este es un espectáculo pequeño a su lado, y que combina diferentes técnicas para un resultado más que apreciable. Si alguna vez actúan cerca tuyo no pierdas la oportunidad.

Besos!!