lunes, 23 de junio de 2008

Lucian Freud (Berlín, 1922 - Londres, 2011)


"Pinto gente, no por lo que quisieran ser, sino por lo que son". Frase del propio pintor que ya nos pone sobre la pista de su estilo pictórico, y nos habla de su afición al retrato, a convertir en sus modelos a amigos, familiares, amantes, niños. Personas a las que no idealiza en absoluto, sino que las muestra en todo su esplendor imperfecto, con arrugas, michelines, envejecidos, hasta convertirlos en una obra de arte provocadora, desconcertante y con un punto perturbador.

Lucian es nieto del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, y la familia se trasladó a Inglaterra en 1933, donde ya quedará asentada definitivamente, y donde nuestro pintor empezó sus estudios artísticos, con un paréntesis para servir en la marina mercante entre 1941 y 1942, momento en el que fue desmovilizado. En 1944 hizo su primera exposición y dos años más tarde, viajaría a París e Italia.

En sus inicios su estilo está próximo al surrealismo, luego evolucionará hacia lo figurativo, en consonancia con sus amigos Francis Bacon y Auerbach, y empieza a centrarse en el retrato. El propio Lucian dirá que incluso cuando pinta un paisaje o una silla, en realidad lo que está haciendo es un retrato, y que todo en su obra es autobiográfico. En aquellos primeros pasos por el surrealismo, se aprecia una exploración de ese terreno tan evanescente como es el del subconsciente, al que su abuelo dedicó sus estudios, ahí donde viven los miedos, donde nacen las pesadillas, donde habitan los fantasmas de la conciencia.

En la evolución hacia la figuración esas constantes seguirán estando detrás de su estilo, con un realismo en el que se detalla todo, en el que las sombras adquieren un tinte minuciosamente inquietante, por medio de una pincelada de gran expresividad. En los años 50 empieza a hacer retratos de desnudos, a través de los cuales Lucian Freíd hace una interpretación de sus vidas, de sus fracasos, casi como si los estuviera psicoanalizando a través de sus pinceles. Nos muestra aquello que normalmente las personas sólo enseñamos, y no siempre, a los que tenemos más próximos, y eso nos pone ante preguntas sobre nosotros mismos, de esas que no tienen respuestas sencillas.

Mujeres desnudas o casi, en poses que quieren ser eróticas, pero que se quedan en esperpénticas, seres humanos agobiados por la vida, por el vacío existencial, y con un conflicto interior permanente entre lo que pretenden ser y lo que son realmente, incapaces de mentir ante el ojo escrutador del pintor. Cuerpos, en ocasiones con obesidad mórbida, silenciosos, en interiores revueltos, donde los elementos se convierten en el anclaje que mantiene a los modelos en contacto con la realidad.

Una parte importante de su obra son sus autorretratos, en los que se pinta con rasgos duros, bien definidos, con un punto atormentado, que otras veces se convierte en desidia, en desinterés, en abandono, probablemente como reflejo de un momento de desesperanza, de falta de confianza en la humanidad. Son cuerpos que lanzan al mundo gritos desde el silencio, para hacernos llegar un mensaje angustioso y desde el dolor más intenso.

La serie de retratos que le hace a su madre cuando ésta estaba pasando una profunda depresión después de la muerte de su marido, es de una fuerza extraordinaria. El pintor la retrata en repetidas ocasiones, para dar lugar a una serie de obras en las que el dolor por la ausencia, y la comprensión de ese dolor, nos asaltan con una crudeza incómoda. La madre permanece inmóvil, en silencio, casi (o no) como si estuviera esperando a la muerte para librarse de una carga excesiva para unos hombros frágiles de anciana.

5 comentarios:

Bonsaimusic. dijo...

Freud es uno de las artistas más representativos de su generación, y ha desempeñado un papel vital en la continuación de la tradición figurativa en la pintura británica del siglo XX. Sus últimas pinturas dedicadas a su madre son de gran penetración sicologica.

Te mandamos besos felices.
La foto de hoy es genial con el collage de Ouka Lele.

Monik dijo...

Sinceramente, me gusta más la foto de Ouka Lele que las pinturas de Freud. Supongo que por el dramatismo en el que alguna de ellas nos muestra.

Besotes!!

Alfredo dijo...

BONSAIMUSIC: Se le nota que es nieto de Sigmund. Consigue sacar a laluz lo más oculto de los personajes.

Abrazos!!

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MONIK: La pintura de Freud es inquietante, porque muestra cosas que no nos gusta ver. Es uno de los grandes retratistas del siglo XX y lo que llevamos de XXI. Y el trabajo de Ouka Lele es fantástico.

Besos!!

Mila-mores dijo...

La pintura de Freud es impactante porque puedes "ver" las emociones más humanas en quienes son pintados, lo expresa con tal precisión que lleva al observador a ponerse en la piel de quien está viendo en la pintura... eso, creo yo, es algo que a mucha gente le choca y de allí que no les agrade el arte de Freud.
Mila

Alfredo dijo...

MILA MORES: Este pintor desnuda a sus modelos mucho más allá de la ausencia de ropa. Es impresionante, y comprendo que puede haber gente a la que eso le pueda parecer violento. Para mí, ahí está la esencia de su arte.

Un abrazo!!