viernes, 1 de febrero de 2008

Caramel (Nadine Labaki, 2007)



La ópera prima de esta directora libanesa, con la que obtuvo el premio del público en el pasado festival de San Sebastián y con la que competirá en la próxima edición de los Óscar en el apartado de mejor película extranjera, es una película a la que me cuesta definir de una manera concreta. Lo único lo con lo que se me ocurre compararla es con una lluvia fina, de esas que parece que no mojan pero que te acaban calando hasta los huesos. Eso es lo que me ocurrió con Caramel (título que hace referencia a la mezcla de azúcar, zumo de limón y agua que se hierve hasta que se hace caramelo, para luego utilizarlo para la depilación), una película sencilla, que cuenta historias cotidianas, de una forma aparentemente intrascendente, pero que te acaba llegando a lo más profundo y dejar la sala de cine con una emoción especial.


Es la historia de cinco mujeres, una de ellas interpretada por la propia directora (Layal), que coinciden en un salón de belleza, en el que trabajan tres de ellas, y de la relación que mantienen con la vida en un Beirut superviviente de la guerra civil y a la espera de la siguiente destrucción. Sin embargo, ese no es el escenario elegido por la directora para mover a sus personajes, ya que en ningún momento se hace alusión a ello, y ni siquiera las imágenes nos muestran nada que recuerde a esos años difíciles.

Labaki construye una historia de mujeres para todos los públicos, con un estilo en el que los diálogos son la piedra angular sobre la que se construye esta película en la que se tocan temas importantes para las mujeres que viven en los países árabes como pueden ser el de la virginidad antes del matrimonio (caso de Nisrim una joven musulmana), las relaciones con un hombre casado (la cristiana Layal), la que se aferra a una juventud que ya no volverá (Yamal), o Rose una cristiana ya mayor que renuncia al amor de una forma que resulta profundamente conmovedora. También Rima, una mujer de la que iremos descubriendo de una manera sutil, elegante, que es lo que la diferencia de las demás.

Unas historias de todos los días, conmovedoras, tristes, pero, al mismo tiempo, envueltas en un cierto aire de optimismo, son amargas y dulces al mismo tiempo, como ese caramelo que da título a la película que también reúne el dolor y la belleza, puede, como el amor, quemar y hacer daño. Ningún resquicio a la exageración, a la desmesura, a la artificialidad, es la vida en su esencia retratada por medio de unos personajes que no tienen falta de decirnos más de lo que nos dicen porque ya lo entendemos, no necesitamos que nos den todas las claves, basta con que nos susurren las cosas para quedar totalmente empapados bajo la lluvia.

La película está apoyada de forma magistral en una banda sonora compuesta por Khaled Mouzanar, en la que se dan la mano oriente y occidente, con toda la riqueza que puede salir de ese encuentro, y que se termina por convertir en un personaje más. Además apoya de forma magistral la enorme sensualidad que desprende toda la película, en la que la directora nos transmite los colores, los olores que se generan en el interior del salón de belleza, y la alegría de vivir que les queda a los libaneses en general y a las mujeres en particular.

El crisol de vidas que Labaki pone ante nosotros, no está exento de una sutil y, al mismo tiempo, profunda, crítica social de un país que se ofrece a los ojos del occidental inexperto como un país occidentalizado, abierto, en el que las mujeres ocupan un lugar que no tienen en otros países del entorno geográfico, lo que no supone que sean enteramente libres, sino que también tienen que soportar presiones sociales, religiosas, impuestas por la costumbre, y eso también nos lo cuenta Labaki en una opera prima que huye de lo planfetario y de los gritos para decirnos: señoras y señores, esto es lo que hay.

3 comentarios:

Natalia Book dijo...

Es la película que tengo reservada para estos días de Carnaval. Tengo grandes esperanzas puestas en ella.
Ya te comentaré,
Saludos

Milagros Sánchez dijo...

De vuelta a esta blogalaxia quería comentarte que te espera un regalito en mi blog, pásate cuando puedas a recogerlo y espero que te guste.
Sobre esta película estoy de acuerdo contigo: ¡es maravillosa!
Besitos de todos los colores y buen inicio de semana!!

Alfredo dijo...

NATALIA: Ya me dirás que tal la peli. Una historia muy bien contada, en la que parece que no pasa nada pero lo que cuenta es muy profundo.

Un saludo!

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MILA: Me paso ipso facto a ver que me has dejado. Efectivemante una peli maravillosa, llena de sentimientos y de verdad.

Un abrazo!