jueves, 16 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
Susana Solano: “Lo importante es que el espectador se implique y determine el contenido”
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| Lo oculto. (2009-2010). |
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| Contra la piel II. (2003). |
“El título viene a posteriori ,
según lo que la obra me sugiere. A veces existe una relación más profunda; a
veces no. El título solo sirve para designar la pieza de alguna manera. (…)
Creo que hay que leerlo atendiendo a la ambigüedad de la obra también.”
“Porque creo que el arte debe
conservar la ambigüedad. Porque si uno, además de crear la obra, da pistas, no
deja al espectador hacer ningún esfuerzo. Por eso me interesa la ambigüedad;
prefiero mantenerla.”
“Más que de límites de la
escultura, yo hablaría de límites del pensamiento. Sucede lo mismo con las
fotografías. No hay una desviación de la realidad, ya que seleccionas una
imagen, con todos sus atributos, ¿no? Eliges de entre lo que existe fuera, y tu
visión particular es la que lo determina. En el campo de la imagen, el vídeo me
permite otra narración, más extensa; aporta el factor tiempo.”
“Creo que [la escultura] es más
hermética. Necesita de un mayor esfuerzo por parte del espectador. Sin embargo,
lo importante es que el espectador se implique, y determine el contenido. A
veces, éste resultará ser el mismo que le otorgó el artista originalmente, y a
veces no. Lo importante es la implicación. Yo diría que esto es válido para
todas las artes: la música, el teatro, el cine...”
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| Dime, dime, querido. (1992). |
“Suele ocurrir a la gente que se
va interesando por el arte contemporáneo el descubrir que los primeros
acercamientos son duros, que les exigen mirar mucho. Es como escuchar música,
requiere esfuerzo; como conlleva para el artista un gran esfuerzo el ejecutar
la obra. Al final, todos estamos implicados en la misma necesidad de esfuerzo y
de interés. O de pasión... Sobre todo de eso, de la predisposición que tiene
uno a apreciar el arte.”
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| Baalbek I (2008). |
“En África encuentro un ritmo
distinto al de aquí. Allí poseo notablemente más capacidad de sorpresa ante la
gente y el paisaje. ¿Sabe qué pasa?, que existen también razones íntimas...
Prefiero no entrar en ellas. Puedo contarle que mi particular relación con
África empezó hace unos dieciocho años, a partir de viajes turísticos. Siempre
que regreso digo: "Este es mi último viaje", pero al cabo de un
tiempo vuelvo a sentir la necesidad de estar ahí.”
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| A Philip Guston I. (2008). |
“Por ejemplo, para mí, Rodin es
importante. En su momento, rompió con lo tradicional, con lo clásico; se salió
de lo establecido, digamos. En todo caso, puedo mencionar también a Brancusi,
Calder, Mucha... También fue rompedor, como Bruce Nauman. O Franz West. Es
gente que ha ejercido su libertad; poseen una capacidad de expansión.”
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| Anna. (1987). |
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| Livingstone I. (2005). |
“Utilizo prácticamente todos los
medios. Puedo afirmar que no tendría por qué haber diferencias. Es simplemente
el soporte lo que cambia. Es cierto que últimamente se producen más
videoinstalaciones, pero es normal, debido a la aplicación de las nuevas
tecnologías. Además, me parece muy bien. Estoy segura de que si hubiera nacido
en los años sesenta estaría utilizando con asiduidad el vídeo o las
instalaciones.”
“Años atrás me interesaba mucho
la teoría del arte y esas diferencias y sentencias. Pero esto del arte ya forma
parte para mí, de un estar en la vida. Ya no establezco diferencias. Cuando veo
obras de otros artistas me dejo llevar por una actitud de no intentar descubrir
nada. Trato, sencillamente, de tomar la obra como un regalo que te ofrecen
otros, como cuando te obsequian algo por la calle, o lo hacen tu familia o tus
amigos. Esto en lo que respecta a cómo recibo yo la obra de otro artista.
Volviendo al tema de la delimitación de géneros, no tengo interés en establecer
teorías herméticas. No quiero teorizar.”
“En definitiva, cuando te dan un
espacio exterior para que lo intervengas, tienes en cuenta ese entorno
específico, el lugar, su geografía, su gente, su luz, la arquitectura que lo
rodea, etc. Pero en la obra, digamos, de taller no hay pautas. No existen. El
taller no es un espacio neutro, claro, pero la obra en sí es concebida en un
espacio neutro, pues su lugar definitivo no está predeterminado.”
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| Lo visible III. (2010) |
“Trabajo en la medida en que
dispongo de un espacio. Entonces "dibujo" la pieza con el material
directamente, en pequeño. La dibujo con hierro o con mallas, o con barro o
maderas, directamente. Me sumerjo en las dimensiones, a escala. No proyecto la
pieza sobre papel, a menos que, tras un primer bosquejo con el material, se
saquen luego trazados. O en el caso de que un arquitecto me ayude a elaborar
unos planos, normalmente partiendo del material a pequeña escala. Y prefiero
hacer un boceto directamente sobre la materia debido al papel que asumen en
esta acción las manos, por la importancia del gesto, del doblar o plegar... Las
manos también son máquinas. Diría que son máquinas pequeñas que pueden
materializar pliegues, dobleces, torsiones. Y éstos pueden luego llevarse a
otra escala con la maquinaria moderna. Me gusta dar valor al gesto, a las
manos.”
Fragmentos de la entrevista a Susana Solano publicada en la revista Lápiz en diciembre de 2004, firmada por Carlos Jiménez.
domingo, 5 de agosto de 2012
Carlos Cruz-Díez: “Mis obras tienen como soporte el afecto”
Fisiocromías. Ese es el nombre de
una serie de pinturas de este artista venezolano nacido en Caracas en 1923 y
que ha desarrollado buena parte de su carrera artística en la capital francesa.
Una denominación esa de Fisiocromías en la que se dan la mano dos aspectos
fundamentales en la obra de Carlos Cruz-Díez, como son el color y lo físico,
entendido esto último no como el soporte de la obra sino como la relación que
se plantea la obra con el mundo físico que la rodea, especialmente el
espectador.
Y es que es el que mira la obra
quien la modifica, la ve cambiar ante sus ojos, y le termina de dar ese punto
de vida preciso y fundamental para el remate final de una obra que si no fuera
vista, no planteara esa relación con el espectador, sería una obra muerta,
fallida, según lo entiende el propio Cruz-Díez.
Antes de llegar a esos
experimentos cinéticos, el venezolano se había iniciado, pictóricamente
hablando, en los terrenos del realismo allá por los años 50. Un realismo con el
que los artistas pretendían producir una suerte de conciencia acerca de los
problemas sociales que afectaban a sus países respectivos por aquellos años,
muchos de los cuales siguen hoy desgraciadamente vivos.
Esa toma de conciencia social no
llegaba a cristalizar, aún a pesar de que los cuadros se vendían bien como el
mismo Cruz ha reconocido en alguna ocasión, y eso provocaba una sensación de
impotencia que le hizo replantarse la relación entre arte y sociedad. De ese
cuestionamiento de lo propio nacerá el estilo que ha hecho mundialmente famoso
al venezolano al llegar a la idea “de que la gente participara en la creación
de las obras”.
Y de ahí llegaría al mundo del
color, un mundo al que “nunca se le había dado importancia que yo le he querido
dar”. Explicación que Cruz-Díez amplía en el catálogo de una muestra realizada
en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1960, cuando escribe: “Partiendo del
proceso aditivo, he tomado el rojo y el verde como únicos colores primarios, el
blanco como fuente de luz o color con más poder reflectivo y el negro como
negación de la luz. Esta gama aplicada sobre un plano único produce una mezcla
aditiva de colores que, en
realidad, no han sido aplicados. Resulta, pues, un color virtual o subjetivo”.
En una entrevista concedida a
Paola Villamarín, da otras claves importantes para comprender su obra, y dice
que “en lugar de sugerir el movimiento, el espacio y el tiempo sobre un soporte
estático y permanente, nosotros hicimos obras que se desarrollaban, como la
realidad misma, en el espacio. Por eso soy un pintor realista. Los paisajistas
hacen una transposición de una realidad. En cambio, nuestros cuadros son hechos
reales, en ellos está sucediendo una transformación continua de ese soporte”.
El color tiene para Cruz-Díez un
componente afectivo, conocedor de las teorías que relacionan los colores con
los estados de ánimo de las personas, en lo que puede considerarse una suerte
de relación afectiva de tal forma que de las obras de Cruz se pueda decir que tienen
“como soporte el afecto, digámoslo así”.
viernes, 3 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Antoni Muntadas: “No hago más que hablar de lo que pasa en nuestra realidad diaria”
Este ingeniero de formación ha
terminado por convertirse en una de las figuras mundiales en el mundo del arte,
un mundo en el que en muchas ocasiones, especialmente desde España, se le
considera como uno de los padres del net-art o del uso de las nuevas
tecnologías aplicadas al mundo del arte, algo en lo que Antoni Muntadas
(Barcelona 1942), no termina de sentirse identificado toda vez que, como él
mismo ha explicado alguna vez, se limita a utilizar aquellos elementos que
considera que le permiten expresar mejor sus ideas y lo demás es algo
anecdótico.
Otra de las etiquetas con las que
viaja Muntadas, es la de ser un artista denso, difícil de descifrar por el
público, algo que el artista vincula con su idea de no considerar al espectador
como un ente pasivo sino como un ente activo, un algo necesario para el buen
funcionamiento de una obra siempre de profundo contenido conceptual.
Obra, más bien “dispositivo” o
“artefacto” según definición del propio artista, que se puede poner en marcha
desde diferentes lugares, espacios, siempre en función del contexto y el
momento en el que la obra, la instalación, la intervención, se presenta ante el
público para generar ese proceso de diálogo enriquecedor en ambas direcciones.
Los procesos de construcción del
espacio público, la simbología que alberga ese espacio de relación social, la
forma en la que se utiliza para legitimar el poder político o económico, son
aspectos muy presentes en una obra que no de lado aspectos como la
globalización y el proceso de uniformidad que trae consigo, y la conformación
de los diferentes ecosistemas de todo tipo que van creciendo alrededor pensados
para legitimar lógicas consumistas ahora entradas en una profunda crisis de la
mano de la crisis de un sistema fundamentado en pilares extremadamente débiles
y que sorprende que no hayan colapsado antes.
Un ecosistema artístico en
definitiva siempre en expansión, en crecimiento, a la manera de un proyecto que
tiene una fase de estudio, desarrollo, implantación y desarrollo en el tiempo y
en el espacio. Así, On Translation, por citar uno de los más conocidos de
Muntadas, dio comienzo en el año 1995 y todavía sigue en desarrollo.
El propio Muntadas explica que “Desde hace mucho tiempo decidí trabajar con
la idea de proyecto, de algo que comienza a partir de una idea, que crea un
proceso de trabajo, tiene diversas fases y necesita un tiempo. Cuando
empiezo un proyecto no sé ni el tiempo que me va a llevar ni en lo que va a
acabar. A menudo implica consultas, entrevistas, una investigación individual o
colectiva. Una vez definido, piensas qué medios utilizar. Mis trabajos son
sistemas, dispositivos, artefactos. Es como una especie de assamblage
para ser activado. Trabajo con estructuras narrativas que la mayoría de las
veces me invento por necesidad, porque me resulta imposible explicarlo con una
sola palabra o imagen”.
lunes, 30 de julio de 2012
Miquel Navarro: “Lo que hago en mi obra es retomar los juegos de la infancia”
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| Fluido en la urbe. 2003. |
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| Oteando. |
“[En relación al discurso que
hizo en el ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando] Hablo de
cómo, en una época del franquismo donde la información era nula, a partir del
juego de la infancia se va conformado una personalidad artística en un entorno
entre agrícola e industrial de una pequeña población cercana a Valencia. Trato
de cómo me impresionaba todo aquel mundo que iba impregnándome y definiendo la
sensibilidad de un niño delicado. También hablo de artistas como De Chirico,
Julio González y Joseph Beuys, que son los que mejor conectan con el paisaje de
mi infancia.”
“Creo que se puede hablar de la
propia experiencia, tanto técnica como conceptual. En realidad, el arte no se
puede enseñar. Se puede enseñar el oficio, eso sí.”
“Lo totémico es, para mí, lo
sagrado, el deseo sexual, la vida y la pena, la tensión de los poderes, la
soledad de lo humano. En las ciudades en concreto, es también el espíritu del
colectivo, esa suma de personas que componen el grupo de los ciudadanos.”
“[Sobre su fascinación por la
ciudad] Nace al vivir en un pueblo muy próximo a Valencia, a la que, en los
cincuenta, me acercaba en un tranvía. El encuentro con ella era fascinante.
Toda una máquina humana habitada, documentada y equipada para que el hombre
pueda aprender su historia, reflexionar y hacerla presente.”
| Vestigio industrial. 2005. |
“Por supuesto están llenas de
símbolos masculinos, y también abundan, aunque no de manera predominante, los
femeninos. Son reconocidos mis trabajos vulvares en cuerpos que forman
parte de mis ciudades, realizados en terracota o en goma. La ciudad en sí es
como un útero que abriga al individuo. La ciudad, como su nombre indica, es
femenina y su discurso horizontal es como un hueco que se llena de corrientes y
flujos. La ciudad es una gruta con manantial.”
“Mis ciudades son metafóricas, y
en esa medida también estoy construyendo un poema, y no de corte realista.”
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| Soto la lluna. |
“(…) no me defino como un hombre
de izquierdas o de derechas, sino como librepensador. Me resisto a que el
discurso político de cada momento, tan variable según territorios y épocas,
invada mi trabajo y mi cotidianidad. Lo más profundo de mi ideología está en mi
obra.”
Fragmentos de la entrevista
concedida al diario El País el 23 de noviembre de 2009. La firma Ángeles
García.
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| La ciudad roja. 1994-1995. |
“Me he dado cuenta últimamente de
que lo que hago en mi obra es retomar los juegos de la infancia. Y mis juegos
infantiles eran ya escultóricos. Cogía, por ejemplo, la arcilla que se
depositaba en las acequias y con ella modelaba mis figuritas. Tendría yo como
10 años y era un apasionado por el objeto encontrado. Vivía en una zona que era
semiindustrial y agrícola a la vez, con muchos solares, que eran como campos
arqueológicos en los que podías encontrar cosas curiosas. Todo aquello era
motivo para que un niño se sintiera incitado a la creatividad.”
| Libro de herramientas. |
“Me matriculé en Bellas Artes
como escultor, pero, en privado, pintaba. Estaba más inclinado hacia la
pintura. A partir de 1972 cambio, porque necesito del mundo físico, de lo
tridimensional, de aquello de tocar y creer, que es lo que tiene la
escultura, que, por muy abstracta que sea, siempre es concreta, es tangible.”
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| Parotet. |
“En el exterior siempre utilizo
el elemento geométrico, porque, si estuviera pasando un modelado personal,
hecho por mis manos, a un tamaño mayor, la intervención de otras manos me
desvirtuaría el concepto escultórico. Cuando hago una forma para la industria,
la hago tal cual y sólo cambia el tamaño, que es el que he elegido yo. El
tamaño es una de las cosas que yo estudio cuando hago una escultura exterior,
porque tengo que relacionar la escultura con el entorno en que va situada.”
“Mis ciudades son como pretextos
para reunir un cosmos variado, un bosque de cosas, en el que aparece todo: los
tótems, las cuevas, los discursos horizontales y los verticales, lo mínimo.”
Fragmentos de la entrevista
publicada en El País el 30 de marzo de 2008.
miércoles, 25 de julio de 2012
Alighiero Boetti, todo por una idea
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| Mapa. |
“No he hecho nada, no he elegido
nada. Cuando la idea básica florece, no hace falta hacer nada”. Esta máxima del
italiano Alighiero Boetti (Turín, 1949 – Roma 1994), ya nos pone sobre la pista
del desarrollo artístico del que es uno de los artistas más influyentes del
arte contemporáneo.
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| Aerei. |
Su llegada al mundo del arte se
produjo en su ciudad natal, cuando se inserta dentro de un grupo de artistas de
ideas izquierdistas como Luciano Fabro, Mario Merz, Giulio Paulini o Michelangelo
Pistoletto, lo que le lleva en un primer momento a ser adscrito al movimiento
conocido como arte povera dentro de una corriente conceptual. El propio Boetti
siempre renegó de cualquier etiqueta artística y siempre defendió su práctica
individual, transgresora y dual.
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| Alternando de uno a cien y viceversa (1977). |
Ese último adjetivo calificativo
lo utilizo en el sentido de que el artista siempre quiso hacer un acercamiento
a la realidad desde los dos polos posibles, fruto esta actitud de sus lecturas
filosóficas, griegas y orientales, actitud que le llevó a considerarse a sí
mismo como un ente dividido entre Alighiero y Boetti.
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| Dama (1968) |
“De este modo desarrolló un
sistema de pensamiento creativo que contenía varios principios de dualidad:
norma y excepción, lógica e indeterminación, orden y desorden, singularidad y
multitud, similitud y diferencia, clasificación y desbordamiento, masculino y
femenino, ver y no ver”, tal y como se afirma en la web hoyesarte.
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| Tomando el sol en Turín el 19 de enero de 1969. |
Esa concepción del arte y de su
propia existencia le va a llevar a explorar multitud de materiales diferentes,
a crear obras (Boetti prefería llamarlos “objetos”) de arte muchas veces en
colaboración con amigos o con artesanos procedentes de otras culturas como
Afganistán o Paquistán, a tomar en cuenta el factor del azar, de lo inesperado,
para aludir a una idea por medio de caminos que exigen al espectador paciencia
y capacidad de observación.
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| Zig zag (1966) |
El viaje y la curiosidad por
otras culturas va a estar en la base de sus ejemplos de mail art, con el envío
de postales a sus amigos desde lugares inventados, o le lleva a desarrollar
falsas biografías viajeras de diferentes personajes. En esta línea del viaje,
de la geografía cambiante, de las fronteras que van y vienen, se enmarca su
proyecto Mapa, o la recreación de un mapamundi donde cada país está
representado por su bandera, trabajo que fue realizado por mujeres afganas
siguiendo sus formas tradicionales de bordado. Ellas también dieron forma a
otra serie de obras en las que Boetti les daba letras y ellas las unían y les
daban el color que quisieran.
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| Territorio ocupado (1969) |
De hecho Boetti viajó muchas
veces a Afganistán hasta que la invasión soviética de 1979 se lo impidió
definitivamente, y en Kabul llegó a regentar una suerte de hotel convertido
también en centro de producción artística. En palabras de Borja-Villel “lo suyo
fue jugar, recrear formas y transgredir categorías mezclando lo provisional y
lo inadecuado para conseguir una obra única”.
Más información:
lunes, 23 de julio de 2012
Jaime Labastida
La realidad y el sueño
Espesa turbulencia preside mis palabras.
Para mí, tú eres aún una doncella.
Dentro de mí, habito un nido de fantasmas,
un lecho de cigarras, casi un cielo infantil.
Tomándote los pechos, jugamos a ser niños.
Ríes. Rozo apenas tus párpados.
Inocente me miras.
Yo te beso en la boca y tu misterio se abre,
ávido de abrazos.
Mi cuerpo se abre en cruz.
Nuestras manos se estrechan.
Tu palpitante corazón deshoja mis latidos.
Dicen ser esto la alegría.
Yo te estrecho,
yo te estrecho.
Somos los dos turbias
bestias
crucificadas
en los brazos del otro.
El antiguo ensueño azul se desbarata.
He aquí la vida, hermosa y dura.
*****
Sobre el invierno
Bajo mi torso sonreías,
bajo mi abrazo.
Bajo mis ascendentes escaleras,
bajo las nupcias que a tu lecho llevan.
No es sombra ya mi corazón hecho badajo
que golpea la campana de mi tórax.
Mis huesos quieren descoyuntarse,
salirme enfurecidos hacia arriba,
abandonarme.
Mis huesos quieren danzar
en ritmos de alegría.
Y es que tengo con tu pasión queveres.
Tengo a tu cintura aprisionada.
Y un cielo azul muy duro
anuncia a nuestros vientos el invierno.
*****
3. No hay sitio en el que pueda...
No hay sitio en el que pueda
apoyar la sombra de mis pies
del que no brote sangre
coagulada en piedra,
esqueletos del aire abrazados al limo.
De muerte y barro antiguo mi alimento.
Y nosotros, ceniza.
Cuando toco tu torso
hay algo que se quiebra.
Cuando estrecho la mano del amigo,
siento que crujen
arquitecturas de cristal y hielo,
que los pinos se hienden.
Parece dialogara con ausentes:
galopa, cráneo adentro, la vigilia,
ánades furiosos baten mi cerebro.
No tengo paz,
ni soy feliz, ni nada.
¿Por qué esta mancha vegetal en la palabra?
Quizá arrebato esta mujer a otro hombre,
oh coágulo de tela, plumas, voces.
Cuando yazgo a tu lado, mujer,
brota un fantasma,
una mano sin huesos,
un cartílago muerto;
y entre mi boca y la tuya
gritan y juran desahuciados hombres.
¿Cómo besar entonces
tu mirada de ola, tus axilas
definitivamente submarinas!
Parezco dormir sobre siniestros.
Riesgo es entonces la cosecha,
pequeña alcoba tu vida
que me duele, mujer,
en el constante insomnio.
miércoles, 18 de julio de 2012
Gus Powell: El latido de las calles de Nueva York
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| Blue frieze. |
Nacido en Nueva York en 1974, Gus Powell sigue fiel a la ciudad que le vio nacer y ahí sigue, desde el barrio de
Brooklyn, buscando trasladar a sus fotografías el pulso de una ciudad que no
para, en la que los oficinistas y demás trabajadores no se detienen un segundo,
avezados a hacer dos cosas a la vez (contestar correos mientras se come un
bocadillo apresuradamente, o limpiar los zapatos mientras se corta el pelo).
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| Chessmen. |
Ese pulso, ese nerviosismo, ese
continuo devenir, es lo que Powell inmortaliza en sus instantáneas analógicas
(reserva las cámaras digitales para los trabajos para periódicos o revistas),
en color porque como él mismo ha dicho alguna vez, vivimos en un mundo de
colores, aunque, como por otra parte es normal en los fotógrafos nacidos en el
mundo analógico, se inició en el blanco y negro.
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| I do this to make ends meet. |
Powell intenta congelar esos
instantes poblados por extraños, por personajes que muy bien pudieran formar
parte de una sociedad secreta regida por unas reglas que impiden reconocerse
como tales, pero todos marcados por las mismas pautas de comportamiento
individual, metidos como están en la vorágine pero, al mismo tiempo, ajenos a
ella o tan imbuidos en ella que ya no le prestan ninguna atención.
Fotografías que comparten un
sustrato emocional o narrativo, a pesar de que parecen diferentes unas de
otras, parecen no compartir a simple vista una base unitaria y, sin embargo, la
tienen, la detectamos de un modo subconsciente y es posible que nos podamos
identificar con la narrativa que se nos pone delante.
Fruto de muchos años de caminar
las calles de su ciudad, de vagar con la cámara al hombro dispuesto a disparar
en cualquier momento, en el que es su escenario favorito para desarrollar su
obra. De hecho el propio Powell reconoce que lo que realmente le gusta es
buscar, encontrar ese momento especial más incluso que el hecho de tomar la
fotografía y el trabajo posterior para dar forma a la misma.
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| Wrong again. |
De ahí salen personas que pasan,
mujeres que ocultan a sus espaldas un ramo de flores que lo mismo lo acaba de
recibir o está dispuesta a regalarlo a alguien, de espaldas a nosotros mira la
calle; hombres cuyos rostros se mantienen entre la luz y la sombra, y nos dicen
algo con su mirada; una pareja que parece estar en un momento de dificultad,
mientras otra aprovecha la noche y las calles vacías para abrazarse ante un
edificio de aire neoclásico.
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| Our secret. |
Se trata de construir imágenes
que reflejen la vida contemporánea, algo que no es demasiado fácil en un mundo
en el que las imágenes nos inundan dándolos la falsa sensación de que podemos
aprehender lo que nos rodea, que podemos llegar a comprender las circunstancias
en las que nos movemos. Incluso cuando es el mundo natural el que se enseñorea
de sus fotografías tenemos una sensación rara, un extraño sentimiento de
desolación, de que algo no termina de estar bien del todo.
“Las fotografía que hago
definitivamente son producto del tiempo y del espacio en el que fueron hechas”,
según definición del propio Powell.
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| Norfolk for J..J. |
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