miércoles, 18 de julio de 2012

Gus Powell: El latido de las calles de Nueva York


Blue frieze.

Nacido en Nueva York en 1974, Gus Powell sigue fiel a la ciudad que le vio nacer y ahí sigue, desde el barrio de Brooklyn, buscando trasladar a sus fotografías el pulso de una ciudad que no para, en la que los oficinistas y demás trabajadores no se detienen un segundo, avezados a hacer dos cosas a la vez (contestar correos mientras se come un bocadillo apresuradamente, o limpiar los zapatos mientras se corta el pelo).

Chessmen.
Ese pulso, ese nerviosismo, ese continuo devenir, es lo que Powell inmortaliza en sus instantáneas analógicas (reserva las cámaras digitales para los trabajos para periódicos o revistas), en color porque como él mismo ha dicho alguna vez, vivimos en un mundo de colores, aunque, como por otra parte es normal en los fotógrafos nacidos en el mundo analógico, se inició en el blanco y negro.

I do this to make ends meet.
Powell intenta congelar esos instantes poblados por extraños, por personajes que muy bien pudieran formar parte de una sociedad secreta regida por unas reglas que impiden reconocerse como tales, pero todos marcados por las mismas pautas de comportamiento individual, metidos como están en la vorágine pero, al mismo tiempo, ajenos a ella o tan imbuidos en ella que ya no le prestan ninguna atención.


Fotografías que comparten un sustrato emocional o narrativo, a pesar de que parecen diferentes unas de otras, parecen no compartir a simple vista una base unitaria y, sin embargo, la tienen, la detectamos de un modo subconsciente y es posible que nos podamos identificar con la narrativa que se nos pone delante.


Fruto de muchos años de caminar las calles de su ciudad, de vagar con la cámara al hombro dispuesto a disparar en cualquier momento, en el que es su escenario favorito para desarrollar su obra. De hecho el propio Powell reconoce que lo que realmente le gusta es buscar, encontrar ese momento especial más incluso que el hecho de tomar la fotografía y el trabajo posterior para dar forma a la misma.

Wrong again.
De ahí salen personas que pasan, mujeres que ocultan a sus espaldas un ramo de flores que lo mismo lo acaba de recibir o está dispuesta a regalarlo a alguien, de espaldas a nosotros mira la calle; hombres cuyos rostros se mantienen entre la luz y la sombra, y nos dicen algo con su mirada; una pareja que parece estar en un momento de dificultad, mientras otra aprovecha la noche y las calles vacías para abrazarse ante un edificio de aire neoclásico.

Our secret.
Se trata de construir imágenes que reflejen la vida contemporánea, algo que no es demasiado fácil en un mundo en el que las imágenes nos inundan dándolos la falsa sensación de que podemos aprehender lo que nos rodea, que podemos llegar a comprender las circunstancias en las que nos movemos. Incluso cuando es el mundo natural el que se enseñorea de sus fotografías tenemos una sensación rara, un extraño sentimiento de desolación, de que algo no termina de estar bien del todo.


“Las fotografía que hago definitivamente son producto del tiempo y del espacio en el que fueron hechas”, según definición del propio Powell.

Norfolk for J..J.

2 comentarios:

CAS dijo...

El mundo: una unidad formada por compartimentos estancos a los que nos acostumbramos, pero cómo duelen!
Imagenes de vida que se repiten en todas partes, en diferentes escenarios, pero al fin de cuentas, todos somos los mismos.

Besos amigo telefónico, ;)

Alfredo dijo...

Cierto que muchas veces las vidas en distintas partes del mundo terminan pareciéndose bastante.

Un abrazo y siempre un gusto oir tu voz a la espera de un día nos podamos conocer :)