domingo, 6 de mayo de 2012

Malcolm Morley, el pintor del superrealismo


Cristoforo Colombo, 1965.

Tuvo que ser un paso de tres años por la cárcel debido a un robo, lo que condujo a Malcolm Morley (Londres, 1931) al mundo del arte hasta convertirse en una de las figuras de mayor relevancia del realismo contemporáneo o, por utilizar la terminología acuñada por el propio Morley, del superrealismo.

Antes de su experiencia carcelaria, Morley y su familia, como tantos otros, había visto como los bombarderos de la Luftwaffe destruían su casa lo que les convirtió en personas sin hogar, situación que no auguró una infancia fácil para nuestro protagonista.

Rules of Engagement, 2011.
Tackle, 2004.
Sea como fuere, Morley recondujo su vida por los caminos del arte y a mediados de los años 50 inició su formación académica y a dar los primeros pasos artísticos dentro del expresionismo abstracto y a finales de la década se desplaza a los Estados Unidos país en el que se asentará de forma permanente.

Al poco tiempo de estar en Nueva York se va a producir un hecho causal que va a tener una gran importancia en el desarrollo artístico de Morley, tal y como él mismo desvela en una entrevista firmada por Robert Ayers. El caso es que nuestro artista estaba trabajando en una cafetería cuando se da cuenta de que en una de las mesas estaba sentado Barnett Newman.

Después de entablar conversación “me dio su número de teléfono y me dijo que le llamara. Vino a mi estudio y en ese tiempo yo estaba haciendo mi versión particular el expresionismo abstracto (…) Entonces me empezó a habar de ‘vaciar el espacio renacentista’, algo en lo que yo nunca había pensado. Para mí fue una revelación”.

La edad de las catástrofes, 1976.
The Art of Painting, 2005.
En la misma entrevista, Morley explica más adelante que “en el otro extremo se encuentra Dalí”, de quien dice que “llegó a ser como el campeón de mi trabajo, le gustó que yo le dijera que él pintaba fotografías del inconsciente, mientras que yo pintaba fotografías de lo consciente”. Así que “entre Newman y Dalí tenía un amplio margen de maniobra”.

En ese sentido, Morley siente que su arte tiene una conexión muy fuerte con toda la historia de la pintura, y no duda en señalar a Velázquez, Manet, Cézanne o Picasso como referencias fundamentales, e incluso “en muchas ocasiones se presenta a sí mismo como un Baudelaire de la pintura de la vida moderna”, en palabras de Robert Ayers.

Todo eso se junta a sus memorias de la guerra, los bombardeos, los navíos de la Royal Navy, aquel aeromodelo con el que jugaba de niño, además de su interés por el psicoanálisis para reconducir su pintura desde aquel primigenio expresionismo abstracto hasta un estilo fotorealista o superrealista desde mediados de la década de los años 60.

Coronation and Beach Scene.
Marine Sergeant at Valley Forge.
A grandes rasgos, se puede decir que en la década siguiente, Morley empieza a prestar más atención a la violencia y la destrucción, y en 1984 va a ser el primer artista en abrir la nómina del siempre polémico Premio Turner, colocándole a la vanguardia de los neoexpresionistas. 

Más adelante recuperará la figuración terreno en el que se ha desarrollado buena parte de su obra trasladando imágenes fotográficas al lienzo menos buscando el realismo que el propio arte de la pintura, en una suerte de escenas de estrellas del deporte convertidas hoy en día en lo que en su momento fueron las figuras mitológicas, personajes que para los contemporáneos no eran algo del pasado sino figuras de su día a día, de la misma manera que nos pasa a nosotros con las estrellas del deporte.

Héroes mitológicos dispuestos siempre a arrostrar grandes peligros, poniendo sus vidas en riesgo, porque “para ser un héroe tienes que tomar un riesgo, así que los mejores son aquellos que con capaces de poner sus vidas en peligro, como los pilotos de carreras de la Nascar y gente así”, explica el propio Morley.

“No pienso que se pueda equiparar a un soldado de hoy con un héroe mítico: todo lo que quieren básicamente es regresar a casa de una pieza. Hoy son las estrellas del deporte las que tienen esas vidas míticas”.

Fuentes consultadas:




3 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Uno de los grandes grandes representantes del hiperrealismo americano, junto a Chuck Close, estilo que me gusta mucho. Abrazos, Alfredo.

CAS dijo...

Me gusta este estilo y este artista tiene tiene una genialidad tan peculiar como su vida misma.

Para detenerse horas a mirar cada detalle.

besos

Alfredo dijo...

PACO: Efectivamente se trata de uno de los grandes pintores en esa línea que va un poco más allá incluso, de la realidad que toma como modelo.

Buena semana!!

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CAS: Una vida que queda trascendida en su pintura, que va un paso más allá, casi como si estuviera retratando otra dimensión.

Un beso!!