miércoles, 1 de junio de 2011

Shirin Neshat (Quzvin, Irán, 1957)


“Veo mi obra como un excurso en el tema del feminismo y del Islam contemporáneo, un debate que observa con el microscopio algunos mitos y realidades y que llega a la conclusión de que todo es mucho más complejo de lo que muchos habíamos pensado.” (Citado en el libro Mujeres Artistas de los siglos XX y XXI)

Con 17 años abandonó su país y su familia para viajar a los Estados Unidos para estudiar en la Universidad de Berkeley. Los acontecimientos políticos que sufrirá su país y que culminarán con el final del reinado del Sha Rheza Palevi y su sustitución por una Revolución Islámica encabezada por Jomeini, provocarán que Neshat no regrese a su país hasta 1990.

Ella misma reconoce que ese regreso fue un shock bastante fuerte, al llegar a un país que, por un lado, se estaba recuperando de una larga guerra con su vecino Iraq y, por otro, había fortalecido un régimen opresor de las libertades y los derechos humanos.


El contraste entre los modos de vida occidentales en los que se había visto inmersa durante su estancia en Estados Unidos, donde sigue viviendo, y ese oriente que forma parte de sus raíces, lo trasladó a una obra primero fotográfica y luego videográfica, en la que las mujeres son protagonistas fundamentales. Mujeres a las que considera víctimas de una doble agresión política y sexual.

Y es que las sociedades fundamentalistas no son lugares especialmente cómodos para las mujeres, como refleja Neshat. La tensión que se genera entre belleza y violencia se pone de manifiesto en series fotográficas como Women of Allah (Mujeres de Alá), en la aparecen mujeres, muchas veces la propia artista, vestidas con chador y que muestran al espectador solo aquellas partes de su cuerpo permitidas por el Islam, es decir, el rostro, las manos o los pies.


Partes del cuerpo decoradas con símbolos y textos escritos en farsi de conocidas escritoras iraníes y completadas con la presencia de armas, pistolas o rifles, que introducen un elemento perturbador que impiden que las fotografías se puedan leer de un modo lineal, unívoco. Esa presencia siquiera simbólica, de la violencia es una constante en la obra de Neshat, tal y como ella misma ha reconocido en varias ocasiones.

En una entrevista titulada Siempre habrá violencia en mi obra, que firma Javier Hontoria en El Cultural, la artista afirma lo siguiente: “En mi trabajo, la diferencia de géneros me sirve por dos motivos: el primero es el pleno entendimiento de la ideología de una sociedad patriarcal que legisla sobre la mujer. De este modo, al estudiar el tema y la situación de la mujer, se aprende sobre la cultura en la que está inmersa. La segunda es la posibilidad de tratar el tema del feminismo, que me interesa mucho, en un lugar no occidental, y poder así representar a la mujer musulmana como creo que es: fuerte y segura de sí misma.”


Cuando notó que la fotografía no le era suficiente para contar lo que quería contar, se pasó al vídeo, primero, y al cine después. En este último medio realizó Women without men (Mujeres sin hombres), basada en la novela homónima de la también iraní Shahrnush Parsipur. La película fue galardonada con el León de Plata en el Festival de Venecia de 2009.


“El dolor es el tema central del arte de las mujeres artistas. Hablo del dolor personal, en mi caso por la separación de mi familia, de mi exilio en París. También hablo del dolor en la lucha del ser humano, trato de captar esa lucha para sobreponerse al dolor y superarlo.” (Photoespaña)

7 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Estremecedor, comprometido, bello, nítido, crudo, intensísimo trabajo el de esta mujer.
En cada fotografía se siente, se refleja, palpita desde la diversidad de cada una, lo que significa un lugar, un país y en ellos, ser mujer.
Gracias siempre Alfredo por mostrarme tantos senderos. Besito.

Natàlia Tàrraco dijo...

Añado, tatuajes, palabras...impresas en la piel del alma, como un mensaje cifrado que se expande.

Balamgo dijo...

Muy interesante artículo. Y una vez más, conozco a gente interesante gracias a tí. Hoy mismo había leído un artículo sobre Photoespaña y,pensaba que lejos que esté en Madrid y no puedar ir a verlo.
Abrazos.

CAS dijo...

Fusión de belleza y violencia...
Real e impactante cómo a pesar de todo, lo bello se cuela por entre esas rendijas de la opresión y la desgracia, como una bandera más.
besos

Alfredo dijo...

NATALIA: Auténtico arte a flor de piel, la de las mujeres tan fértil y tan maltratada convertida en signo del dolor pero también de la belleza.

Besos!!

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BALAMGO: Photoespaña es la gran cita fotográfica de este país y aunque yo la tengo algo más cerca, tampoco he ido nunca.


Un beso!!

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CAS: Es que hay cosas a las que es imposible poner puertas, y una es el deseo de ser visto, de ser considerado como un ser humano más. En la libertad también hay belleza.

Abrazos!!

PACO HIDALGO dijo...

Duro y crudo, pero real y certero, Otra visión del mundo, que llega al interior. Saludos, Alfredo.

Alfredo dijo...

Esto sí que es llevar el arte a flor de piel, con el añadido del compromiso social en un país en el q, como en tantos otros por desgracia, no es fácil ser mujer.

Un abrazo Paco.