martes, 9 de marzo de 2010

Pipilotti Rist (Rheintal, Suiza, 1962)



“Hacer vídeos… significa hacer terapia familiar; la televisión es un miembro de la familia que habla. Si mi trabajo es intenso, honesto y bueno, entonces su función terapéutica es también mi relevancia social”.

“En los noventa había una gran discusión sobre el porno en los círculos feministas. Y mi pregunta era: ¿por qué perdemos tanto tiempo en decidir lo que está mal? Por eso quise hacer una pequeña y humilde propuesta: qué sería para nosotras una película erótica. Y la primera diferencia que encontré es que no estoy tan interesada en ver a dos personas besándose o haciendo el amor como en saber qué sienten, o qué ven si están muy cerca de la otra persona y abren los ojos y está ahí, en primerísimo plano. Fue como una aproximación a un porno alternativo”.

“Quiero ser subversiva-sutil”.


“Y nuestra realidad es tan compleja que ya no hay una manera fácil de ser subversivo. La guerrilla-publicidad no es lo mío. Creo que si haces una declaración pretendidamente dura e izquierdista en el arte, lo siento, eso no es subversivo porque el ochenta por ciento de la gente interesada en el arte piensa como tú. Si pretendo ser subversiva sólo para complacer a algunos comisarios de exposiciones, lo siento, eso no es subversión sino oportunismo. Y tampoco quiero hacer masturbaciones diciéndole a la gente de manera superficial cosas que la gente ya sabe. Por eso me interesa más aquello que es difícil expresar con palabras. Por ejemplo, nuestra vida cada vez más monitorizada: el conocimiento, la ciencia, los sentimientos. Por eso hice así mi trabajo en Times Square de Nueva York. Subversión de un modo sutil, sin eslóganes”.

“Decidí que mi trabajo debía dar esperanza, aunque sin ignorar el dolor, la melancolía y el miedo”.

“Aprecio a colegas míos que hacen un arte donde el dolor y los problemas son centrales, pero yo decidí que mis obras debían tener aliento, y vuelo, y escapada. Mi trabajo debía ser una huida hacia adelante en forma de ritual”.


“Para mí, una mujer desnuda simboliza al ser humano, lo mismo que el hombre dibujado por Leonardo da Vinci”.

José Guirao: “La obra más elogiada por la crítica en la Bienal de Venecia fue Homo sapiens sapiens. Fue la confirmación de su talento como artista audiovisual, y uno de los trabajos más importantes presentados. Las obras de Pipilotti Rist arriesgan cada vez más, y su vitalidad sigue siendo radical, por eso llega y emociona. Puede que determinada gente del mundo del arte se sienta molesta porque Pipilotti Rist trabaje con la piel, con esa emoción primaria, y no sólo con la mente; parece que les molesta que conecte y que se comunique a un nivel amplio; pero pienso que ese sentido lúdico, esa magia primaria, esa capacidad para servirse de la tecnología audiovisual y lograr frescura, plasticidad y energía es una de las vías por las que se encamina el arte del siglo XXI”.

Voz en off en uno de sus videos: “Hoy quiero decir que la vida es preciosa. Mira estos colores, mira ese divertido programa de televisión. Mira el cosmos. Pero mi dolor me ha cegado. El sol se está poniendo. Pronto ya no estaré más alegre. Odio todas las ideas sobre el ideal, que no existe”.

2 comentarios:

CAS dijo...

"Y nuestra realidad es tan compleja que ya no hay una manera fácil de ser subversivo."
"¿por qué perdemos tanto tiempo en decidir lo que está mal?"
“Decidí que mi trabajo debía dar esperanza, aunque sin ignorar el dolor, la melancolía y el miedo”.

Me gusta, me alienta,aunque yo también dentro de un rato me ponga triste.

Un abrazo.

Alfredo dijo...

Obra tan compleja como los sentimientos que somos capaces de sentir los humanos. Espero que tu tristeza no se alargue en el tiempo.

Un abrazo!!