miércoles, 9 de julio de 2008

El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950)

Película que probablemente tiene más que ver con el género de la comedia ácida, que con cualquier otro, y parece que buen reflejo del sentido del humor que adornaba a este cineasta nacido en Polonia, crecido en Viena y que había trabajado como guionista en Berlín, antes de irse a París y de asentarse en Hollywood en 1934. Sus inicios en la industria del cine no fueron precisamente sencillos, por lo que se puede sospechar que aprovechó el momento para resarcir algunas cuentas pendientes, de paso que mostraba con una crudeza fantástica las miserias de un mundo que, de puertas hacia fuera, vende unas estrellas que brillan más que las ubicadas en el firmamento, pero que de puertas para adentro esconde multitud de miserias.

De ahí que tuviera que rodar la película en el más absoluto de los secretos, ya que si la Paramount descubría el pastel lo más probable hubiera sido que no pudiera haber terminado el rodaje. Así, se hizo creer a los estudios que se estaba rodando una comedia de enredo. De ahí la sorpresa general cuando la película se proyecto a los altos ejecutivos, y se cuenta que Louis Mayer, el propietario de la Metro, le dirigió unos cuantos improperios a la vez que le llamaba desagradecido, a lo que Wilder respondió con un lacónico: "te jodes".

Sea como fuere, el caso es que la película fue el primer gran éxito de Wilder, y se llevaría tres Oscar: mejor argumento y guión, mejor dirección artística en blanco y negro, y mejor banda sonora de película dramática, y en la que se incluyen algunas de las escenas más poderosas visualmente hablando, de la historia del cine.

El reparto de la película es sencillamente increíble, empezando por una majestuosa Gloria Swanson, que da vida a Norma Desmond, una estrella del cine mudo a la que la llegada del sonido expulsa del firmamento de la industria y ahora vive en una decrépita y excesiva mansión, creyendo que todavía es una gran estrella y que todo el mundo la recuerda. Vive acompañada por su mayordomo, al que da vida el que fuera gran director alemán Erich von Stroheim, quien a raíz del fracaso de Avaricia, tuvo que volcarse en la interpretación, y que en esta película es quien mantiene viva la ficción de Norma.

La otra pata del triángulo la forma William Holden, un actor que a pesar de tener en ese momento una buena colección de títulos a sus espaldas, todavía era bastante desconocido para el gran público, y que aquí da vida a un guionista en apuros que acepta poner orden en un imposible guión pergeñado por la propia Norma. También se asoman otras personalidades de la industria como Cecil B. DeMille o Buster Keaton, otra víctima del sonoro y que terminó muriendo en la miseria.

Wilder nos cuenta una historia de ambiciones, en un Hollywood corrupto en el que los escrúpulos no son precisamente una moneda de uso corriente, y donde la gente es capaz de hacer cualquier cosa por triunfar, incluso prostituirse tanto física como espiritualmente. Para contarnos esa historia de arribismos y jaulas de cristal, Wilder marca un principio y un final de película realmente memorables. Desde esos primeros planos de la policía llegando a la mansión para encontrarse con un cadáver tendido boca abajo en la piscina, escena que está rodada desde el fondo lo que obligó a un trabajo realmente complejo para la tecnología de la época, y con el difunto hablando en off. El final es otra escena memorable, y en la que Gloria Swanson saca lo mejor que lleva dentro para culminar una interpretación de esas que no se olvida, mientras baja las escaleras por última vez como una gran estrella que está rodando el último plano de una vida vivida en la mentira y de la que no puede escapar hasta quedar totalmente atrapada por el personaje que se ha ido creando a lo largo del tiempo. Una escena que encierra una belleza espeluznante, por la crueldad que contiene al mismo tiempo.

Genialmente mordaz.

4 comentarios:

Monik dijo...

Esta película es increible y refleja perfectamente la cruda realidad de tantas estrellas de cine, teatro y música, que desgraciadamente, y tras haber vendido muchos discos, son dadas de lado y olvidadas...

Besotes!!

Alfredo dijo...

Es una auténtica obra de arte, una tragedia en el fondo, pero a la que da un envoltorio de un humor destructivo fantástico. Imprescindible.

Abrazos!!

Milagros Sánchez dijo...

A partir de este momento cerramos temporalmente nuestro espacio y esperamos que a nuestro regreso podamos seguir contando con tu valiosa participación.
Besosssss multicolores y que pases un feliz verano!

Alfredo dijo...

No es una buena noticia, pero seguro que la vuelta la vuelta vendrá cargada de energía y buen rollo.

Buenas vacaciones chicas!!