El conflicto bélico les cogió en Gran Bretaña, y todos, excepto Grappelli, decidieron regresar a la Francia que terminaría ocupada por el ejército alemán. Allí, Django pudo evitar la persecución que sufrieron los gitanos gracias a la protección de un jerarca nazi admirador de su música, y creó un quinteto con la incorporación del clarinetista Hubert Rostaing en sustitución de Grappelli.
La llegada al París de postguerra de diferentes músicos norteamericanos, le permitió conocer a gente como Mel Powell, Peanuts Hucko o Ray McKinley, y en 1946 llevó a cabo un gira por los Estados Unidos integrándose como solista en la banda de Duke Ellington, a quien se dice que llegó a dejar plantado en un concierto cuando camino de la sala en la que iban a tocar se encontró con un local de billar, juego que le gustaba mucho, y se paró a jugar unas partidas lo que hizo que llegara al concierto cuando éste ya había comenzado. Durante esa gira ni la crítica ni el público estuvieron especialmente cálidos con el músico belga y eso le decepcionó un tanto. En esos momentos ya estaba tocando la guitarra eléctrica, un instrumento con el que no alcanzó el nivel de virtuosismo que había conseguido con la acústica.
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