viernes, 18 de enero de 2008

Louise Bourgeois (París, 1911 - Nueva York, 2010)

"Siempre he sentido fascinación por la aguja, por el poder mágico de la aguja. La aguja se utiliza para reparar el daño. Es una reivindicación del perdón"



La ira que esta parisina acumuló a lo largo de una infancia marcada por la infidelidad de su padre con la niñera de la familia, ha sido uno de los motores más poderosos en la trayectoria artística de esta artista que ha desarrollado su carrera en los Estados Unidos, desde que en 1938 se fuera a ese país de la mano de su marido, el historiador del arte Robert Goldwater. Bourgeois fue la primera mujer a la que el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York), dedicó una retrospectiva cuando ya contaba con 71 años de edad.

"Me sentí atraída del arte porque me aislaba de las difíciles conversaciones en las que mi padre se jactaba de lo bueno y maravilloso que era... Cogí un pedazo de pan blanco, lo mezclé con saliva y moldeé una figura de mi padre. Cuando estaba hecha la figura empecé a amputarle los miembros con un cuchillo. Considero esto como mi primera solución escultórica. Fue apropiada para el momento y me ayudó. Fue una importante experiencia y determinó ciertamente mi dirección futura"

Sus primeros estudios en la Sorbona fueron los de matemáticas, para pasar luego a la filosofía y la historia del arte, además de empezar su formación artística, entre otros, con Fernand Leger. La formación académica de esta artista nos da la explicación acerca de su concepción de la memoria como una arquitectura, logrando transformar en formas e imágenes sus emociones más profundas y las que le vienen por su relación con los demás.

Eso se ve en sus primeras obras escultóricas, las Femmes Maison (Mujeres Casa) de los años 40, en las que representa a unas mujeres sostenidas en dos frágiles piernas, y que nos muestran la casa como un ámbito de refugio y de prisión al mismo tiempo, una mujer absorbida por el hogar, en una representación de lo que ella siente en relación a sus recuerdos, que también son un territorio de refugio y de opresión.

A mediados de esa misma década de los 40, creará sus Personages (Personajes), figuras reducidas a lo esencial, y que se convierten en una suerte de totems poderosos. En los 50 creará una serie de esculturas antropomorfas, antes de empezar a experimentar con materiales como el látex, el caucho, el yeso y el cemento.

En 1974 creó la escultura a la que dio por título Destruction of the Father (La destrucción del padre) en la representa un parricidio simbólico en medio de un paisaje desasosegante, intimidatorio, con protuberancias similares a capullos o huevos y formas esféricas que crecen hacia el espectador de forma amenazante. Con esa obra dio forma al sentimiento infantil de devorar a un padre infiel.

En los años 80, con sus Cells (Celdas) recuperará el territorio del conflicto sentimental de su infancia. Para ello creó grandes estancias cercadas con malla metálica, espejos y piezas de mobiliario. "Todas las celdas hablan del miedo. El miedo es dolor", dijo Bourgeois. Los objetos que incluye en estas celdas (sillas, camas vacías) hablan de seres ausentes, de los que ya no están, de un vacío que nos deja al borde del abismo y que dispara los recuerdos, dentro de un contexto en el que el miedo se vuelve real.

Entre sus obras más recientes, destacan una serie de bustos de tela, cosidos de una manera tosca, sobre una estructura compleja y con fuertes referencias a la realidad. Vemos bocas abiertas que parecen estar gritando o exhalando un último suspiro, mientras que mantienen fijos los ojos en el espectador, o bien dejan que la mirada se pierda en un infinito que nos inquieta. Estos bustos están encerrados en una vitrina de cristal, lo que los aísla más aún si cabe y nos imponen con mucha mayor presencia un mutismo que nos descoloca.

En los 90 empezó con las Spiders (Arañas), unas esculturas de tamaño arquitectónico que para Louise remiten al recuerdo de su madre, por un lado por la laboriosidad que caracteriza a las arañas, incluso a las más frágiles, y por el sentido de protección. Una vez más, Bourgeois vincula la escala arquitectónica con la recuperación del recuerdo, en una suerte de reconstrucción a partir de los fragmentos de sus recuerdos de infancia.


"El potencial de estas obras, reside precisamente en la tensión entre los elementos autobiográficos y una sintaxis formalmente compleja y metafórica, que ofrece a los espectadores una pantalla donde proyectar su propia memoria y crear lugares fantásticos de deseo", se dice en el libro Mujeres artistas de los siglos XX y XXI.

"Mis obras son una reconstrucción del pasado. En ellas el pasado se ha vuelto tangible; pero al mismo tiempo están creadas con el fin de olvidar el pasado, para derrotarlo, para revivirlo en la memoria y posibilitar su olvido"

6 comentarios:

Natalia Book dijo...

Una vez más un post genial y que me aclara muchas cosas. Conocí las arañas, pero no tenía ni idea de quien eran ni de nada más,
Saludos

natalia book dijo...

Impresionante la "Maman" que Bourgeois tiene en el Guggenheim de Bilbao y el mensaje que transmite. La dualidad entre protección y limitación de la libertad al mismo tiempo, que representa la tela que teje la araña. ¿Quién no ha sentido alguna vez la presión de la familia y de la madre en particular, para vivir su propia vida, para ser libre?

Milagros Sánchez dijo...

Una extraordinaria biografía complementada con estas fotos de sus exposiciones, en general me ha gustado mucho la entrada.
Besos multicolores!!

Alfredo dijo...

NATALIA: Esta artista,a pesar de su avanzada edad, sigue haciendo propuestas muy interesantes y potentes, y el factor represión familiar es fundamental para entenderla. Ciertamente, las familias también pueden ser espacios opresivos.

Un abrazo!

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MILA: Una de esas artistas mujeres que nos ofrecen una visión de su mundo absolutamente personal, pero con la que mucha gente se puede sentir identificada cuando se logra entender el mensaje. Para mí, imprescindible.

Besooootes :))

dadá dijo...

muy interesante el post. no había leído tanto de ella.

Alfredo dijo...

Gracias Dadá por la visita y el comentario. Me alegro que la entrada te haya servido para algo.

Saludos.