lunes, 16 de marzo de 2015

The Newsroom: Lou Grant en el siglo XXI



Una de las primeras series de televisión de las que tengo recuerdos nítidos es de Lou Grant, la historia de la redacción de un periódico norteamericano, cuando las redacciones estaban llenas de máquinas de escribir, y un grupo de profesionales de la información corrían detrás de la noticia para luego hacerla llegar a sus lectores de la mejor forma posible.


De aquella se despertó en mi el gusto por el periodismo y empecé a soñar con formar parte de ese mundo, sueño que, en cierta medida, pude cumplir y que ahora que ya no formo parte del gremio se me ha vuelto a despertar después de ver The Newsroom, firmada por Aaron Sorkin. Una serie ésta última que he disfrutado mucho, especialmente, sé que suena paradójico, por la diferencia entre lo que se nos cuenta en la ficción y la pura y dura realidad de las empresas periodísticas.


En el caso de The Newsroom vemos la redacción de una cadena de televisión, formada por un puñado de idealistas empeñados en contar las noticias con imparcialidad, objetividad y formar a los votantes norteamericanos para que sean votantes responsables, y puedan ejercer ese derecho con todas las cartas encima de la mesa. Todo ello sabiendo que las audiencias, más acostumbradas a una mezcla de información y entretenimiento, no van a ser las mejores. Eso y un error de graves consecuencias, les relegaran en las preferencias del público poniendo en peligro la propia supervivencia del canal.


Por el camino iremos asistiendo a un montón de diálogos inteligentes, soltados a toda prisa, que en caso de optar por la versión original subtitulada obliga a leer a gran velocidad, plagados de reflexiones morales y éticas acerca de la función social que tiene el periodismo, del compromiso ético que tiene con la ciudadanía, aunque tampoco parece que la sociedad misma sea demasiado exigente con los propios medios.


A lo largo de la serie iremos viendo pasar por la pantalla algunos de los hechos periodísticos más destacados de la actualidad norteamericana, como la propuesta del programa sanitario de Obama para ampliar la cobertura a un mayor número de personas, el ascenso del Tea Party, la segunda elección de Obama, o los atentados en la maratón de Boston, son algunos de los episodios que The Newsroom nos dice como tendrían que haberse tratado informativamente.


Y la llegada de todo el conglomerado de Internet, de las redes sociales, del mal llamado “periodismo ciudadano”, que ha venido a complicar mucho el panorama de las fuentes de información, y de la creciente dificultad para determinar qué fuentes son fiables y cuáles no, o, lo que es peor, poniendo a todas las fuentes al mismo nivel.



Una coctelera de enorme interés aderezada con unas relaciones personales, que deparan algunos momentos bastante divertidos, y que se entremezclan con las profesionales, para crear una serie, muy criticada desde el sector periodístico, de esas que uno termina por recordar. Una amiga me dijo que esta serie me iba a gustar “mucho, mucho”, y tengo que decir que se quedó corta.