domingo, 27 de octubre de 2013

Anish Kapoor: La contemplación de la obra de arte como ritual

Symphony for a Beloved Sun, 2013.

Nacido en Bombay en 1954, creció en un ambiente educativo a medio camino entre lo hindú de su padre y lo judío de su madre. Estudios y desarrollo de su carrera en Londres le han llevado a ser una de principales figuras de lo que se conoce como Nueva Escultura Británica, etiqueta que comparte con artistas como Stephen Cox, Tony Cragg o RichardDeacon.

Apocalypse and Millenium, 2013.

Las esculturas de Anish Kapoor tienen una presencia muy poderosa tanto por sus grandes dimensiones, como por los lugares en los que se ubican, creando una fuerte relación entre ambos aspectos, de tal forma que el espacio pasa a ser parte de la obra, los recovecos, los vacíos, los huecos que remiten, en ocasiones a oscuridades primigenias.

Between Shit and Architecture, 2013.

Colores pulverizados que interpreta como presencia de la divinidad en tanto que materia no sólida. Lo importante para Kapoor es que la obra tenga vida por sí misma, independientemente del artista, en lo que lo importante es su contemplación convertida en una suerte de ritual.

Blood Mirror, 2000.

A partir de aquí dejo que sea el propio artista el que hable de su obra:
“Déjeme decirle que aunque hoy está de moda la confrontación con el origen étnico del artista, éste es uno de los menores problemas del arte. Esta aproximación supone un distanciamiento de las cuestiones realmente importantes. El arte es un sistema simbólico y formal que trata de problemas que se manifiestan. No creo en la idea del origen étnico. Puede que el mal arte de hoy aborde este tipo de cuestiones, pero la mayor parte del buen arte encuentra la forma de evitarlo. Para mí, ser un artista español, americano o inglés viene a ser igual. Lo importante es la obra”.

Leviathan, 2011.

“En todas las piezas confluyen las tres cuestiones centrales de mi trabajo. La primera responde a un intento de ir hacia el principio, de buscar el origen. La segunda trata el problema de ese objeto que está y que no está, lo que atañe a las obras de pigmento y de acero, piezas plurales que escapan de la simple definición de objeto. No son sólo un objeto, son algo intermedio, un ‘no objeto', lo que es una paradoja. La tercera cuestión se refiere a la autogeneración o autocreación y todas las piezas tratan de ello”.

Sky Mirror, 2006.

“La historia de la escultura, de los objetos -comenta-, es paralela a la historia de los materiales. Desde la Edad del Bronce en adelante la cuestión de la materialidad es fundamental. Lo que me interesa es que para cada materialidad existe una inmaterialidad. Esto puede ser visto como una cuestión mística, desde luego. Uno de los fundamentos de la vida es la conciencia, que es inmaterial y misteriosa. A la vez, los objetos tienen la capacidad de ‘jugar' con lo físico y lo no físico. Esta cuestión es, finalmente, filosófica, y nos lleva hacia el ‘de dónde venimos'. Me interesan los interrogantes, y muchas de estas cuestiones se refieren a los opuestos, como masculino/femenino. El estudio es un lugar en el que el artista puede ser cualquier cosa... trabajar en él es una especie de ritual pensado para dejar que las obras se produzcan a sí mismas”.

Turning The World Upside Down, 2010.

“Es muy simple. Es una protuberancia blanca que sale del muro, resulta totalmente opaca y pierde o contradice su fisicidad. Es un objeto y no lo es. La forma es como la preñez y tiene que ver con lo físico y lo no físico”.

My Red Homeland III, 2003.

“Es muy difícil aceptarse a uno mismo. No tengo ni idea. El problema es encontrar la forma de ser creativo y liberarse a uno mismo. Superar las convenciones, plantearse cómo vivir, cómo ser, asumir la idea de la libertad, tomársela en serio y encontrar todas las formas posibles de ser creativo. Una de las razones por las que admiro a Picasso es por su increíble habilidad para liberarse a sí mismo y ser creativo”.