domingo, 29 de enero de 2012

La transvanguardia, un movimiento artístico fallido


Francesco Clemente. Espejo.

A finales de los años 70 el panorama artístico estaba siendo dominado por movimientos no pictóricos, como el caso del arte povera, el conceptual o el land art, movimientos que en algunos casos ya estaban empezando a dar señales de agotamiento por lo que se estaba empezando a abrir paso la idea de un retorno a la base pictórica del arte.

Mimmo Palladino. Visitatore della sera.
En ese contexto un tanto difuso en el que se estaban empezando a producir algunas respuestas todavía no formalizadas a cien por cien de una vuelta a los valores pictóricos, va a nacer en Italia una agrupación de artistas alrededor de la figura del crítico de arte, Achille Bonito Oliva, bautizada como transvanguardia con la idea de superar a una vanguardia ya agotada e ir un paso más allá con la recuperación de los valores pictóricos, algo que no dejaba de tener una cierta paradoja después de que el propio Oliva afirmara en una conferencia celebrada en Madrid a finales del franquismo, que España era un país atrasado artísticamente precisamente porque aquí los artistas pintaban mucho. Así lo afirma José Manuel Bonet en el artículo de 1995, La transvanguardia italiana vista desde Madrid.

Dejando de lado esa aparente contradicción en un crítico muy aficionado a los focos, lo cierto es que la transvanguardia se insertó de una forma muy oportuna en un contexto en el cual el nuevo expresionismo alemán también empezaba a reivindicar la importancia de la pintura aunque con resultados de mayor calado de los que conseguirían sus coetáneos italianos.

Enzo Cucchi. A terra d'uomo.
Nicola de Maria. Maschera dell Amore.
La presentación en sociedad de Sandro Chia, Enzo Cucchi, Francesco Clemente, Nicola de Maria y Mimmo Paladino, es decir, del núcleo duro del grupo, tuvo lugar en el año 1979 en la colectiva Opere fatte ad arte. Al año siguiente, en la que algunos consideran como una de las peores bienales de la historia comisariada por el propio Oliva, se asomaron al escaparate internacional que tendría su continuidad al año siguiente en la Documenta de Kassel. En 1982, la transvanguardia presentará sus respetos al público español en la primera edición de Arco.

Oliva sería el encargado de elaborar el manifiesto identitario del grupo en el que se formulan los principios básicos de un movimiento nacido en un momento en el que el arte había sido empujado “hacia una impersonalidad de expresión que no podía conjugar el ego siempre apostado detrás del impulso creativo de la imagen”, según escribe el propio crítico.

Se reivindica entonces un regreso al trabajo manual al servicio del subjetivismo del artista, una subjetividad que, en palabras de Oliva “se afirma justamente a través de la accidentalidad de la imagen que no es nunca un momento unitario y totalitario, sino una visión precaria que no recoge, o no quiere hacerlo, el sentido del mundo y la idea del infinito que lo acompaña.”

Sandro Chia. Ponte di rane senza ponte.
Es la reivindicación del genius loci, expresión muy del gusto de Oliva, tomando como base la riqueza artística italiana del manierismo, el barroco, el futurismo ahora convertidas en fuentes de las que apropiarse y reconducir por medio de un eclecticismo individual síntoma de la nueva libertad animadora del devenir artístico de cada individualidad, de un artista ya no volcado en la transformación del arte, ni en plantear dudas, reflexiones, inquietudes al espectador, sino que busca que sus obras, aún a pesar de la importancia dada al fragmento, capaces de abrir y de cerrar el enigma al mismo tiempo.

A ese respecto Oliva afirma: “El arte pierde así su lado nocturno y problemático, de solamente interrogar, en favor de una gloriosa visualización que significa la posibilidad de realizar obras hechas con arte, en la que la obra es realmente hipnotizadora en el sentido que doma la mirada inquieta del espectador, acostumbrado por la vanguardia a la obra abierta, al proyectado inacabado de un arte que exige la perfectiva intervención del espectador.”

Francesco Clemente. La historia de mi país II.
Nicola de Maria. Sin título.
Para llevar adelante esos presupuestos los artistas transitan por los diferentes momentos artísticos en una suerte de práctica nómada también amparada por los presupuestos teóricos de Oliva. Un transitar del que vuelven cargados de fragmentos, de recuerdos luego pasados al lienzo en composiciones de una buena carga colorista generalmente tendentes hacia una figuración afirmada “a través de la accidentalidad de la imagen que no es nunca un momento unitario y totalitario, sino una visión precaria que no recoge, o no quiere hacerlo, el sentido del mundo y la idea del infinito que lo acompaña”.

Oliva desgrana otros de los presupuestos de la transvanguardia cuando escribe: “El dibujo en los trabajos de Chia, Clemente, Cucchi, De Maria y Paladino es signo, trazo, imagen, retrato, línea, esbozo, arabesco, paisaje, planta, diagrama, perfil, silueta, viñeta, ilustración, figura, escorzo, grabado, sección, boceto, calco, caricatura, claroscuro, grafito, incisión, mapa, litografía, pastel, aguafuerte, xilografía. Los instrumentos pueden ser, carboncillo, lápiz, pluma, pincel, lápiz, compás, tiralíneas, escuadra, pantógrafo, regla de cálculo, regla, esfumino, molde. El proceso puede ser: Trazar arabescos, calcar, componer, copiar, borrar, corregir, lustrar, recabar. El resultado: campo, contorno, sombra, ornato, perspectiva, bosquejo.”

Francesco Clemente. Parábola.
El final de un recorrido no demasiado largo del grupo, lo que quedará para la historia del arte es más bien poco, apenas un puñado de nombres la mayoría de los cuales se han ido diluyendo con el paso del tiempo, si hacemos excepción de Francesco Clemente considerado como una de las figuras claves del arte europeo de los años 80.

En relación a esto Juan Manuel Bonet, en el artículo que cito más arriba es categórico al afirmar que “los transvanguardistas no se nos aparecen como pintores de una gran importancia. Sus universos son limitados. Su fuste, considerablemente menor que el de sus coetáneos alemanes, norteamericanos o incluso españoles, y no digamos que el de los italianos del novecento”.

6 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Interesante este estudio que haces de la transvanguardia, movimiento que vuelve a reivindicar el trabajo artesanal, liberado de los avances tecnológicos, tal como fue los Arts and Crafts, de William Morris. Un saludo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Hay que probar siempre, después de los ismos, los trans...más allá de la vanguardia, postmodernos, ¿y después?...
No suelo dar crédito a críticos, como dices, amantes de los focos y del bla, bla, bla un tanto pedante, prefiero ver a mi manera los trabajos, el esfuerzo de los trans...de los que intentan comunicarnos algo por encima de todo, mejor dejarse de etiquetas que luego caducan y nos planteamos aquello de "déjà vu".

Tú les rindes una crónica merecida a pulso, simpre la merecen aquellos que trabajan, se implican, muestran, hasta pronto Alfredo.

Alfredo dijo...

PACO: En medio de una época en la que se estaba preconizando ya el final de la pintura y en el q predominaban movimientos artísticos muy mecanizados y pienso, por ejemplo, en el land art, tuvieron la virtud de reivindicar la forma tradicional de pintar pero con pobres resultados.

Un abrazo!!

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NATALIA: Ya sabes q no hay movimiento artístico q se precie q no cuente con su crítico de cabecera. Detrás de las palabras hay que ver hechos, realidades y dejar pasar algo de tiempo para apreciar los resultados q en este caso pues fueron los q fueron.

Un beso!!!

CAS dijo...

"conjugar el ego siempre apostado detrás del impulso creativo de la imagen”
Todo el articulo me resulta muy interesante, esta frase en especial.
Qué duro el arte siempre detrás de una vanguardia, o delante, donde le toque según el momento.

Supongo que el nombre del crítico, no es de ficción... no?

Besos.me voy con mucho en la cabeza para comenzar el día. Qué bueno!!

calamanda dijo...

Estos artistas actúan según su propio criterio, son eclécticos y de ellos me gusta su vuelta a las técnicas tradicionales y ...¿no conquistaron Nueva York?, es "Arte" también!
Me gusta mucho la "Parábola de F.Clemente y de E.Cucchi "A terra d´uomo".

Me ha gustado mucho el artículo.
Recuerdos,
un beso!

Alfredo dijo...

CAS: Aunque pueda parecer una broma, el nombre de Bonito Oliva es totalmente real :) En occidente valoramos el avance, el progreso, el ir más allá, abrir caminos nuevos, es lo que valoramos y eso hace que el arte avance o se adentre por caminos novedosos.

Un abrazo!!

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CALAMANDA: La verdad es no tuvieron demasiado éxito salvo algún caso concreto. Probablemente plantearse plantar cara a las corrientes que llegaban de los Estados Unidos de una forma muy poderosa, fue un tanto arrogante por su parte.

Un beso!!