martes, 11 de octubre de 2011

Uno Rojo división de choque (The Big Red One, Samuel Fuller, 1980)


Fallecido en 1997, Samuel Fuller fue un periodista que terminaría llegando al territorio del cine y de la producción televisiva, con un paso intermedio por la Segunda Guerra Mundial recorriendo los diferentes teatros de operaciones militares desde los desiertos de Túnez hasta las playas de Normandía.

El mismo recorrido que traza Fuller para los fusileros de esa unidad de choque conocida como Uno Rojo y en la que combatió el propio Fuller. De ahí que las vivencias de los soldados se puedan entender como una suerte de autobiografía (incluso uno de los personajes tiene veleidades literarias y se considera como el alter ego del director) bélica.

Sobrevivir es la única gloria que se puede sacar de una guerra se repite en varias ocasiones a lo largo de la película. Una frase sarcástica, al mismo tiempo que real, capaz de encajar perfectamente en el tono cínico, surrealista y de humor negro con el que están teñidas muchas de las situaciones de la película.

Una historia circular que se inicia en la Primera Guerra Mundial al pie de un Cristo de madera sin ojos, en el que el personaje al que da vida Lee Marvin, casi muere a los pies de un caballo desbocado después de haber matado a un soldado alemán que quería rendirse mientras decía que la guerra había acabado. El cabo americano no se lo cree y lo mata.


El fina de la película intenta servir como una reparación de ese hecho con casi 30 años de retraso, pero eso ya no es posible, y es que cuando alguien ha pasado por una guerra son muchas las cosas que se le quedan dentro. Un film de aire antibélico en el que muchas de sus escenas transcurren en silencio y solo una voz en off nos da alguna información acerca de los soldados, de ese pelotón que está siempre en vanguardia y que, de vez en cuando, se cuestiona si lo que hace es simplemente matar o si habrán entrado de lleno en el terreno del asesinato.


Ya sabemos que en una guerra cabe todo excepto esas disquisiciones filosóficas, máxime cuando ni siquiera se sabe el nombre del soldado que acaba de morir a tu lado, y solo el pelotón es importante para asegurar la supervivencia de uno, el objetivo que todos comparten. De hecho el nombre del personaje de Lee Marvin solo lo conoceremos como “El sargento”.

No hay más, no importa, solo hay que matar para no morir y si eso equivale a tener que disparar sobre un compañero que tiene miedo para que se vuelva a poner en marcha, pues se hace y punto, porque está comprometiendo la supervivencia de los demás aunque sea al precio de su propia muerte.

Lo absurdo de la guerra se pone radicalmente de manifiesto en la escena del combate en el interior de un psiquiátrico, cuando uno de los internos, que tiene tras de sí una reproducción de la Última Cena de Leonardo da Vinci, empieza a disparar un arma mientras grita “estoy sano, estoy sano”.

Humor negro en escenas como la del parto en el interior de un tanque rodeado de muertos, y los condones utilizados como guantes; un francotirador que apenas es un niño que cuando es azotado cambia su vivas a Hitler por un grito desesperado llamando a su madre; o esos campesinos ya jubilados dispuestos a oponerse a los americanos con sus instrumentos agrícolas y a los que unos disparos al aire disuaden de forma inmediata.


Y el horror de descubrir los campos de exterminio, un horror que nos llega de una forma meridana a pesar de contárnoslo con una gran contención de medios, no hace falta que veamos montañas de cadáveres o cuerpos devorados por el hambre y el maltrato, basta con los ojos, con esas miradas perdidas en el miedo, y ese humo que sale de una chimenea. No hace falta más.

9 comentarios:

Balamgo dijo...

Aunque no me gusta mucho el tema bélico, cuando leo tus comentarios acerca de alguna película, me entra una gran curiosidad por verlas, también las bélicas.
Abrazos.

PACO HIDALGO dijo...

Parece que Fuller trata con crudeza el tema de la guerra, al insistir en que sobrevivir es el único logro de una guerra y que hay que matar para seguir viviendo. No conozco esta producción, pero parace interesante, pues el propio Fuller conoce la guerra de primera mano. Saludos, Alfredo.

Alfredo dijo...

BALAMGO: Gracias por tu comentario. Da un valor a lo que escribo que me hace que sienta una gran responsabilidad hacia lo que escribo.

Un abrazo!!

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PACO: Sin duda el hecho de conocer la guerra de primera mano, le valió a Fuller para hacer este retrato, hasta cierto punto cínico, de la condición de los soldados y como la guerra convierte en actos heroicos (matar) algo que en tiempos de paz se considera absolutamente inaceptable.

Un saludo!!

Fonocopiando dijo...

Suscribo el comentario de Balamgo, de tendencias pacifistas tiendo a evitar las películas bélicas salvo que lea una buena crítica como la tuya, creo recordar que en la casa familiar hay una copia de esta película y ya que me has abierto la curiosidad tengo que intentar verla.

Amelia dijo...

Me gustaría que sólo hubiera en el mundo felicidad en vez de tantas guerras, aunque el cine me encanta, prefiero las de amores, me aterra las muertes de inocentes. Un abrazo

Alfredo dijo...

FONOCOPIANDO: El cine bélico nos traslada una realidad que está ahí y hay grandes películas ambientadas en ese ambiente. Esta es una de ellas.

Un abrazo!!

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AMELIA: También hay historias de amor que transcurren en tiempos de guerra y hay grandes películas sobre eso.

Un saludo!!

Amelia dijo...

No te lo discuto amigo,y también las veo las de geerras soy una enamorada del cine y abandono el ordenador para verlas. Un abrazo

Alfredo dijo...

Un sano ejercicio sin duda, ese de dejar el ordenador para disfrutar del buen cine :)

Un saludo Amelia!!

Rainier Zundapp dijo...

OTRA BASURA MAS DEL CINE ESTADOUNIDENSE CON AIRES PRETENCIOSOS DE ABSURDA BUSQUEDA DE ARTE BELICO; UNA PORQUERIA DE LA CUAL COMIERON SPIELBERG Y AHORA EL APOLOGISTA DE LA VIOLENCIA TARANTINO. FILM RIDICULO Y QUE TIENE POCO QUE VER CON LA REALIDAD DE LA WW II, PATETICAS ESCENAS EN BUSCA DE UN INEXISTENTE LIRISMO. RIDICULO LEE MARVIN Y FULLER, DONDE S PUEDE ESCUCHAR LA FRASE MAS RIDICULA DEL CINE DE TODOS LOS TIEMPOS "....MATÈ AL QUE ME MATÓ ?"LO BUENO ES QUE FULLER Y MARVIN ESTAN MUERTOS Y NO PUEDEN HACER OTRA DE ESTAS INIQUIDADES.
LUIS.