miércoles, 22 de diciembre de 2010

Stephan Balkenhol (Fritzlar, Hesse, Alemania, 1957)



Peculiar escultor alemán que tiene en la madera el material fundamental de su trabajo, que le sirve para dar forma a personajes humanos sobre todo, pero también a animales y elementos vegetales, que nos llaman la atención por la presencia que manifiestan, y por el hecho de que podemos apreciar las huellas de un tallado fuerte, duro, que, en ocasiones, da la sensación de haberse parado en el mismo instante en el que la figura ya había cobrado toda su presencia y ya no se trabaja más sobre ella.

Balkenhol fue discípulo del escultor minimalista alemán Ulrich Rükriem (Düsseldorf, 1928), influencia que nuestro artista de hoy reconoce abiertamente. “Su forma de tratar el material y de concebir el espacio supuso una gran influencia en mi obra y pienso que alguno de sus credos estéticos se han convertido en parte de mi trabajo aunque de manera diferente”, le dice a David Barro en una entrevista en 2001.



El elemento más definitorio de la producción artística de Balkenhol, además del uso de la madera, son esas figuras masculinas y femeninas, trabajadas a diferentes escalas desde la minúscula hasta la monumental, de apariencia real (no son retratos) coloreadas al acrílico que nos miran desde sus pedestales de una manera fría, lejana, sin expresividad pero con una mirada que notamos que nos sigue, que se fija en nosotros de una forma que no deja de ser inquietante, como si alguien estuviera espiando todos nuestros movimientos.

Escribe Fernando Castro en su artículo Madera de guasón (sobre Stephan Balkenhol), que el escultor “utiliza la madera sin apelar a un simbolismo trascendente, como un material que le permite actuar de forma directa, manteniéndolo como algo rudo que él somete a la policromía”.



Más adelante, añade: "No cabe duda de que las obsesiones imaginarias de Balkenhol son las de la figura y el retrato. Sus cabezas y personajes nos devuelven la mirada, imponen presencias extrañas que, aun- que surgen de una voluntad lúdica, tienen un aspecto grave. Este creador parte de personas corrientes que recupera del centro del bloque de madera, las colorea y, sobre todo, parece fijar, como hiciera Giacometti, un enorme interés en los ojos, pintados minuciosamente.”

Son figuras que nos dicen que tienen toda la vida por delante para seguir viendo como las cosas les pasan por delante, y de las que no podemos esperar ninguna ayuda, ningún mensaje de consuelo, ensimismadas como están en su mundo, en una historia que no está escrita, que no esconde ninguna clave. Sin embargo, las miramos, las volvemos a mirar y nos extrañamos, algo tiene que haber detrás y el enigma sigue vivo, nos interpela y nos descoloca porque la respuesta no termina de salir, de cobrar forma.


Son figuras que uno llamaría del desconsuelo, de una soledad hierática, impasibles ante lo que las rodea y ante nuestras paupérrimas preguntas de simples mortales. Ellas están en otro lugar, en otro momento, tal vez, situados por encima de nuestras mezquindades, de nuestro anonimato transmutado en ansias de inmortalidad.

4 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Inquietantes personajes de cada día, acabados meditadamente inacabados, rudos pero reconocibles, quietos, espectantes.

Te dejo Alfredo camino de Galicia pasando por Madrid para ver la expo USA de Maphre. Besitos, pásalo bien todo lo que puedas amigo, visita si quieres mi jueves navideño, mañana, nos vemooos, !fortuna!

sonoio dijo...

el uso de la madera les dá un resultado muy plástico casi como de arte primitivo

una curiosidad este artista y mágnífico además


saludos alfredo!

Alfredo dijo...

NATALIA: Seguro que la exposición es de las que merece la pena, lo mismo que las tierras galaicas y, como no, me pasaré por tu lugar con el placer con el que lo hago siempre.

Un abrazo!!

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SONOIO: Sus obras son casi como totems, salidos de la madera de algún bosque, y por eso también tienen algo de telúrico.

Abrazos!!

CAS dijo...

Querido Alfredo: paso brindar contigo.
QUE TENGAS UNA FELIZ NAVIDAD!!!
Un fuerte abrazo