martes, 21 de agosto de 2007

Walter Gropius (Berlín, 1883- Boston, 1969)


El hecho de no saber dibujar no impidió a este arquitecto alemán convertirse en una de las figuras más transcendentales de todo el siglo XX y con extensión a este siglo XXI, tanto a través de los edificios que salieron de su fecunda creatividad, como, sobre todo, gracias a la escuela que fundó en 1919 y que bautizó como Escuela de Arquitectura Bauhaus, al frente de la cual se mantendría a lo largo de casi una década.

La importancia de la Bauhaus (Casa de Construcción, en su traducción del alemán, foto 2) necesitará de otro artículo monográfico, con lo que aquí me limitaré a señalar que esta escuela (cerrada por los nazis en 1933, como no) en la que se fundían arquitectura, diseño, artes plásticas para generar unas estéticas rabiosamente modernas durante todo el tiempo que permaneció abierta de las que todavía somos deudores hoy en día. La idea que regía esta escuela era la de la Construcción de la Obra de Arte Total.


Además de sus carencias a la hora de plasmar en papel sus proyectos, Gropius nunca obtendría el título de arquitecto al abandonar sus estudios en 1907 cuando estaba en la Universidad Berlín-Charlottenburg. Gracias a una recomendación entró en el taller de Peter Behrens para ejercer como asistente y director de obras. De Behrens, conocido por sus trabajos para la firma AEG, Gropius aprendió a utilizar las herramientas del trabajo arquitectónico y también a mantener una forma de pensar abierta e integradora que luego tomará forma definitiva en la Bauhaus.

Una de las obras que más fama le daría a nuestro arquitecto, diseñada junto con su socio Adolf Meyer, tendría que ver con la arquitectura industrial, al tener que levantar una serie de edificios para la Fábrica Fagus (1911-1925, foto 1). A ellos se les pidió que definieran el aspecto artístico del complejo fabril concentrando sus esfuerzos en las fachadas y en los espacios interiores. Al exterior del edificio de oficinas, de tres plantas y cubierta plana, le aplicaron unas soluciones que se convertirían en históricas, especialmente por la utilización de amplias superficies acristaladas, apoyados en los nuevos sistemas constructivos de hormigón, generando unos muros-cortina que contribuyen poderosamente a la sensación de ligereza y esbeltez del edificio, una solución que hoy es de lo más habitual.

En sus viviendas urbanas las ideas de Gropius tienen que ver con el máximo protagonismo posible de la luz natural, un espacio exterior que no constriña a la edificación, y con una búsqueda de la integración de la arquitectura en un paisaje que busca dar protagonismo a los elementos naturales (árboles y superficies verdes en general), ya que una de sus máximas era la de que sólo podemos dominar a la naturaleza si empezamos por obedecerla. Son obras en las que se combina el rigor clásico con una proporcionalidad en los volúmenes, generando, al mismo tiempo, un dinamismo que va a ser definitorio de su estilo. Bloques macizos articulados con libertad sobre un terreno que no se siente invadido y que terminar por aceptar esos elementos artificiales como una parte más del paisaje.

En los años anteriores a la subida de Hitler al poder, la obra de Gropius se centró en la construcción de viviendas baratas, especialmente en la zona de Dessau, donde también construirá la oficina de empleo en la que rompería con la tradición que había en Alemania y Francia de revocar las paredes con estuco, material que sustituyó por el ladrillo, configurando un edificio de extremada elegancia que le colocó por méritos propios en el olimpo de la composición arquitectónica abstracta.


Luego llegaría el salto a los Estados Unidos, país en el que, junto con Mies Van der Rohe, fue una figura fundamental en el cambio de mentalidad arquitectónica que experimentó aquella nación a lo largo de los años 30 del siglo XX. Gropius llegaría a ser el director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Harvard y fundará en 1945 el estudio The Architects Collaborative, el famoso TAC, a través del cual realizará, entre otras obras, la embajada USA en la capital griega, la Universidad de Bagdad y el edificio de la compañía aérea Pan American en Nueva York.

Antes de eso, también trabajó en Inglaterra donde le dio tiempo a modificar los esquemas tradicionales de la arquitectura destinada a fines educativos, para, después de la guerra, ver como su país natal recuperaba su figura a través de una exposición internacional primero, y a través del encargo al TAC de un edificio de viviendas en Berlín 1957, en un solar con abundante vegetación. Edificio de planta ligeramente cóncava, forma que se continúa en los balcones de las viviendas configurando una fachada muy atractiva visualmente. Eso y el hecho de ser un bloque muy bien integrado en el paisaje de un barrio del que se convirtió en el principal foco de atracción visual, no impidió que algunos críticos fueran bastante duros en sus juicios.

5 comentarios:

Jesús dijo...

Horribles, las casas bauhaus son horripilantes...creo que fue para el Gropius este para el que se invento la frase...Pena de muete no, excepto para los arquitectos.

Alfredo dijo...

hola alfredo

que bueno que hayas tocado un tema que para mi es fundamental, ya que es eso a lo que me dedico.
considero que las cosas tienen su tiempo, responden a necesidades, a tendencias, estilos y sin duda la obra de este arquitecto es propia de su tiempo, es una arquitectura tremendamente reconocible y que genero escuela.

de los arquitectos historicos se debe aprender, reconocerlos, estudiarlos, sacar tanto lo bueno como lo malo de sus propuestas, para asi poder generar una opinion y nosotros los arquitectos nuevos formarnos una manera de hacer arquitectura que por sobre todo debe ser propia del lugar en el que se edifique, tener la sensibilidad necesaria para poder diseñar en relacion a un entorno, una obra de arquitectura a mi juicio nunca es individual, siempre debe tener relacion con su entorno debe resaltar lo mejor de su arquitectura y responder al lugar en el cual se emplaza.

un abrazo
bye

Alfredo dijo...

Hola Jesús.

Gropius es un arquitecto fundamental para entender la modernidad y discrepo de tu valoración acerca de las viviendas salidas de esa escuela que fue de una tremenda importancia con la búsqueda y el hallazgo de edificios integrados en su entorno y habitables.

Pena de muerte nunca, ni siquiera para los arquitectos.

Hola Alfredo!

Sin duda la Bauhaus fue una escuela fundamental y de frutos muy buenos, y es que el racionalismo germano no siempre es malo y de ahí salieron arquitectos y diseñadores que mantienen todavía su inluencia hoy en día, probablemente más en el campo del diseño.

Para mí, este es un arquitecto fundamental en la modernización de los conceptos arquitectónicos, y a la hora de valorar que los edificios tienen que estar al servicio de los ciudadanos y lo más perfectamente integrados en el medio que les rodea que sea posible.

Los arquitectos siempre habéis tenido la responsabilidad de crear espacios para los hombres, crear ciudades habitables, sostenibles y agradables de recorrer. Luego los ejemplos de especulación vienen a estropear mucho de lo que debería de ser ese objetivo último creando auténticas aberraciones, pero, en todo caso, vuestro papel y el de que os hace los encargos es fundamental.

Un saludo muy coridal!

Corazón Coraza dijo...

Estos edificios...me hicieron acordar a unas fotos que tengo (cuando recorrí el mundo... jajaja!! chgistee!!) de construcciones re raras del mundo hay casa y edificioos re locoss!! y están muy buenos! lo que nosé si serán de este señor.... je.
Un abrazoo!

Anónimo dijo...

Wir Kinder vom Bahnhof Zoo.

Christianne F.