jueves, 13 de febrero de 2014

Encubridora (Rancho Notorious, Fritz Lang, 1952): Un western con sabor a cine negro



A pesar de que Howard Hughes tuvo mucho, diríamos que demasiado, que ver en el montaje final de la película, e incluso cambió el título original que iba a ser Chuck-a-Luck (en alusión a un juego de ruleta de la fortuna), estamos ante el que los especialistas dicen que es el mejor de los tres westerns que firmó Fritz Lang, una opinión que no sé si compartir o no habida cuenta de que no he visto los dos anteriores.




Sin embargo, de lo que sí estoy convencido es que estamos ante una obra apreciable, si bien no de las más destacadas, del cineasta austriaco emigrado a los Estados Unidos en los tiempos de los nazis, y en la que vuelve a tratar uno de sus temas favoritos que no es otro que el mal, o más bien diríamos que las manifestaciones del mal y de cómo influye en la vida de las personas.




Y en este caso con una historia que cruza a Vern Haskell (Arthur Kennedy), un hombre golpeado por una tragedia que le cambiará radicalmente su vida; Altar (Marlene Dietrich), mujer lanzada a una vida disoluta; y Frenchie Fairmont (Mel Ferrer), un hombre convertido en pistolero después de haber dado muerte a otro hombre.




Tres destinos marcados a fuego que se cruzarán sobre las arenas del desierto, en el polvo de un camino enrevesado que a pesar de estar grabado en color, presenta muchos más oscuros que claros. Y es que Fritz Lang maneja en esta película extraordinariamente los contrastes, una luz dura para poner un marco tenebroso a una historia de vaqueros, de forajidos, de hombres y mujeres incapaces de salir del círculo vicioso en el que se han visto metidos incluso a su pesar, y del que saben que no hay salida posible.




Nada más comenzar la película ya nos queda marcada la tragedia, con muy pocos elementos pero suficientes para que el espectador se meta de lleno en la historia, sin transiciones, sin elementos innecesarios, sin falta de que veamos toda la tragedia, ésta se nos impone sin paliativos. A partir de ahí arranca una historia de búsqueda, de encuentro y de formación de un triángulo amoroso que notamos que va a ser de imposible resolución.





Y cuando parece que puede haber un resquicio a la esperanza, esta se tornará de nuevo en tragedia, cuando las preguntas encuentren respuesta, entonces sí que la vuelta atrás se torna imposible y la tragedia se vuelve a enseñorear de la historia. En un mudo duro, cruel, inmisericorde, no queda lugar para el amor. Y el camino sigue, el polvo se deposita en el suelo y sólo hay sitio para el olvido.

4 comentarios:

Jesus dijo...

Un buen resumen de una gran pelicula,

casss dijo...

Estoy muy dedicada a ver películas de estos tiempos gloriosos. Esta no la he visto, pero lo haré seguramente y tendré en cuenta como siempre, tu valiosa opinión.

besos y muy buena semana!!!

Alfredo dijo...

JESÚS: Efectivamente una gran obra y con una canción central utilizada como recurso explicativo de la trama también muy destacada.

Un abrazo!

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CASS: Pues espero que la disfrutes porque es una gran película.

Un beso!

Marcos Guitar dijo...

ME ENCANTA EL COLOR..Y LOS ACTORES..UNA PELICULA WESTERN A COLOR..FENOMENAL!!!!