martes, 17 de mayo de 2011

Lee Krasner (Nueva York 1908-1984)


Desde que a los 13 años esta mujer nacida en el seno de una familia de judíos de origen ruso, tomara la decisión de conducir su vida por los derroteros del mundo del arte, su carrera pasó por una serie de jalones no siempre positivos.

Después de unos primeros pasos formativos, Krasner pasará por la Women’s Art School y por la Art Students League donde empezará a dar los primeros pasos serios en su carrera con una serie de obras que tienen en figuras como Mondrian, al que llegará a conocer personalmente, Picasso y, un poco más tarde, Matisse los puntos de referencia fundamentales.

La Gran Depresión la va a sacar momentáneamente de los circuitos artísticos y se ve obligada a sobrevivir como modelo para otros pintores y como camarera hasta que, en 1932 consigue un trabajo a tiempo completo gracias a un programa puesto en marcha por el presidente norteamericano Roosevelt, como apoyo a los artistas.


Con la posibilidad de dedicarse a tiempo completo a la creación artística, Krasner se revelerá en contra de lo aprendido hasta ese momento para dar una vuelta de tuerca que será decisiva en su desarrollo posterior. Unos años más tarde, concretamente en 1937, conoce a Hans Hofmann, de cuya mano se adentrará por unos derroteros que la iban a conducir, a ella y a otros muchos, hacia el expresionismo abstracto movimiento del que Krasner se convertirá en uno de sus referentes fundamentales.

La exposición colectiva que tuvo lugar en la McMillen Gallery de Nueva York, fue otro de los puntos de inflexión señeros en su carrera, aunque no terminara por resultar favorecedor de su carrera. En esa exposición conocerá a Jackson Pollock, un artista que apuntaba maneras y que tenía una fuerte dependencia del alcohol. Se casan en 1945 y durante la década y media siguiente, Krasner vivirá para apoyar y empujar la carrera del considerado pintor expresionista abstracto por excelencia.


Durante el tiempo de su matrimonio, roto por el fallecimiento de Pollock en un accidente de tráfico en 1959, Krasner siguió pintando aunque con menos intensidad. Será en esos años 50 cuando empiece a experimentar con la técnica del collage, y, como se cuenta en la web The Art Story, va a producirse otro hecho relevante para la artista. “Después de un día especialmente frustrante en el estudio, Krasner rompió algunas de sus pinturas en trozos para luego reensamblarlos y dar lugar a unas construcciones con reminiscencias cubistas” (la traducción es mía).

Esos trabajos los expuso en 1955 y con ellos consiguió una muy buena acogida por parte de la crítica. Tan positivas fueron las reacciones, que, tal y como se afirma en la we b ya citada, Clement Greenberg dijo que era una de las exposiciones más importantes de la década.


De nuevo su carrera sufrirá un parón, esta vez a causa de un aneurisma que sufrió en 1962, y que la tendrá un largo tiempo apartada de su arte. Cuando se recupere, la abstracción que la había caracterizado hasta entonces, deja paso a unas formas más suaves y a la utilización de una suerte de formas vegetales más próximas al realismo pero sin perder los puntos de anclaje fundamentales de su forma de entender la pintura.


La muerte la alcanzó en 1984 sin haber podido ver el final de una retrospectiva de su obra que, por fin, la colocaba en el lugar que le correspondía como una de las grandes figuras de la pintura del siglo XX.

6 comentarios:

CAS dijo...

Admiro su fuerza en el arte, su creatividad, pero sobre todo admiro su tesón. Es algo que uno llega a envidiar cuando siente que nuestro espíritu está siempre en la búsqueda de algo trascendente y fundamental, como conocerse uno mismo, ni más ni menos.

PACO HIDALGO dijo...

Lástima que determinadas desgracias no le permitiera obtener un éxito más rotundo, pues talento y arte tenía, una genuina representante del expresionismo abstracto. Saludos cordiales.

Alfredo dijo...

CAS: Seguramente esa búsqueda de uno mismo sea la búsqueda más complicada a la que nos podemos enfrentar los seres humanos.

Un abrazo!!

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PACO: Esta mujer es doblemente importante para la historia del arte ya que, por un lado, desarrolló una más que notable carrera artística propia y, por otro, fue el soporte fundamental para el éxito de Pollock.

Un saludo!!

Susana Inés Nicolini dijo...

Un bello espacio, te felicito. La información que nos brindas es exquisita y la estética del sitio, igual. Me hago tu seguidora, y te invito a conocer mis blogs, será un placer verte por allí.
Un abrazo desde Buenos Aires

Alfredo dijo...

Gracias Susana. Bienvenida y el camino ha quedado abierto.

Un saludo!!

haroep dijo...

muy bueno , estaba analizando el film Pollock del 2000 y me sirve tu artículo
saludos!