lunes, 29 de junio de 2009

Janet Cardiff (Brussels, Ontario, Canadá, 1957)



Junto con su compañero vital, Georges Bures Miller (Vegreville, Canadá 1960), Janet Cardiff lleva muchos de los años de su carrera artística trabajando con un material tan especial como es el sonido. Elemento con el que consigue la creación de unas atmósferas que pueden ser acogedoras e inquietantes, pero ante las que uno no puede dejar de sentir que se encuentra al borde mismo de la realidad, tal vez, un paso más allá, en una suerte de hiperrealidad en la que notamos que los sentidos no son capaces de analizar el entorno con la claridad habitual.

Son célebres los llamados paseos auditivos (audiowalks), para los que la artista utiliza elementos de reproducción tan habituales como los mp3 o los Ipod, para, a modo de audioguía, ir conduciendo al oyente en su mundo de sensaciones. Así, lo mismo nos lleva de paseo por las calles de una ciudad, como por los bordes de una pesadilla, en los que sus pasos nos van acompañando mientras se obliga a la imaginación a completar el puzzle que la voz de Cardiff nos va ofreciendo.

Uno de los elementos que están presentes en esos paseos, es el pasado, y de ahí que la propia artista reconozco que algunas de sus obras rozan la melancolía, algo que relaciona con la escritora Virginia Wolf, una de sus favoritas, por la “manera en que piensa sobre el pasado y su forma de escribir es toda una inspiración para mí, pero pienso que –en los paseos- a veces hablo sobre cosas tristes por que quiero conectar emocionalmente con la gente” (Entrevista publicada en la revista La Tempestad, en marzo de 2007)



La obra de Cardiff exige que el espectador se involucre de lleno en ella para completar la narración que va saliendo del reproductor o de los altavoces, en función del tipo de obra que sea. “En The dark pool el visitante, convertido en un detective de novela negra de los años treinta, puede seguir las huellas de dos misteriosos científicos, o artistas, en el ambiente abigarrado y aparentemente caótico de su estudio. En la penumbra, entre objetos de todo tipo, montones de libros, vestidos, tazas con restos de café, viejos aparatos y otros efectos personales, abandonados en la que se intuye una salida precipitada, se oculta un sistema de sensores que, al paso del visitante, activa hasta 25 bandas sonoras distintas, música y fragmentos de diálogos, que contribuyen a crear una experiencia casi irreal.”, según escribe Roberta Bosco.

Otras veces nos planteará juegos perversos, como en el caso de The killing machine (La máquina de matar), en la que nos ofrece una visión sobre la pena de muerte a través de una sillón de dentista equipado con sendos brazos robóticos, y en la que el espectador está obligado a pulsar un botón que pone en marcha el artilugio que “en algún momento de su historia imaginaria ha torturado una víctima indefensa.” (Bartomeu Martí)

Las posibilidades tecnológicas le permiten a la artista ofrecer distintas pistas de sonido emitiendo al mismo tiempo, a diferentes velocidades, de tal forma que todo ello termina por modificar el entorno y nos invitan a entrar en un juego en el que participan tanto lo físico como lo psicológico, y el subconsciente aflora inopinadamente.

5 comentarios:

calamanda dijo...

Estoy aquí...

Hans Haacke...Winston Marsalis...
Janet Cardiff...muchísimo!...tengo
que leer y ver con tranquilidad...

Te escribo...

Un beso.

calamanda dijo...

¿Te gusta The Killing Machine?
¿Qué opinas?...

Te escribo...

Un abrazo.

Alfredo dijo...

Espero tus comentarios con el interés de siempre. En relación a la instalación de Cardiff creo que obliga a reflexionar acerca de la indiferencia con la vemos y oímos todos los días noticias sobre muertes o ejecuciones. A mí personalmente es una instalación que me incomoda, ante la que me siento duramente interpelado.

Besos!!

Balamgo dijo...

No controlo demasiado el tema, pero me parece algo muy sugerente.El apartado sobre Virginia Wolf, me parece realmente muy interesante.
Sinceramente, aprendo una barbaridad cada vez que leo tu blog. Las difentes tendencias en el mundo del arte, siempre me han interesado, aunque el aprendizaje va poco a poco.
Muchas gracias.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Esos son los buenos aprendizajes, los que van poco a poco y van dejando su poso con el tiempo. Esta artista tiene un corpus de obras al que yo creo que merece la pena echarles un vistazo e intentar entrar en su esencia.

Abrazos!!