viernes, 12 de diciembre de 2008

Agnès (Claudia Faci)


“Esta pieza es resultado de mi relación con los escritos de Chantal Maillard, utilizados como espejos en los que me intento reflejar y acabo por romper en mil pedazos descubriendo mi propio discurso. A lo largo de la pieza diálogo con textos de Chantal Maillard, extraídos de dos libros de esta autora: Filosofía en los días críticos y Diarios Indios, que cayeron en mis manos fertilizando la semilla de este proyecto”

Un espectáculo frágil sobre la fragilidad. No sé si la autora de este montaje, con cuyas palabras empiezo este comentario, estaría de acuerdo con esa definición que yo le otorgo porque no se me ocurre otra mejor. Frágil como una copa de champán que se cae al suelo y se hace añicos, frágil como la propia esencia humana, frágil como esa sonrisa detrás de la que nos escondemos en este mundo de apariencias.

Una mujer sola en una sala desangelada y fría de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial (segundo de los tres espectáculos que componen el ciclo Mujeres Abandonadas en un Centro de Arte), nos recibe a los acordes del punk detrás de cuya dureza esconde su frágil existencia, a modo de caparazón que se irá dulcificando hasta llegar a cantar a Edith Piaf a capella, en un progresivo desnudo interior.

Habla consigo mismo y con nosotros, nos muestra su soledad, que también es la nuestra, su necesidad de que el vacío de alguien venga a compartir su propio vacío, la viva imagen de la tristeza, de la soledad, de la persona que se siente abandonada y que por eso se nos esconde y se nos muestra, entra y sale, se cambia de ropa y tiene frío, tanto real como metafórico.

Y encima dejamos que el amor se nos pudra en la nevera. Aplausos.

5 comentarios:

Estel_Julià dijo...

Alfredo,

Tengo que felicitarte por esta entrada, he de reconocer que me ha llegado al alma.

Un espectáculo com tú bien dices, frágil y enternecedor por mucha dureza que se esconda detrás del simbolismo que has reflejado en tu post.

Lástima que me lo pierda y en esta ocasión no pueda disfrutar de él.

Decirte que de haber podido asistir yo también habría sido una de esas mujeres abandonadas en un centro de arte, me siento tan representada en ellas.

Un abrazo muy fuerte,


Estel J.

Leonor de Aquitania dijo...

Yo estuve allí, y no, no me sentí abandonada, todo lo contrario me sentí acampañada de gente que estaba compartiendo la misma experiencia que yo.

Destacaría la "aparente" sencillez de la interpretación. En momentos no sabía si lo que decía o hacía era verdad o ficción. Momentos muy íntimos, frases muy reveladoras, reflejos de cada cual que compartíamos aquel frío espacio. El regalo final un gran regalo.

Alfredo dijo...

ESTEL: Mujeres que se nos presentan con su carnalidad como único y rico equipaje de sucesos. Ante un auditorio muy minoritario, todo adquiere un punto de intimidad muy interesante.

Saludos!!

*********

LEONOR: Cierto que la interpretación pareció más un diálogo entre personas que se conocen, o al menos se reconocen, y que sientan a compartir un rato de charla agradable, y el final, es verdad, fue muy impactante. Y el champan estaba muy bueno.

Bonsaimusic. dijo...

Debe ser toda una experiencia que la obra empiece con ritmos punkys y acabe con la dulce y sensual voz de Edith Piaf.
Me gusta esta frase: dejamos que el amor se nos pudra en la nevera. Ese amor necesita una visita de urgencia de besos.

Te mandamos besos navideños.

Alfredo dijo...

BONSAIMUSIC: En realidad finaliza con un aria interpretada por una soprano, mientras está sentada en el suelo, apoyada contra la pared y apurando un cigarrillo, en un final inolvidable. Y la frase del amor que se pudre en la nevera es una de las que nos deja a lo largo del espectáculo.

Besos perlados por la nieve que nos visita!!