domingo, 22 de enero de 2012

W. C. Handy, el padre del blues


“Los negros del sur cantaban sobre cualquier cosa. Se acompañaban de cualquier cosa a la que pudieran sacar un sonido o un ritmo”. Eso dejó escrito William Christopher Handy (1873-1958), un sureño de Alabama, hijo y nieto de predicadores y nacido en el seno de una familia de esclavos emancipados que vivía en una cabaña de madera levantada por el abuelo y que todavía se conserva en su localidad natal de Florence.

W.C. Handy pasa por ser el Padre del Blues, título que utilizó para su autobiografía publicada en 1941. Sabido es que en los cultos religiosos de muchas de las diferentes confesiones que conviven en los Estados Unidos, la música es un ingrediente fundamental y ahí está el primer germen de la formación musical de Handy, un chaval de la zona del Delta del Missisipi, que irá ahorrando lo que pueda y como pueda para comprarse su primera guitarra a escondidas de su familia.

Sin embargo, ese era un instrumento que a su padre, por alguna razón seguramente incomprensible, consideraba como pecaminoso y de ahí que dirigiera los pasos musicales de su vástago hacia el piano. Aquello no le convencía demasiado a nuestro protagonista, quien se empezó a relacionar con un barbero para adentrarse en el mundo de la trompeta.



Sin entrar en más pormenores, lo que queda más o menos claro es la fuerte inclinación musical de Handy, quien empezó a viajar por el Sur de los Estados Unidos y pudo ir conociendo las diferentes formas de cantar que tenían los trabajadores negros. La combinación de himnos y salmos religiosos, con las canciones del trabajo, las baladas y los distintos tipos de canciones y baladas difundidas por aquella zona del país. De esa combinación, además de los sonidos propios de la naturaleza, Handy logrará meter a la música negra dentro de la gran corriente de la música popular.

Una de las grandes aportaciones de Handy fue el dejar por escrito todas aquellas canciones que iba escuchando, dejando sus notaciones musicales y utilizándolas para dar origen a sus propios temas y a los ritmos con los que hoy identificamos ese estilo musical. En una entrevista concedida a Dorothy Scarborough, Handy le decía que “cada uno de mis blues está basado en una antigua canción negra del Sur o en alguna de las canciones folk que cantaba mi madre cuando yo era un niño”, y añadía después: “Sí, los blues genuinos realmente son canciones folk”.

En 1909, Handy dejaría para la historia uno de esos temas que todo el mundo considera como fundamentales para el desarrollo musical posterior. En ese año, Handy compone para Edward Crump un tema para emplearlo en la campaña electoral que llevará a Crump hasta la alcaldía de Memphis. El tema se titulaba Mr. Crump y una vez pasadas las elecciones, Handy lo utilizará como base para el Memphis Blues que publicaría finalmente en 1912, dejando así para la posteridad el que algunos consideran como el primer blues de la historia.


Otros temas salidos de la mano de Handy son el Yellow Dog Blues, canción basada en un ritmo que le escuchó a un guitarrista que estaba tocando su instrumento con un cuchillo “y cantando acerca de un lugar que era un cruce de vías de ferrocarril” mientras esperaba un tren en la ciudad de Tutwiler, como contó el propio Handy. Eso fue en 1903, aunque el tema no verá la luz hasta 1914. En 1909 grabará el tema para el futuro alcalde de Memphis y tres años después, con letra de George Norton, dará a luz a otro tema inmortal como es el famoso Memphis Blues.

Resumiendo hasta el extremo, Handy pasará por diferentes formaciones musicales, desde un primer cuarteto vocal con el que pretendía actuar, a finales del siglo XIX, en la Exposición Universal de Chicago, hasta diversas formaciones posteriores, Handy fue dejando un repertorio hoy absolutamente reconocido.

En 1957, cuando ya estaba totalmente ciego y muy enfermo, hizo su última aparición pública para acudir, en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, a una fiesta en su honor a la que acudieron 800 personas del mundo del cine, de la música y diversas personalidades, tal y como recoge el obituario publicado en el New York Times. “El presidente Eisenhower, el vicepresidente Richard M. Nixon y el gobernador Harriman, estuvieron entre los notables que enviaron telegramas de felicitación”, se dice en el mismo obituario.

“Los negros inventaron el jazz, mientras que los blancos levantaron una industria de ello”, dejó dicho el compositor del St. Louis Blues.

viernes, 20 de enero de 2012

Etta James

Hoy ha fallecido a los 73 años de edad, a causa de una leucemia, la cantante norteamericana Etta James. Sirva este vídeo de recuerdo póstumo y apresurado.

martes, 17 de enero de 2012

Paul McCarthy: la violencia y el ketchup como símbolos sociales


Cabeza de tomate.

Blockhead (2003)
Mi trabajo no es una manifestación violenta. Trata sobre una violencia ficticia, del tipo que se puede ver en las películas. Empleo los mismos trucos, por ejemplo, las prótesis de plástico o una mano artificial. Uno de los personajes que aparecen en mis actuaciones, Big Robert, posee unas manos enormes. Al mismo tiempo, yo introduzco la mía en su interior para manejarlo. Lo golpeo con un movimiento convulso y repetitivo que produce un efecto hipnótico, durante el que sus dedos de látex se llegan a romper. Por un momento, el público se asusta. Puede que me haya cortado la mano. Es entonces cuando surge la duda. El público no sabe si reírse o asustarse ante la brutalidad de los golpes. Se ríen del chiste, de la enorme mano protésica, de la sangre artificial. Pero, al mismo tiempo, hay un elemento brutal y les incomoda que les haga gracia. Mi trabajo consiste en una especie de brutalidad virtual, ficticia.

Muchas de mis obras tratan sobre la violencia familiar, el abuso, la opresión y la dominación. La más frecuente es la relacionada con los niños. Sin embargo, no ilustro literalmente estos temas en mi trabajo, sino que, más bien, son asuntos que se evocan de un modo indirecto.

Painter (1995)
Hacia finales de los años 70, estaba más interesado en lo específico. Mis performances se orientaban hacia la realidad; después me interesé por la confusión entre la realidad y la ilusión. Comprendí que la necesidad de generar violencia, la necesidad de la violencia física, no correspondía a una realización específica. Me fui interesando cada vez más en representarla. Esa es la razón de que use ketchup. Lo utilizo como si fuese sangre y como símbolo de nuestra sociedad de consumo. También empleo sangre de verdad. Lo más interesante fue darme cuenta de que la sangre podía ser real o artificial de manera simultánea y el efecto era el mismo.

Utilizo el cuerpo como un receptáculo de los temores, la obsesión y el conflicto que se genera en nuestra sociedad, aunque no siempre poseo el control total durante una performance. Los elementos pueden interactuar entre sí y permitir que afloren o no diferentes emociones. Lo único que hago es establecer la situación, después permito que suceda lo inesperado, aquel fenómeno mental o físico que provoca una reacción con el cuerpo mismo.

Platform (2007)
Santa Chocolate Pop (1997)
No me interesa la simple idea de escandalizar. Intento crear imágenes que resulten evocadoras. Para que puedan existir, el público debe mostrar preocupación. Pero sí, tengo un cierto problema con el término escandalizar. Cuando planeo alguna de mis representaciones, jamás pienso en que puedan escandalizar a la gente. Hay ocasiones en que sucede lo contrario. Me escandaliza que algunas personas se escandalicen. Cuando menciono algún tabú, como el arquetipo del padre y el bestialismo en Garden (Jardín), donde una figura con los pantalones bajados se masturba contra un árbol, no intento romper el tabú, sino resaltarlo. Existen distintos niveles de reacción en función del individuo. A algunos les ofende y a otros les hace reflexionar. Las piezas no funcionan de la misma manera, aunque estoy menos interesado en la gente que pueda sentirse escandalizada y más en aquellos que estén dispuestos a pensar.

Para mí supone un cierto dilema. Mi trabajo cuestiona el abuso de poder, que a menudo tiene una conexión con el dinero. Ahora mis obras circulan entre los ricos y entre las instituciones dominadas por ellos. Irónico. Sin embargo, comparado con una producción cinematográfica, mi arte no cuesta tanto. ¿Que si me siento a gusto vendiendo mis creaciones a los millonarios? Eso depende de sus objetivos, de lo que hacen con su dinero y la manera en que lo obtienen. El tema no es nuevo. Los artistas, durante el Renacimiento, trabajaron para la Iglesia. La situación ahora resulta muy ambigua, aunque espero que la tecnología sea capaz de liberar la comunicación casi totalmente. Para el arte, Internet es una plataforma global que le otorga mayor poder.


domingo, 15 de enero de 2012

Dune, el planeta de la redención



Después de haber debutado con Cabeza borradora (Eraserhead, 1976) y de haber rodado un segundo título, El hombre elefante (The Elephant Man, 1980), David Lynch aceptó en 1984 ponerse al frente de una superprocuducción con pretensiones de llevar a la pantalla grande el universo de la saga de Frank Herbert iniciada con una novela con el mismo título de la película. Eso después de que ya en los años 70, Alejandro Jodorowsky se pasara varios años trabajando en este proyecto que finalmente no se llevó a cabo.


Esta es posiblemente la película menos lynchiana de todas las firmadas por el genial director, probablemente debido a la magnitud del proyecto que le llevaron, como él mismo ha reconocido en alguna ocasión, a hacer muchas concesiones a los productores, lo que no impide detectar la mano del realizador en muchos momentos.


Otro problema al que se enfrentó esta película fue el montaje. La primera versión de Lynch era de ocho horas de duración, luego rebajadas a cinco y, finalmente, a los 137 minutos de la versión estrenada en los cines y los 177 de la versión para televisión. Cualquiera que conozca la saga de Herbert sabe de la dificultad de resumir un universo muy complejo desde todos los puntos de vista en una suerte de tragedia clásica futurista.


La película opta por primar el aspecto filosófico, la transformación de un ser humano en algo más, en una especie de divinidad destinada a redimir a los fremen, los habitantes tradicionales de Dune o Arrakis, acosados por los malvados Harkonnen, apoyados en la sombra por el emperador interplanetario, para explotar un recurso natural, protegido por gusanos de enormes dimensiones, imprescindible para que las naves de la Cofradía puedan surcar el Universo.


Ese sería, explicado con gran rapidez, el andamiaje de una historia en la que se entremezclan todos los ingredientes clásicos para dar lugar a un relato de redención, de camino personal hacia otra dimensión, hacia una nueva realidad capaz de trascender lo puramente humano.


Eso adornado con algunas imágenes muy del universo de Lynch, para dar lugar a un conjunto de tintes surrealistas, oscuros, en ambientes unas veces brillantes y otras veces oscuros, en los que la traición desencadenará una tragedia que traerá aparejada la llegada de la luz, la recuperación de los derechos naturales y el triunfo del bien.


Lo apretado del metraje hizo que Lynch recurriera a las voces en off para ofrecer información que sirva al espectador como guía por una historia, que si no se conoce la fuente original, puede llegar a ser complicada de seguir. Del fracaso comercial de su estreno ha llegado a convertirse en una película de culto por méritos propios.

viernes, 13 de enero de 2012

Naturaleza - Arte contemporáneo


Christopher Vargas: "Se trata de la presentación de una colección de 16 obras de arte contemporáneo "compradas" virtualmente con un presupuesto de $ 500.000, las cuales deben seguir una línea o temática. En este caso presento la exhibición Naturaleza, en donde se busca enaltecer la belleza humana con todo lo que conlleva (tristeza, debilidad, miedo, lenguaje y sexualidad), comparándolo y creando contraste con imágenes y pinturas del mundo natural, que se caracteriza por su fuerza y su frialdad. Y sin embargo, esta comparación no separa la naturaleza de la humanidad, sino, más bien, las liga y refuerza sus lazos.

La música consta de dos canciones enlazadas: Letters from Bolvangar, de Alexandre Desplat (La Brújula Dorada) y Never Felt This Way (Interlude), de Alicia Keys (Songs in A Minor), respectivamente.”


martes, 10 de enero de 2012

Luc Tuymans o la redefinición de la pintura de historia


Anonymus (2010)
Armour (2010)

Aunque entre 1981 y 1985 este artista belga nacido en Mortsel en 1958, se dedicó al mundo del cine, tanto su formación como su evolución artística está definida por la pintura, un arte que empezó a estudiar en 1976, en un momento en el que parecía que el hecho de pintar era algo trasnochado, fuera de toda moda. Sin embargo, Tuymans siguió insistiendo en esa línea y hoy es uno de los pintores más influyentes a escala mundial.

El sujeto fundamental de la obra de Tuymans es la memoria y, por lo tanto, la historia o más bien habría que decir las heridas dejadas por la historia. Así, la II Guerra Mundial será uno de los territorios en los que se adentre nuestro artista, con especial atención a las consecuencias del Holocausto, sin dejar de lado la actuación absolutamente lamentable del gobierno belga en el Congo.

Las consecuencias del 11-S, o el gobierno de George W. Bush, son otros de los temas a los que Tuymans dedica algunas de sus series. Precisamente la elección de esta temática convierte a su obra en una suerte de pintura de historia aún a pesar de no representar el hecho histórico tal cual, sino que nos deja un fragmento de ella.

Conference (2010)
A este pintor belga le gusta pintar series de sus obras en las que se aprecia un cierto halo de obra del pasado dando lugar a unos originales que no lo parecen y, de hecho, en alguna ocasión sus obras han sido definidas como “falsificaciones auténticas”. A ese respecto, Tuymans afirma en esta entrevista publicada en el periódico ABC, que “todas las ideas están ya impulsadas y solo nos queda recuperarlas. Aceptar la autenticidad de lo falso es una filosofía de vida”.

The Secretary of State (2005)
El paso del artista por el mundo del cine ha dejado su huella en su pintura, y así es fácil encontrar en sus composiciones contrapicados, escenas fragmentadas al modo de un fotograma, imágenes ampliadas. Elementos que pone al servicio de unas composiciones en las que es fácil sentir una sensación de incertidumbre, de desasosiego ante lo que vemos, ante esas escenas que no se nos muestran como explícitas en un primer momento, sino que para llegar a captarlas hay que apoyarse en los títulos de las obras.

Corporate (2010)
Porque Tuymans no nos muestra una escena completa en sí misma, sino un fragmento que si bien no sabemos bien donde encaja, si nos hace llegar esa sensación de tensión, tal vez la misma que se vivía en su casa dividida entre una familia paterna que durante la Segunda Guerra Mundial había estado más próxima a los nazis y una materna más cercana a la resistencia, como él mismo reconoce en la entrevista citada más arriba.

Sema D’Acosta explica que este artista “no quiere desvelar ese sustrato turbador que entendemos cuando conocemos los hechos, su intención es dejar que ese desasosiego se transmita sólo a través del modo de pintar. En esa anulación de lo relevante encontramos la clave del trabajo de Tuymans, que se afana por borrar todas las pistas significativas de la historia para que lo único que prevalezca sea la tensión intrínseca del hecho y cierta angustia inexplicable, un elemento turbador que lograr comunicar gracias a la exquisitez de su pincelada trémula y vibrante, que nos seduce por sus calidades y nos introduce en el tema aunque intuyamos que éste pueda ser desagradable.”

domingo, 8 de enero de 2012

Quinto cumpleaños

El caso es que un 8 de enero de 2007, este espacio empezaba una andadura primero titubeante para, poco a poco, ir evolucionando, creciendo y haciéndose mayor poco a poco con algo más de 800 entradas y muchas visitas, multitud de comentarios y muchas interacciones muy interesantes, algunas de ellas devenidas en amistad. Un camino que ha resultado estar lleno de encuentros, de ricos intercambios y de visitas repetidas pero no por ello menos especiales.

Este es un día para echar la vista atrás, ver lo recorrido y sentir que por delante todavía hay un mundo por descubrir, un terreno fértil, supongo que no exento de recodos, recovecos y espero que de hallazgos, de consolidación de lo hecho y de seguir sintiendo el apoyo de los amigos, de los lectores, de todos los que de forma periódica o esporádicas os pasáis por aquí y dejáis huella de una u otra forma. A todos vosotros, muchas gracias y espero que sigamos siendo compañeros de camino.

De regalo os dejo uno de mis temas favoritos de los asturianos Llan de Cubel que lleva por título Rigu Esva (Río Esva), cantado en el asturiano del occidente de Asturias.

martes, 3 de enero de 2012

The visitor, la música de la vida


El director Thomas McCarthy nos deja en esta película del año 2008, una pequeña historia reducida a lo esencial, a cuatro personas que están buscando su lugar en el mundo, en un Nueva York post 11-S en el que las Torres Gemelas ya no son más que un doloroso recuerdo, tan doloroso como el que lleva el protagonista Walter Vale (Richard Jenkins, nominado al Oscar por su interpretación).

Un profesor universitario de vida gris, triste, monótona que intenta dominar la técnica necesaria para tocar el piano. A disgusto tendrá que viajar hasta Nueva York donde conocerá a una pareja de inmigrantes ilegales formada por Tarek (Haaz Sleiman), un músico de origen sirio palestino, y Zainab (Danai Gurira), senegalesa que se gana la vida vendiendo en los mercadillos las pulseras que hace ella misma.

El contacto empezará a provocar cambios significativos en la vida de Walter, todo de un modo sutil, a su debido ritmo, sin sobresaltos, de una forma pequeña y grande el mismo tiempo. Tarek enseñará a Walter a descubrir el ritmo de la vida, esa percusión que se lleva más en el corazón que en la cabeza, que está ahí, en nuestro interior, y que solo tenemos que atrevernos a dejarlo salir para sentirse parte de un nuevo universo poblado por otras personas con los mismos sueños, y anhelos.


Porque la música es libertad, un lugar en el que estar y compartir en un mundo que no parece estar hecho para ello, agobiados como estamos por rutinas alienantes que hacen que nos olvidemos de lo que importa de verdad.


El drama de la inmigración ilegal es el telón de fondo de un drama sobre el que no se cargan las tintas sino que se busca más dar cabida a la parte de los sentimientos, siempre contenidos, alejado de esos histrionismos, de los sentimientos impostados y mentirosos.


Aquí todo respira autenticidad, verdad por los cuatro costados, gracias a las magníficas interpretaciones de todos los actores, con pequeños gestos, con palabras medidas que lo dicen todo diciendo muy poco, demostrando la verdad de esa frase que afirma que si no eres capaz de entender una mirada, difícilmente vas a poder entender una larga explicación.


La entrada en escena de Mouna (Hiam Abbass), madre de Tarek preocupada por no tener noticias de su hijo, será un nuevo hito en la evolución personal de un Walter al que la música ha empezado a transformar hasta hacerle asomar fuera de su coraza de existencia cadenciosa.


El final de la película nos regala una escena llena de emotividad, de rabia desbordada al ritmo frenético de un djembé transformado ya en un vehículo para servir como altavoz de una rabia largo tiempo contenida.

domingo, 1 de enero de 2012

John Currin: "La estupidez es un buen tema para mi pintura"


Big Hands

¿Y si un desnudo ocultara más de lo que enseña? ¿Qué es lo que lleva a un pintor a representar a una mujer o a un hombre desnudos? ¿Estudio anatómico o fantasía sexual? ¿Puede un desnudo ser moralizante incluso cuando muestra una actitud abiertamente pornográfica? ¿La imposibilidad de hacer realidad una fantasía o ejercicio de desnudo psicológico?

Reconozco que para el caso de John Currin (Boulder, Colorado Estados Unidos, 1962) y después de haber leído varios artículos acerca de su arte, tengo más preguntas que respuestas, más dudas que certezas ante un artista empeñado en pintar diríamos que a la antigua, a la manera de los artistas renacentistas a los que parece parodiar o, al menos, dota a sus figuras de un contenido humorístico muy evidente.

Currin es un pintor que ha recibido ataques furibundos por parte de algunos críticos artísticos y para muestra basta este botón: “Muchas de las chicas pobres que pintaban flores en los platos de porcelana fabricados en el siglo XIX en las fábricas francesas tenían más talento que él (…) Su trabajo es tóxico, arte contaminado”. Eso dejó escrito Jed Pearl en la revista The New Republic, tal y como aparece citado en este artículo publicado en el periódico británico Independent.

Constance Towers (2009)
A pesar de ello, Currin es desde la década de los 90 uno de los pintores que se ha subido al carro del éxito económico, especialmente después de fichar por la galería Gagosian, respaldado con importantes exposiciones y el apoyo de otro sector de la crítica que valora el virtuosismo técnico de este artista y esa forma de combinar lo contemporáneo con las referencias renacentistas.

Desnudos integrales, top less, o retratos en los que los pechos femeninos aparecen bien desarrollados, son constantes en la representaciones de un Currin que en una entrevista firmada por Karen Rosenberg, reconocía que en su infancia acudía al apartamento de su tío estaba lleno de pinturas de “mujeres sexys con sombreros de frutas sobre sus cabezas”, a lo que se unía que sus padres se trajeron de su luna de miel en Italia varias reproducciones de alta calidad de pinturas renacentistas italianas.

Eso con 8 años y con 10, reconoce, en la misma entrevista, que vio por primera vez una obra de El Greco ante la que quedó especialmente impactado en la que se veía “a alguien en éxtasis, con tres mujeres desnudas de alguna forma envueltas en esa experiencia religiosa”. Eso unido a que entre los 10 y los 14 empezó a pintar con Lev Meshberg, un pintor salido de la Unión Soviética y del que aprendió la base técnica de su pintura, le terminarán llevando a conformar algunas de las bases de su arte actual.

Hot Pants
Las figuras de Currin están sacadas de la cultura popular, de la publicidad y de revistas como el Playboy de los años 70 y de revistas pornográficas danesas de esa década, o de la propia televisión como es el caso de una de sus obras más famosas, aquella en la que representó a Bea Arthur, la Dorothy de Las Chicas de Oro, fallecida en 2009, con los pechos al desnudo. Era el año 1991 y ahí fue el comienzo del despegue de su carrera.

Al respecto del impacto que causan sus desnudos, Currin afirma en la entrevista ya citada, que “en cualquier escuela de arte del mundo hay algún tipo haciendo porno. Como táctica de impacto fallida eso es lo que me interesa a mí del asunto”.

Currin convierte a sus figuras, vestidas o desnudas, en enlaces con lo antiguo, casi como si quisiera dar a lo contemporáneo una pátina de antigüedad que sirviera como justificación de un presente en muchas ocasiones falto de referentes y en el que se repiten actitudes del pasado.

Bea Arthur (1991)
Y es que si la sociedad se escandalizó en su momento al ver a la Olimpia de Manet, una mujer de carne y hueso despojada del manto mitológico que hacía justificable el desnudo, ahora todavía hay críticos y espectadores que experimentan sensaciones similares ante los cuerpos nacarados de Currin y ante su rotunda desnudez. Un ejemplo de esa actitud la mostró el crítico del Village Voice, Kim Levin, cuando hizo un llamamiento a boicotear su primera exposición en 1992.

“No se trata de que quiera impactar a la gente ni de mostrar lo abierto de mente que soy, pero por alguna razón la estupidez la encuentro como un buen tema para mi pintura y lo encuentro liberador”, dice en el Independent.

Los Beatles, Led Zeppelin o los Sex Pistols fueron importantes en su formación musical y de la misma manera que reconoce fascinación por las portadas de los discos, afirma que suele pintar al ritmo de Poison o Motley Crüe, bandas generadores de una música contraproducente para alguien que trabaja a un ritmo lento y que puede emplear dos o tres años en tener terminada una de sus obras.

La explicación que da Currin al respecto tiene que ver con que esos grupos “crean una atmósfera totalmente imbécil que me gusta. Entonces pintar es como si la Virgen María estuviera en la habitación”.

The Cripple (1997)